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Real Club de Golf Guadalmina (Campo Sur), Marbella

16 de marzo de 2016 2 comentarios

Visitamos hoy por fin el primer diseño de Javier Arana en la Costa del Sol. Como cuenta Alfonso Enhardt en su libro “Los campos de golf de Javier Arana“, el desarrollo fue promovido, a finales de los 50, por la familia Goizueta que entendió al golf como gancho para poder vender promoción inmobiliaria. Arana diseñó y construyó nueve hoyos (los mejores del recorrido), que se completaron más tarde con otros 9 inaugurados en 1963 (y que ya estaban más condicionados por la presencia de casas). Por eso el recorrido actual no sigue el patrón original. Quizá por eso encontramos que los 4 pares 5 vienen en pareja, en los hoyos 6 y 7 primero y en los hoyos 16 y 17 más adelante en la vuelta. Una combinación nada común.

El recorrido original arrancaba en el actual hoyo 11, un par 3 espectacular junto al mar y pegado al hotel del complejo. Destaca un bunker natural muy playero frente al hoyo.

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Estamos ante un campo, como todos los de Arana, sobrio y elegante, que pese a serpentear entre casas no transmite la sensación de agobio que dan otros diseños posteriores en Marbella (por ejemplo La Manga). Las calles son anchas y hay pocos bunkers, aunque bien colocados. Es un campo que obliga a colocar la bola en un punto determinado de la calle para atacar a los greenes con el ángulo correcto. Los greenes son enormes y con numerosos contornos internos. El hoyo 1 es un ejemplo. Un par 4 con salida en alto y ligero dogleg hacia la derecha. La sensación es muy similar a varios hoyos de Aloha.

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El hoyo 2 es un par 3 con el fuera de límites muy pegado a la parte izquierda. El green está mucho más elevado que el tee. Arana no protege al green con bunkers. La diferencia de altura, los contornos del green (esa pequeña y su tamaño son defensa suficiente). A pesar de la gran cantidad de urbanizaciones que rodean al campo, la sensación de juego no es la de un campo peligroso.

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El siguiente hoyo es un excelente par 4 en dogleg hacia la izquierda. No me pareció que se gana nada intentando acortar por la izquierda.

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El green recibe en diagonal a la calle y está bien protegido por bunkers, los bunkers ameba que encontramos en este campo. La dificultad está en el movimiento del green. De hecho creo que lo mejor del campo es el diseño de estos greenes, casi siempre ligeramente elevados, abovedados, y con algunas caídas tremendas. Quedarse fuera de green no es garantía de hacer approach y putt.

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El hoyo 4 es un serpenteante par 4 en descenso, con una salida preciosa que da una sensación mucho más angosta de lo que luego encontramos. Es una salida en alto (siempre un placer golfístico) pero con cierta tensión por las casas que rodean al hoyo.

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El tiro al green está obstaculizado por un grupo de árboles por la parte derecha.

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El siguiente hoyo 5 es un par 4 en ligero dogleg hacia la derecha. Un bunker en la parte derecha de la calle obstaculiza el primer driver. También hay bunkers en la parte derecha del green.

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Entramos en los hoyos mejores del recorrido, los originales de Arana y más cercanos a la playa. El hoyo 6 es un par 5 recto y tremendamente largo, de 555 metros, uno de esos hoyos en los que Arana demostraba que era un gran pegador y que no envejece. El tiro desde el green pide una bola ligeramente cerrada.

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El hoyo 7 vuelve a ser un par 5 aunque más corto y recto. Nos espera un bunker en la parte derecha de la calle.

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Preciosos los bunkers también que anteceden al green, una sucesión escalonada estupenda.

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Otra obra maestra es el hoyo 10, con ese green semielevado junto al mar.

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El hoyo 12 es un precioso par 4, corto y muy estratégico. El drive de salida nos dejará un tiro corto a un green elevado. Varios bunkers protegen la ladera de ascenso al green.

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El 13 nos lleva a un par 4 también muy corto donde un lago previo al green nos impide sacar el driver de la bolsa. Un hierro corto basta para poner la bola en calle y tener un tiro a green sobre el lago.

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El hoyo 14 es un delicioso par 3, estrecho por el muro vegetal y guardado por un amenazante bunker frontal (acompañado de otros dos traseros).

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El 15 nos ofrece un par 4 con el tee en la parte izquierda de la calle, por lo que pide una bola cerrada para evitar los bunkers de calle.

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Un par 5 bastante recto continúa, en el que destaca una sucesión de bunkers enormes en la parte izquierda de la calle. Un estupendo par 5.

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Nuevamente el trazado nos trae otro par 5. El hoyo 17 es un par 5 en ligero dogleg hacia la derecha. Varios árboles protegen la calle por ambos lados.

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Calle ancha hasta un green alargado que recibe en alto, estrecho y guardado por tres bunkers.

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El hoyo 18 salva también un desnivel importante (nada dramático, la verdad) ascendiendo hacia el green desde la calle. El hoyo es un fuerte dogleg hacia la izquierda y hay que conseguir poner la bola bien centrada en calle para evitar árboles que nos puedan obstaculizar el ascenso al green. Dos bunkers escoltan al green por su parte izquierda, más un pequeño bunker en la parte trasera del mismo.

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Algunos políticos españoles juegan al golf

16 de febrero de 2016 9 comentarios

Hace tiempo escribí sobre los presidentes de Estados Unidos y su insaciable y sana afición al golf. En mi post acusaba a nuestros políticos de no seguir tan sano ejemplo. Error mío, porque no es cierto que nuestros políticos más relevantes hayan dado la espalda a este deporte.

Por ejemplo: el primer presidente de nuestra democracia, Adolfo Suarez llegó a tener handicap 21 (aunque aprendió después de dimitir de su cargo) y solía practicar el golf en su casa de Son Vida, en Mallorca, donde pasó largas temporadas. Solía jugar en Santa Ponsa y en Arabella Golf (Son Vida y Son Muntaner).

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José María Aznar y su familia recibieron 203 horas de clase de golf en el Club de Campo Villa de Madrid, inicialmente cortesía del club pero, tras el escándalo, pagadas por la familia. Hoy la familia disfruta de una residencia en Marbella muy cerca de un campo de golf.

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Esperanza Aguirre exhibe un magnífico handicap 5,9. Y además, cuando gobernó, impulsó sin complejos este deporte, con la promoción del extraordinario campo del Encín (de hecho he coincidido con ella en este campo, y me aseguró que la instalación se hizo sin un euro de dinero público) y la candidatura de Madrid a la Ryder Cup.

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No se puede decir lo mismo de nuestro más longevo golfista político. Francisco Franco, en sus 40 años de gobernante en España, practicó asiduamente el golf, pero hizo bastante poco por él. Sus biógrafos cuentan que dio su primer swing de golf en 1932. En 1936 Franco fue destinado a la jefatura militar de las islas Canarias como Capitán General, donde disfrutó de un puesto relativamente tranquilo que le permitió disponer de prácticamente todas las tardes libres. Franco las dedicó a disfrutar su nueva afición. El golf le relajaba, le ponía en buen ánimo e incluso pensó en pasar sus vacaciones en Escocia. Sin embargo los acontecimientos le llevaron a otros bunkers diferentes de los escoceses.

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Incluso el día del alzamiento nacional el gobierno de la república intentó ponerse en contacto con él. La respuesta del ayudante fue: “El general está jugando al golf en este momento. No hay nada que temer. Todo está tranquilo”. Esto fue a las 7.30. A las ocho y media, una hora más tarde, Franco dejaba sus palos de golf y salía de Canarias camino de Africa.

franco swingDespués de la guerra Franco retomó su afición al golf y solía jugar los fines de semana en su campo de golf particular del palacio del Pardo, un recorrido cuyos biógrafos hablan que tenía 9 hoyos. Solía dar bolas con frecuencia pero cuando tenía más tiempo le gustaba disfrutar de 18 hoyos. Después de su muerte, el campo dejó de utilizarse. En 1994 el diario El País publicó que los funcionarios de Patrimonio Nacional seguían cuidándolo, más bien como un jardín que como campo de golf.

Estuve hace poco visitando el Palacio Real de El Pardo, ansioso por conocer este misterioso recorrido. ¿En qué estado estará este recorrido fantasma? ¿Sería cierto que El Pardo alberga un campo de golf de 9 hoyos, aún mantenido en memoria del dictador? El recorrido del arquitecto Diego Méndez ¿tendrá algún valor golfístico?

“De nueve hoyos, nada”, me aseguró un veterano guarda. “Aquí nunca ha habido un campo largo. Había dos hoyos de golf, y Franco se escapaba para pasear un rato a la hora de la siesta.” El guarda me indicó su localización aproximada, a la izquierda de la Pista del Cristo de El Pardo y lo que encontré desde luego que no es un campo de golf cuidado.

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También en sus veranos en el Pazo de Meirás Franco disfrutaba del golf en el campo de la Zapateira, un campo que hoy omite este dato en su historia (ya se sabe que hay que borrar a Franco hasta de lo más trivial). Incluso los medios nos informan que en verano de 1975 jugó al golf con el entonces príncipe Juan Carlos en el campo, documentado con una fotografía histórica. No parece que hicieran partido: en primer lugar el príncipe no viste como para jugar al golf. En segundo lugar, Franco, aunque espartano y amante de la disciplina estricta y las reglas, supongo que sería un jugador que se creería mejor de lo que era; a ver quien era el guapo que le ganaba. La foto resulta bastante chocante considerando su edad, lo avanzado de su Parkinson y su inefable planta de golfista.

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Los Naranjos Golf Club, Marbella (Málaga)

9 de septiembre de 2013 3 comentarios

El club de golf de Los Naranjos está situado a escasos metros de otros dos grandes campos marbellíes: Aloha y Las Brisas, en un área conocida como el “Valle del Golf”. Aunque también podría estar situado a escasos metros de Estocolmo: en el bar del club los paneles anuncian los hoyos en 1 conseguidos desde su inauguración en 1977: un panel con más de 20 nombres suecos. Y en la web, el sueco Peter Hanson cuenta con una sección como héroe local.

No es un campo barato: en temporada baja (en verano) el club cuesta 118 euros dos greenfees, buggy incluido. Pero merece la pena conocer este diseño clásico de Robert Trent Jones. Aunque rodeado por urbanizaciones, éstas están a distancia suficiente para dejar respirar al campo con suficiencia. Un recorrido relativamente plano, aunque los primeros hoyos y el hoyo final cuentan con desniveles interesantes. El campo está perfectamente mantenido. Los bunkers abundan, pero no son excesivamente profundos o retadores. Como ejemplo, el bunker que protege al green del hoyo 16 en la foto.

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Comento algunos hoyos del recorrido. Para empezar un gran hoyo 1 nos espera: hoyo corto en ligero dogleg de derecha a izquierda, el drive no será necesario para dejar la bola a 100 metros del green en una calle que cae fuertemente. El segundo tiro sí que puede ser bastante ciego a un green que cae hacia el principio del mismo. Dos bunkers recogen las bolas de los pegadores muy ambiciosos.

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Seguimos a un par 5 sinuoso y relativamente plano al que llegamos a un green enorme y elevado. Un principio amable.

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El hoyo 3 es un par 4 largo con forma de U: tee y green están elevados a una calle recta y bastante ancha. Buena oportunidad para reventar la bola. Todo a la vista bajo la mirada de la montaña de la Concha.

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Volvemos hacia la casa club con un par 3 en bajada de unos 150 metros. Un arroyo cruza por delante del green pero sin realmente entrar en juego.

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El hoyo 6 es un par 5 muy interesante porque cuenta con un arroyo que rompe la calle por dos durante el tramo final del hoyo. El tiro de salida se hace a una calle ligeramente más elevada y que cae hacia la izquierda, por donde serpentea un arroyo. Jugamos a un green otra vez elevado. El hoyo 7 es un par 4 algo truquero. El tiro es ciego a una calle que desciende de forma vertiginosa hacia el green. Es el par 4 más difícil del recorrido.

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Jugamos otro par 3 mucho más largo (170 metros) y terminamos la primera vuelta con un par 4 en dogleg tremendo hacia la izquierda. El tiro a green es francamente bonito.

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La segunda vuelta está en un área diferenciada a los primeros 9 hoyos, aunque de similar carácter. Un recorrido bastante plano, con bastantes doglegs suaves, bunkers amables y greenes amplios. El 10, por ejemplo es un par 4 en dogleg hacia la derecha: si arriesgamos para acortar la calle podemos enredarnos con el abundante arbolado de la parte derecha. El bunker marca la línea a seguir (como casi siempre en los campos de RTJ).

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En la imagen vemos el par 4 hoyo 13, un hoyo recto con salida en alto y protegido por muchos árboles y bunkers en la parte derecha de la calle.

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Calles anchas salpicadas por pinos, palmeras y otros ejemplares que permiten utilizar el driver sin peligro. Esta es la calle del par 5, hoyo 14. Es el handicap 1: además de su longitud considerable (480 metros) y del fuera de límites en la izquierda, el green es de los más pequeños y alargados del recorrido.

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El par 4 hoyo 15 nos permite ejecutar un disparo a un green protegido por un bonito obstáculo de agua. Numerosos árboles en el recorrido que harán las delicias de los aficionados a la botánica.

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El hoyo 18 es un precioso final para terminar, similar al hoyo final de Aloha (aunque aquí el obstáculo de agua no entra tanto en juego en el drive de salida). Con el marco de la casa club y la presencia de un obstáculo de agua en la parte izquierda, el hoyo describe un dogleg hacia la izquierda.

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Desde la curva el hoyo sube hasta el green que descansa en un anfiteatro natural.

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Marbella Golf & Country Club (Marbella)

9 de septiembre de 2012 4 comentarios

El campo de Marbella Golf & Country Club es diseño del insigne Robert Trent Jones (RTJ), quizá el diseñador más importante de la segunda mitad del siglo XX. RTJ trabajó en todo el mundo, y con intensidad en la costa del Sol (junto al arquitecto Cabell Robinson) donde nos dejó obras maestras como Valderrama o Las Brisas. El diseño de Marbella Club data de 1988, aunque el campo fue abierto en 1994.

El campo es francamente bonito, y disfruta de suaves contornos de las calles, bunkers en forma de ameba y greenes grandes y redondeados, típicos de campos americanos. Un campo estratégico, con varios hoyos riesgo recompensa. Hay que ser preciso como un arquero, porque salirse de calle puede ser devastador. Aunque algunos hoyos del campo son notables, este no es el mejor diseño de RTJ: el campo serpentea por un terreno imposible para construir un campo de golf. Un campo bastante duro para jugar andando: además del desnivel, la distancia entre green y tees en algunos hoyos es enorme; hay que cruzar la AP-7 un par de veces (por un túnel) y hay que subir una colina para acercarse al tee del 7. El campo de prácticas, adjunto al hoyo 1, nos muestra algo de esta irregular orografía.

El hoyo 1 es un par 4 corto y ascendente, con el green en ligero dogleg a la izquierda y con bastante peligro a izquierda y derecha de la calle. No es aconsejable emplear el drive.

El segundo tiro apunta a un green invisible, elevado, largo y estrecho. Hay que ser preciso como un cirujano porque el green es estrecho, los bunkers amenazan cualquier tiro corto y porque el rough de detrás del green, en ladera hacia el green, atrapa las bolas.

Tras cruzar la autopista por un túnel, nos acercamos al hoyo 2: un par 5 que serpentea con elegancia por un valle (esta foto es unos días anterior al devastador incendio de la Costa del Sol de finales de agosto; no sé cómo habrá quedado este bosque). La salida exige precisión. Si te sales de calle estás bastante muerto: es la selva. El green está elevado y es relativamente plano.

El hoyo 3 es un par 3 corto, por encima de un estanque que no entra en juego. Una bonita cascada a la izquierda recuerda a la del hoyo 4 de Valderrama. Desde el tee del tres vemos en la foto el green del hoyo 2, en la parte derecha detrás de los árboles.

El hoyo 4 es un par 4 cortito e interesante, porque permite varias líneas de ataque al green. Desde el tee de salida tenemos 220 metros de vuelo a green desde barras amarillas. En la parte derecha del green tres búnkers recogen las bolas cortas. O bien podemos optar por una estrategia conservadora por la parte izquierda del green. No conviene desviarse demasiado: una jungla espera los golpes malos.

El hoyo 5 es un par 4 tipo “Himalaya”. Uno de esos tiros desde las nubes en el que si cazas la bola recta puedes ver la bola volar una eternidad con una sonrisa de oreja a oreja. La calle además tiene forma de glaciar, así que si nos vamos un poco a derecha o izquierda, la bola correrá mansamente al centro de la calle. Un hoyo clásico de la costa del Sol.

Volvemos a cruzar la autopista para llegar al mejor hoyo del campo, el par 5 hoyo 6. Aquí sí se nota la mano de RJT, un arquitecto al que le gustaba proponer diferentes alternativas al jugador para atacar un hoyo. Desde el tee tienes dos calles donde elegir, en distintos planos, y separadas por un bunker (otros bunkers de calle han desaparecido). La calle de arriba exige un tiro más preciso y potente pero premia al jugador con mejor visibilidad hacia el segundo tiro, en el que hay que cruzar múltiples obstáculos de agua.

El segundo tiro ha de negociar con dos obstáculos de agua, para llegar al green. Por si esto no fuera suficiente, un lago aguarda la entrada del green. Un gran hoyo.

Nos desplazamos de nuevo a otra zona separada para jugar el 7 y el 8. El 7 es un par 4 bastante sádico, donde lo mejor es pegarse lo mas posible a la derecha de la calle para tener menos metros a green. Algunos árboles delimitando la calle pueden impedir que tengamos línea a green.

El segundo tiro es realmente duro, a un green elevado, que estará lejos (150 m) y separado por una vaguada arbolada.

El 8 es otro par 4 “Himalaya”, similar al hoyo 5 ya mencionado. Bonitas vistas.

El 9 es un par 3 a un green algo elevado y compartido con el green del 18. El tiro encuadra la casa club del campo, una de las mejores de la costa del Sol.

Los segundos 9 hoyos son menos montañosos y más benignos. El 10 es un par 4 corto y con una calle ancha. Incluso irse al rough no plantea problemas, ya que está peladito. Volvemos a disparar a un green enorme que recibe en diagonal. El 11 es un par 3 a otro green bastante grande. Como en otros hoyos, el green presentaba una evidente invasión de grama y estaba algo castigado por los rigores estivales. Al fondo, una muestra de la fauna local y la calle del 12.

El 12 es un dogleg de izquierda a derecha que exige un drive fuerte (por la parte izquierda mejor) para coronar una colina que nos permita tener tiro a un green protegido por un obstáculo de agua. Un buen hoyo.

El 13 es otro par 5 estratégico, donde si hacemos las cosas con prudencia podremos optar al par con calma, pero si arriesgamos podemos salir bastante castigados. Un obstáculo de agua acompaña a la calle por la izquierda. El green está encajado entre este obstáculo y una ligera colina bien protegida por bunkers.

El 14 es un par 4 recto y que dispara a un green elevado.

El 15 es otro buen dogleg en subida, donde el tiro de salida está protegido por un obstáculo de agua. El tiro se realiza a un green elevado muy grande y que guarda enormes caídas. En la foto, el green y la calle por la parte derecha del mismo.

El 16 es un par 3 corto a un green inferior bien protegido por un bunker y un obstáculo de agua al fondo. Hay bastante desnivel por lo que el hay que elegir bien el palo.

El último par 5 nos espera en el 17, en subida y a un green elevado y de nuevo con abundantes bunkers. Y por último un par 4, donde accederemos a un green elevado frente a la casa club. La calle discurre por la parte derecha. Los jugadores, degustando sus pintas de cerveza, aplaudirán efusivamente nuestros precisos tiros a bandera.

Otra cosa a comentar del campo: muy activo en redes sociales (link a su twitter), es el único (que yo conozco) que publica buenas ofertas de última hora: cuando el campo está sin jugadores, twittea cosas como “si vienes en los próximos 30 minutos, juega con un descuento x”. Una estrategia muy inteligente.

Había jugado el campo hace años. Este verano me ha sorprendido la demolición, durante el invierno de 2010, de un monstruoso esqueleto de hormigón armado para un hotel de 10 plantas, que estorbaba la entrada al club junto a la calle del 18. Fue construído en los años 70, y se había convertido en nido masivo de aves y en el símbolo de los excesos urbanísticos de Marbella. Esta demolición ha mejorado brutalmente la vista desde el campo y sobre todo desde la casa club. El vídeo es espectacular.

Santana Golf, Mijas (Málaga)

6 de mayo de 2012 2 comentarios

Comento hoy el que a mi juicio es, con permiso de Aloha, el mejor campo de Marbella y alrededores. Santana Golf es un campo relativamente nuevo y poco conocido, sin la solera que tienen otros campos marbellíes. A pesar de su juventud, es un campo asentado. Una joya que mejora con los años y que cada vez presenta un mejor aspecto. Jugamos un jueves a las 9.20 de la mañana y el greenfee de temporada alta nos costó 75 euros. Una ganga comparada con otros campos sensiblemente peores y con precios similares. No tiene campo de prácticas. El buggy para dos cuesta lo mismo que un carro manual, pero es totalmente innecesario: es de los pocos campos que se camina perfectamente.

Un diseño maravilloso de Cabell B. Robinson en una finca de aguacates, cuenta con hoyos muy variados y divertidos. Un campo agradecido para disfrutar: calles anchas, planas y bien delinedas, un rough benigno (con excepciones), greenes amplios y movidos, y salpicado por bunkers-amebas abundantes y bien situados. Los pares 3 y 4 son variados tanto en distancia como en forma y tiro, y los pares 5 son realmente excepcionales. Es un campo para pasarlo bien en el que se puede hacer un buen resultado: yo cumplí mi handicap pero mi compañero de partido, un sólido jugador handicap 4, me destrozó firmando un 71 bruto con una vuelta modélica.

El hoyo 1 es un par 4 corto y en dogleg a la derecha. Un tiro lógico para el amateur que produce un slice natural. Me gustan los campos en los que el hoyo 1 es franco: nada peor que gente buscando bolas en el 1 y retrasando el campo.

El hoyo 2 es un par 3 protegido por bunkers y sobre todo un estanque de agua, que añade una cierta tensión sobre todo si la bandera está escondida. Cruzamos una carretera y nos acercamos a un tee elevado de salida al hoyo 3, un par 4 largo que precisa de un drive fuerte para atacar a un green pequeño, alargado y protegido por bunkers.

El siguiente hoyo es un par 5 magnífico, el mejor del campo, que comparte calle con un par 5 de vuelta. Así la calle es anchísima. Un bunker en la parte derecha de la misma penalizará a los ambiciosos que quieran acortar o a los que producen un slice con su drive.

Rodeado por un bosque de naranjos y enmarcado en un acueducto en ruinas, se tira a un green movido cruzando un río. Este canal suele impedir tirar a green de dos. El green tiene un piano importante y hace que la diversión continúe aunque estemos ya en la pista de baile y pensemos que el par está hecho. Hay que hacer los dos putts.

Después tenemos dos pares 4 cortos, ambos dogleg. El primero es un dogleg de izquierda a derecha corto, donde atacamos a un green en subida a un green con caídas salvajes. Cualquier putt desde la plataforma superior con un poco de fuerza se saldrá de green.

Desde el tee del hoyo 7 se observa un hoyo de la Cala, otro diseño de Cabell Robinson mucho más montañoso. El hoyo 7 es otro dogleg de derecha a izquierda y en bajada a un green amplio y también movido, protegido por toda una exhibición de bunkers, como se aprecia en esta foto desde el tee del 6 al green del 7.

Posteriormente nos encontramos con un par 3 serio y largo, con el río penalizando a cualquier tiro malo, al que sigue otro par 5 larguísimo y en S, que pide una salida a la parte izquierda de la calle para poder tener un tiro cómodo para preparar el asalto al green. Otro gran hoyo de golf.

Terminamos la primera vuelta con un hoyo 9 par 4 en subida y con la calle en U. Aquí el viento puede alargar mucho el hoyo.

La segunda vuelta comienza con un par 5 esplendoroso, un hoyo en suave bajada hacia un green protegido por un lago. Otro hoyo precioso donde si pegamos un drive decente quizá tengamos tiro a green de segundo golpe. Unos bunkers en la parte izquierda son el peligro de la salida.

El lago de la izquierda quizá nos haga reconsiderar nuestra valentía, sobre todo si la bandera está al fondo y pegada al lago.

El siguiente hoyo es un dogleg de izquierda a derecha en subida, relavitamente corto desde el tee de salida. Hay que colocar la bola antes de los numerosos bunkers de calle para atacar a un green cuya superficie no veremos bien. El green está justo detrás de los árboles de la foto en la parte derecha.

Seguimos con un par 3 largo y en bajada. Es un tiro de unos 160 metros a un green que recibe en diagonal.

Este par 3 provocó nuestra incredulidad por la posición de bandera, según mi compañero de partido totalmente ilegal. Una bola dropada en bandera se alejaba varios metros de la misma por la caída brutal del green. En la foto se aprecia más o menos bien la posición criminal de bandera en la pendiente del green. Las fotos tienen a aplanar las caídas…

El hoyo 14 es un par 4 corto interesante porque el green está a distancia de drive para pegadores medios. Hoyo de birdie.

El 15 es el último par 5 del recorrido, otro hoyo en forma de S donde nos cautivarán los bunkers que reciben los tiros a green pobres del segundo golpe. Realmente el tiro lógico es a la derecha de los mismos para atacar el green. Si nos salimos de calle encontraremos un rough denso y complicado.

El 16 es otro par 3 relativamente corto pero con agua a la derecha para intimidar al amateur.

Después del 17, un dog leg tremendo de izquierda a derecha, el 18 es un par 4 durísimo por su longitud. El green está elevado y bien protegido. Además puede entrar en juego un lago en el drive de salida. Un buen 18 para terminar un campazo.

Cabell B. Robinson, un americano en Marbella

29 de abril de 2012 5 comentarios

Cabell B Robinson es un arquitecto norteamericano nacido en 1941 que ha desarrollado casi toda su carrera profesional en España. Sin duda uno de los grandes. Aunque hay muchos jugadores profesionales de golf que se pasan a ser diseñadores de campos (en España Seve Ballesteros, José Piñero, Txema Olazábal…incluso recientemente Miguel Angel Jiménez ha diseñado un campo en la República Checa), Cabell Robinson es diseñador profesional “pata negra” por formación. En Estados Unidos uno puede formarse en esta especialidad: después de estudiar Historia en Princeton, se graduó en la escuela de Diseño de Harvard y posteriormente obtuvo el título de “Arquitecto de paisajes” (Landscape Architecture) en Berkeley en 1967. Pertenece a la American Society of Golf Course Architects, el único miembro afincado en Europa. Y Golf Magazine le incluyó en el panel que elabora la lista de los 100 mejores campos de golf del mundo (vuelvo a presentarme voluntario para este panel).

En Harvard conoció a Rees Jones, el hijo de Robert Trent Jones, y  a raíz de esta amistad trabajó durante los veranos en el estudio de Trent Jones en New Jersey. Cuando terminó sus estudios se incorporó como arquitecto al estudio. En los tres años que trabajó en Estados Unidos, diseñó un complejo en Puerto Rico (Cerromar, Dorado Beach), un campo en Michigan (Oakland Hills) y en Nueva York (Crag Burn Club). Además viajó por todo Estados Unidos conociendo campos de golf, sobre todo los diseñados por Trent Jones.

En 1970 se convierte en el responsable de la oficina de Trent Jones para Europa, y se establece en la costa del Sol, en Fuengirola (como me apunta un amable lector). Allí permanece durante 17 años, hasta que en 1987 monta su propia oficina. El éxito de los diseños de Trent Jones en dos campazos como Sotogrande (1964) y Las Brisas (1968) hizo que llovieran los contratos. En los siguientes 17 años Trent Jones proyectó 25 campos en Europa, muchos de ellos en España, y Cabell Robinson estuvo implicado en todos ellos: Mijas Golf, Los Naranjos, Las Brisas, El Bosque (Valencia), Royal Golf d’Agadir (el espectacular campo sede del Open de Marruecos, en la foto), Quinta da Marinha, La Duquesa, Marbella Golf & Country Club y por supuesto Valderrama.

En 1987 se establece por su cuenta. Como diseñador principal, firma dos campos en La Cala de Mijas, en un terreno difícil. Posteriormente reconstruye Los Olivos, diseña La Reserva de Sotogrande (en la foto abajo), Santana Golf & Country Club y Valle Romano. Fuera de España destaca el campo portugués de Praia del Rey o el de Palheiro Golf en Madeira, los 27 hoyos de Golf Les Dunes en Agadir, el de Aphrodite Hills en Chipre, el Golf De Limere en Francia (Orleans), el Lugano Golf Club en Suiza, etc. Sus últimas obras maestras son Finca Cortesín y Las Colinas.

Robinson tiene fama de ser un arquitecto meticuloso, detallista, implicado en cada proyecto. No hace campos mediocres y rechaza encargos que no ve viables. Y sus campos no son copias unos de otros. Adapta al terreno que tiene el mejor diseño. Se ha convertido en una garantía de calidad, buen diseño, paisajismo y grandes rondas de golf.

En este video sobre Valleromano explica algunos de sus principios de diseño: le gusta construir campos con calles anchas, porque piensa en el amateur tipo, no en hacer campos para pros solamente. No le gusta poner bunkers u obstáculos de agua o de otro tipo que sean ciegos. Le gusta retar al jugador con segundos tiros tensos (describe Valleromano como un campo de segundos tiros). Greenes de tamaños variados y con formas diferentes que permitan posiciones de bandera complicadas. Y por supuesto el respeto por la flora y condiciones del lugar donde construye el campo, así como el uso de agua reciclada.

He leído una entrevista suya (aquí) en que defiende la profesionalidad y denuncia el intrusismo de muchos profesionales a la hora de ser diseñadores. Según Robinson, el diseñador es una mezcla de talento y formación. Los pros tienen a construir campos pensando en las zonas donde aterrizan las bolas, pero no en los problemas y obstáculos adyacentes que los jugadores amateurs ven. Además tienen a imitar los grandes hoyos que conocen, construyendo cosas que no son adecuadas por el terreno o su mantenimiento.

Hay excepciones, dice: Jack Nicklaus, por ejemplo, que se rodeó de gente capaz y aprendió el oficio. O leyendas del golf tan honestas como Arnold Palmer, que siempre deja claro que le pagan por el nombre y para pegar el primer drive de salida, pero no por diseñar. También se refiere a Seve, un diseñador pobre por culpa de los terrenos con los que trabajó para construir campos (véase Santa Marina o Los Arqueros). Según Robinson, hay sitios donde “ni Dios mismo” sería capaz de construir un campo decente. En la entrevista también aboga por hacer campos no pensados en super-pegadores, jugando con la posición de los tees de salida. Me parece una reflexión muy acertada contra el virus “Tiger Woods”: en el PGA Tour ya se han dado cuenta que no tiene sentido seguir alargando campos y dificultan los recorridos de otra manera.

Para mi, sus campos demuestran es que para ser buen diseñador no hay que ser pro, y que un jugador profesional no tiene porqué ser un buen arquitecto de campos. Un grandísimo diseñador casi español.

Santa Clara Golf, Marbella

23 de abril de 2012 2 comentarios

Santa Clara Golf es un campo de Marbella que ilustra los problemas de construir un campo limitado por una orografía difícil y promociones inmobiliarias. Hay hoyos muy buenos (los de “Santa Clara Corner” 12, 13 y 14, pares 4, 3 y 5 notables) que acompañan a otros hoyos francamente malos. El campo se ubica en un terreno montañoso. Inaugurado en 2001, sospecho que el diseñador Enrique Canales hizo lo que pudo con este emplazamiento, y aunque a veces las casas rodeen las calles en los hoyos 7 y 8, el campo no da sensación de agobio (he conocido otros campos mucho más enjaulados entre casas de forma que cualquier minimo fade o draw acabe en los tejados de alguna casa). Aunque no sea de los más montañosos, se puede andar con buena forma física; en algunos hoyos nos sentiremos alpinistas.

Es un campo que he jugado muchas veces, aunque creo que los precios son algo elevados: el green fee de invitado en temporada baja sale en unos 60 euros, y el green fee normal en torno a 150€ para dos jugadores con buggie; creo que es bastante caro.  Desde la última vez que lo jugué lo he encontrado cambiado a peor: el green del hoyo 6 par 3 ha sido modificado, supongo que para facilitar el hoyo e impedir golpear a los que vienen por el 5. El tee de salida del hoyo 8, un par 5 absurdo, era un disparo desde la posición más alta del campo a una calle semioculta entre casas. Ahora han modificado el tee ubicándolo a la derecha e impidendo usar el drive, supongo que para evitar que las bolas masacraran las casas colindantes. También cuando jugué las barras amarillas estaban adelantadas en prácticamente todos los hoyos entre 10 y 15 metros. En cualquier caso el tiro desde algún punto de la calle exige volar las casas de la derecha para acercarse a green, con el peligro que tiene este tiro. El mantenimiento es muy bueno y los greenes están en perfecto estado.

El hoyo 1 es un buen hoyo de salida, un par 4 relativamente franco que permite una salida rápida. En la foto, la calle llena de pájaros a punto de salir espantados por mi drive. El green es amplio y divertido. Es lo más destacable del campo: los greenes.

El hoyo 2 es un par 3 de unos 150 metros. Si abres la bola en exceso prepárate para tirar otra, porque hay un bosque de bambus y otras especies vegetales que tragarán tu bola.

El hoyo 3 es un par 4 de diseño discutible: un dogleg en 90º a la izquierda que da dos opciones: o tiras a green  (200 metros) con drive o madera 3 (o con lo que llegues) o juegas a la calle un hierro corto. A medida que los árboles van creciendo el tiro a green se complica. Hay gente a quien le encanta el hoyo por el riesgo / recompensa que ofrece. A mi me parece demasiado corto.

El 4 es otro hoyo que no me gusta: una calle que se estrecha entre la ría de la izquierda y una hilera de palmeras que marca la calle del 5. Realmente el tiro de drive tiene que ser muy preciso. La gente suele tirar a la calle del 5, que va paralela, y esto provoca luego problemas de velocidad de campo. Esta es la vista de la calle desde el green.

El 5 es un par 4 que dispara a un green elevado con dos plataformas, bien protegido.Luego el ya mencionado par 3 hoyo 6 que ha inaugurado un green nuevo este año, acortando el tiro unos 30 metros. El green antiguo se mantiene a la izquierda y se juega en competición. Me comenta un jugador local que este cambio se produjo porque el hoyo se atascaba ya que la gente se iba abajo.

El 7 es el clásico hoyo “Himalaya”, un par 4 en subida que casi hay que jugar con piolet. Un clásico en muchos campos marbellíes.Tiene un green francamente divertido, con caídas tremendas. Desde el mismo se ve el mar.

Esta es la nueva salida de drive que han puesto en el par 5 hoyo 8. Pese a las vistas es una salida completamente ciega, en la que un drive te lleva la bola fuera de límites. Entiendo que las casas de la derecha entran en juego pero el cambio empobrece sensiblemente el hoyo.

Esta es la calle del 8, desde el green. El drive de salida deja la bola detrás del árbol que hay en medio de la calle. Un embudo estrecho y que ataca a un green alargado.

El 9 es un par 4 bonito a un green bien protegido por árboles. Al fondo se ve la gigantesca casa club.

La segunda vuelta es mucho mejor que la primera, con hoyos notables y bien espaciados. El 10 es un gran par 5 cuya calle discurre paralela al hoyo 1 y donde hay que decidir si se cruza el río con el segundo o tercer tiro. El green es amplio, elevado y con caídas notables. Yo siempre comento el mismo error y me voy al río con mi segundo golpe. El río está empedrado con mis bolas.

El 11 es un par 4 en subida a una calle ancha y adornada por un árbol. Realmente no debería entrar en juego, pero añade una cierta tensión al tiro de salida.

Desde calle tiras a un green elevado que no ves y que tiene caídas importantes. Quizá el green más escénico de todo el campo.

El 12 es un gran par 4, muy largo, con una salida en alto muchas veces contra el viento. El green está ubicado en una parte alta después de superar una pequeña vaguada.

El hoyo 13 es un par 3 de unos 180 metros, con un lago a la entrada del green. Es el único hoyo del campo donde no hay bunkers, y requiere un tiro preciso a pesar de ser largo.

Y el hoyo 14 que cierra el “corner” es un par 5 largo donde el segundo tiro se estrecha mucho. Hay que ir recto: en la parte izquierda un arroyo hace que esta parte de la calle sea más complicada de jugar, y la parte derecha te espera un bosque.

Después de cruzar una calle pasas al hoyo 15, un par 3 de 145 metros.

El 16 es un par 4 flojo, muy corto, que require una salida con hierro. El 17 es un par 4 dogleg donde mi compañero de partido llevó la bola al green de salida. En realidad hay que tirar a la parte derecha de este bosque, apuntar hacia el green de la derecha cerrando. La calle en la parte izquierda es la del hoyo 3.

Para acabar el 18 es un par 4 que require una salida al fade para cruzar el río. El green está protegido por detrás por un lago. Y detrás está el driving range, uno de los pocos que permiten practicar sobre hierba. Al fondo la casa club, que cuenta con una terraza fantástica para tomarse una cerveza postpartido.

Un último comentario que me apunta un lector local: Debido a que por el campo discurre continuamente un río (entra en juego en los hoyos 1, 2, 3, 4, 10, 16 y 18, como poco) hay que estar vigilante con los robos, así como en otras partes del campo, como el hoyo 12. En el caddie-master han puesto unas cajas de seguridad gratis para dejar cualquier cosa de valor mientras se juega.

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