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Posts Tagged ‘Phil Mickelson’

El caso Phil Mickelson y sus asombrosas consecuencias

25 de mayo de 2016 2 comentarios

Desde el 2014 el golfista americano Phil Mickelson está siendo investigado por un caso de información privilegiada en la compra venta de acciones. El caso criminal se ha anunciado esta semana con resultados alucinantes.

En realidad el imputado es su amigo Billy Walters, el más famoso apostante en deportes de Estados Unidos, un tipo que gana 15 millones de dólares al año en apuestas deportivas. Walters, según la SEC (la autoridad bursátil americana) había estado comprando y vendiendo acciones durante varios años con información privilegiada proporcionada por un ex banquero de inversión, Thomas C. Davis, que era presidente del consejo de administración de Dean Foods. Por ejemplo, Davis le enseño hasta 6 estados financieros de la empresa antes de ser publicados. Davis se ha declarado culpable y está colaborando con el gobierno, supongo que a cambio de una pena más reducida. Al parecer Davis le debía un dineral a Walters por sus apuestas.

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Durante la primera parte del 2012 el consejo de administración de Dean Foods había estado en conversaciones para vender su división de comida orgánica, WhiteWave, una venta que reclamaban varios analistas de Wall Street. Davis se lo iba contando a su amigo Walters, y éste invertía fuertemente en la empresa.

En esa época Mickelson le debía a Walters dinero por apuestas deportivas. Mickelson, al que le gusta apostar, no suele invertir mucho en el mercado financiero (tenía sólo 250,000 dólares). Parece mucho, pero Mickelson ha ganado en su carrera más de 500 millones de dólares. Los días 30 y 31 de julio de 2012 Mickelson, después de hablar por teléfono y de varios mensajes cruzados con Walters, compró 2,4 millones de dólares en acciones de Dean Foods, en parte con dinero prestado.

Una semana después Dean Foods anunció la venta de su división. La acción subió un 40% con el anuncio.(Por lo que se ve en el gráfico de la acción, recuperando una caída similar en días anteriores). Al día siguiente, Mickelson vendió sus acciones, consiguiendo un beneficio de 931,000 dólares.

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Para mi sorpresa, Mickelson, por ahora, evitará cualquier responsabilidad penal, simplemente aceptando devolver el dinero que ganó más intereses (1,03 millones de dólares). No está claro que el caso esté cerrado.

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¿Por qué un comportamiento tan obviamente criminal puede salirle gratis? No soy experto en derecho americano, pero por lo que he leído, para que te encierren por información privilegiada, el que te aporta la información tiene que haber recibido un beneficio personal por ofrecerte esta información. Además la persona que recibe esta información tiene que saber que este beneficio existe.

Mickelson empleó las ganancias para pagar las deudas de juego con Walters. Pero Mickelson no sabía si Davis iba a recibir un beneficio por ofrecer esta información. Y como no lo sabía, es inocente.

Varias cosas me sorprenden de este caso:

  1. Cómo una persona que se embolsa entre 30 y 50 millones de dólares al año en patrocinios, más sus ganancias en el circuito, tenga que pedir un préstamo para comprar unas acciones.
  2. Que alguien que tenga deudas de juego tenga que realizar una operación bursátil fraudulenta para poder pagarlas.
  3. Que un golfista profesional realice apuestas de juego. ¿Apostaría contra sí mismo? ¿Las Mickelsonadas son fallos suyos a propósito?
  4. Que el PGA Tour, con un código ético interno, no haya actuado contra el zurdo de California.
  5. Que alguien con este juego corto no sea algo más inteligente a la hora de gestionar su patrimonio y su imagen.
  6. Que ninguno de sus patrocinadores haya abandonado a este personaje; máxime cuando muchos patrocinadores se pusieron de perfil cuando otro golfista americano famoso, Tiger Woods, engañó a su mujer.

 

 

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El Apple Watch para el golf

19 de julio de 2015 3 comentarios

Este bloguero celebró recientemente su cumpleaños (un día especial: el mismo día que Phil Mickelson y Old Tom Morris). Mi mujer me regaló el esperado Apple Watch. Concretamente, el más económico de los tres modelos, el Apple Watch Sport (aunque de económico no tiene nada).

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Por poner un símil golfístico, creo que Apple es el Masters de Augusta de las marcas tecnológicas. Un icono cultural. Una marca con el aura de la perfección en el diseño inmaculado y sin fallos. El amor por el detalle, incluso por lo que no se ve. La consistencia en el diseño. La uniformidad. La calidad. La comunicación excelente, como era el app del Master, la mejor de los majors. También un coto cerrado, exclusivo, opaco.

Por ello es posible que la legión de fieles a Apple van a comprar cualquier cosa que haga la marca: va a ser bello, estar bien diseñado, ser última tecnología. Si Apple decide vender un retrete, venderá millones.

Veamos el reloj: El envoltorio, extraordinario. El reloj es precioso. Un montón de “faces”. Es una ventana al iPhone. Sustituye a las pulseras de medición de actividad física tipo JawboneWithings, Fitbit o Nike Fuelband. Pero, después de la novedad, ¿qué queda para el golfista? Por ahora el veredicto es que el aparato es muy decepcionante, y tiene errores garrafales increíbles que, sospecho, provocarían los míticos exabruptos de Steve Jobs.

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De entre todas las apps que hay para el reloj y el golf, he estado probando una que se llama Hole19. (Otras:GolfshotGolfNow, Arccos Golf). Durante la ronda trabaja como GPS ofreciendo distancias al green (con el iPhone en la bolsa). Y también sirve para ir apuntando el resultado de la ronda. El funcionamiento en el campo es correcto, aunque a veces las distancias no sean muy ajustadas. Abajo, dos pantallazos de lo que vemos en el reloj. Conviene cargar los campos de casa, eso sí, porque si no puedes estas un par de hoyos sin poder emplear el app porque se está cargando el recorrido. Las apps ofrecen las estadísticas más típicas de la ronda y permiten comparar tarjetas y medir la evolución en el juego.

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No he encontrado apps que aprovechen los acelerómetros para medir velocidad de swing (tipo Zepp Golf). Espero que lleguen.

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La batería del reloj sufre demasiado. Ayer tras una vuelta de golf de 18 hoyos y empleando un app para distancias y puntuación el reloj no llegó a las 9 de noche vivo. Y eso que por la tarde casi ni lo usé. El resto de días (sin tanta actividad) ha aguantado perfectamente, pero es el iPhone el que sufre: tanta conexión por bluetooth con el reloj acaba secando su vida útil antes de que llegue la noche. No señor Cook, no es verdad:

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Con todo, el error fundamental es la ausencia del GPS interno: para cualquier app deportiva el reloj obliga a tener un iPhone cerca para funcionar con mapas. No tener GPS, ¡qué error! Seguramente puede funcionar como un podómetro inteligente, pero apps como Strava o Runkeeper son mucho más atractivas cuando funcionan los mapas. Cualquier Garmin con GPS le da mil vueltas pues a este modelo para las aplicaciones deportivas: para correr, andar en bici, nadar o jugar al golf. No sé alguien haría una media maratón con un Apple Watch, francamente.

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El reloj lleva incorporado un medidor de pulsaciones (útil para deportistas sin duda) pero no comparte estos datos con ningún app externa. Ignoro la razón, pero es un gran error porque hay un montón de apps deportivas que llevan ya tiempo siendo usadas por los usuarios. Y casi todas son mejores que la de Apple, Workout.

Aunque sea un regalo, el reloj es muy caro. Vendido con dos tamaños (38mm y 42mm; hablo aquí del grande; el de 38mm para mi es demasiado pequeño) el Apple Watch Sport es el más barato de la gama (469 euros nada menos). El Apple Watch sube a 719 euros. Con un par de correas, la factura puede superar los 1.000 euros. Luego hay uno de oro por 18.400 euros. ¿Habrá comprado alguien ese modelo?

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En definitiva, y a la espera de mejoras o modelos futuros, el Apple Watch es un producto poco recomendable. (Si alguien ha encontrado apps mejores o trucos para sacarle partido, dejadme comentarios al post).

ACTUALIZACION: Apple ha anunciado su Apple Watch 2, con GPS incorporado. Tarde para los que nos hemos pasado a Garmin / Bushnell…

Los mejores hoyos del Open Championship

13 de julio de 2015 Deja un comentario

Hace tiempo Canal+ Golf emitió una conversación entre Padraig Harrington y Colin Montgomery debatiendo una cuestión interesante: de las nueve sedes del Open Championship que hoy existen, ¿cual sería el mejor recorrido posible? La conversación en esencia es un debate animado e inteligente entre dos amantes de los links sobre lo que debe ser un gran hoyo de golf, salpicado con los golpes más recordados de la historia reciente de los Open Championships. A pesar de lo poco queridos que son ambos golfistas, estamos ante un gran reportaje. Se puede ver (en inglés) aquí:

Recordemos que el Open Championship es el Major más antiguo y siempre se juega en un links tradicional. Actualmente se rota entre 9 campos diferentes, aunque parece que Royal Portrush puede entrar en la rotación en el futuro. Las sedes del Open son:

  1. Old Course de St Andrews Links, la cuna del golf, y la sede más empleada, ya que acoge el torneo cada 5 años (en los años que acaban en 0 y en 5)
  2. Carnoustie, el campo más difícil de la rotación, según los cálculos de Monty por dos golpes. Un campo extraordinario, quizá el que menos preparación requiere para acoger el torneo: no es preciso dejar crecer el rough para intimidar a los jugadores.
  3. Muirfield, sede de la Honorable Sociedad de golfistas de Edimburgo. Un campo sólido, serio, duro. Un gran test de golf. Phil Mickelson se proclamó allí Golfista del Año en 2013.
  4. Royal St George’s, el links más tradicional.
  5. Turnberry Ailsa Course (ahora Trump Turnberry); el campo con más personalidad de los 9, sin duda el más reconocible.
  6. Royal Troon. Otro campo duro. Todd Hamilton fue el último ganador en 2004
  7. Royal Lytham & St Annes, sede de la primera victoria de Seve en el Open.
  8. Royal Birkdale
  9. Royal Liverpool, la sede del Open Championship 2014.

Algunos de los hoyos seleccionados fueron:

Hoyo 1: El primero del Old Course de St Andrews. Golfísticamente es un hoyo simple y absurdo: una enorme pradera que se extiende suavemente hasta el green, con un único obstáculo: un pequeño canal serpenteante 20 metros antes del green. Pero no existe en el mundo un escenario comparable: la salida es una estupenda inyección de adrenalina. Se comentan también como grandes hoyos iniciales el hoyo 1 de Royal Birkdale o el inaugural de Royal St George’s, hoyo en el cual Tiger Woods cometió un triple bogey en la última jornada del Open Championship, torneo que al final ganó Ben Curtis en 2003 con un golpe de ventaja sobre Tiger.

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Hoyo 2: Royal Birkdale o Carnoustie. Ambos son dos grandes hoyos de golf, dos ejemplos de lo buenos que pueden ser los links. Birkdale es un dog leg ligero a la izquierda que deja un segundo tiro espectacular a un green protegido por muchos bunkers, y que siempre se juega con viento cruzado. Royal Birkdale Golf Club-The Open 2008 venue

El hoyo 2 de Carnoustie, aunque no es el mejor de este impresionante campo, es un fantástico par 4. El ligero dogleg hacia la derecha cuenta con hasta 9 pot bunkers en los laterales de la calle. Si conseguimos esquivarlos, tenemos un tiro a un green que mide más de 50 metros de largo y donde la posición de bandera es crucial para escoger el palo correcto. Esta es la vista desde detrás del green.

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Hoyo 3: Aunque se menciona el hoyo 3 de Royal Liverpool, como un gran hoyo de riesgo-recompensa, (los birdies sólo se consiguen si eres agresivo), la cosa está clara. El hoy 3 de Carnoustie es una obra de arte de las que te obligan a pensar desde el tee de salida. Hoyo bastante corto, el Jockie’s Burn cruza la calle justo por delante del green y varios bunkers también pueblan su superficie. Los jugadores suelen salir con un hierro corto para asegurar la calle y tratar de dejarla junto a la bandera en este green fantástico.

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Hoyo 4: Old Course de St Andrews. Despúes de tres hoyos relativamente amables, aquí empieza la vuelta de verdad en este campo. El par 4 más largo del recorrido. Una salida con driver difícil. El segundo tiro requiere jugar con cabeza para no liarse, sin jugársela demasiado. El green comparte superficie con el 14. Otro candidato es el 4 de Turnberry, un par 3 precioso, tradicional y que precisa de un tiro a green para evitar problemas: un bunker y una densa zona de rough en la parte derecha. El hoyo 4 es una copia del hoyo 8 de Royal Troon, el “Sello de Correos”, o “Postage Stamp”.

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Hoyo 5: El par 4 de Carnoustie gana. Un dogleg hacia la derecha que se puede jugar de muchas maneras, pero siempre evitando un sinfín de bunkers.

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Hoyo 6: el gran par 5 de Carnoustie. Un dramático par 5, en el que una de cada 10 bolas se van fuera de límites. Un hoyo para sobrevivir. El nombre del “Hogan’s Alley” (Callejón de Hogan) se debe a que en las cuatro vueltas del Open de 1953 Ben Hogan escogió la línea entre los bunkers de calle y el fuera de límites de la izquierda.

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Hoyo 7: El 7 de Royal Birkdale. Parece un par 3 normal, un tiro con un hierro 5. Pero causa un montón de problemas desde un tee levantado con viento cruzado. Rodeando al green hay 7 bunkers, uno de ellos en forma de anillo, y donde caer es una desgracia enorme. Otro magnífico hoyo 7 es el de Royal Lytham & St Annes.

Royal Birkdale Golf Club-The Open 2008 venue

Hoyo 8: El famoso “Sello de Correos” de Royal Troon. El apodo está dado por el tamaño del green. Es un tiro muy corto, de 113 metros, pero como falles un metro por la derecha o por la izquierda estás muerto. Hay un festival de bunkers enanos donde además la bola se quedará muy pegada al talud. El gran Gene Sarazen hizo un hoyo en uno en 1973, nada menos que con 70 años.

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Hoyo 9: El par 4 de Turnberry, quizá de los más fotografiados del campo. La salida es especial, ya que el tee de salida está literalmente sobre el mar y muy aislado. El tiro es muy intimidante, aunque no es difícil.

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Hoyo 10 de Muirfield: Un serio par 4. La calle y el green están bien protegidos por bunkers a la derecha, donde el viento se lleva la bola. Los dos bunkers del centro de la calle no están a distancia, pero obstaculizan la visión del green. Hay que tirar largo y recto.  Otro candidato: el hoyo 10 de Turnberry.

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Hoyo 11: Se discute entre el 11 de Carnoustie (un maravilloso par 4, largo y con muchos bunkers en la calle y sobre todo cercando el green),  y el de Royal Troon. Al final resulta ganador este hoyo tradicional de Troon. Una salida semiciega con fuera de límites por la derecha (el ferrocarril a Prestwick, tan clásico del paisaje de los links) y donde hay que sobrevolar un océano de tojos. Hoyo muy serio y muy duro. Jack Nicklaus hizo 10 golpes en el Open de 1962.

Hoyo 12: Un muy atractivo par 3 de Royal Birkdale. No es muy largo pero puede hacer que el green parezca muy pequeño. Y el tiro está amenazado por bunkers profundos y mucho rough protegiendo el green. Es uno de los mas duros del recorrido, quizá de toda la rotación del Open. Un green natural, parece que no ha sido diseñado; nació así. Casi no se ve la bandera, si se pone en la parte derecha del green. Monty habla de que es casi un dogleg; tienes que hacer un fuerte fade para llegar al objetivo. Es un hoyo crucial. Si fallas el tiro de salida, el bogey está asegurado.

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Hoyo 13: Seguimos en el campo inglés de Royal Birkdale. Harrington elige este par 4, clave en su victoria del 2008. Es clave la salida, y más con los bunkers que hay en la zona de drive. Jugar corto tiene el inconveniente de que te queda un hierro muy largo.

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Hoyo 14: El elegido es el par 5 del Old Course en St Andrews. Es un par 5 larguísimo, de más de 600 yardas. Hay unos bunkers en la izquierda, los “Beardies”, que son horribles, donde es posible que para salir uno tenga que tirar hacia atrás. Y por supuesto está el famoso “Hell” Bunker, una especie de cráter monstruoso que yace en medio de la calle. También tenemos un fuera de límites por la derecha.

stroke_saver_15Hoyo 15: Casi al final del recorrido de Royal St Georges encontramos este par 4 serio y duro. No es un hoyo que pueda ocasionar una catástrofe pero es difícil. La calle esta repleta de bunkers y es necesario usar el driver porque el green tiene mucho peligro. También se mencionan los últimos 4 hoyos de Royal Lytham, hoyos tremendos que fueron testigos de la debacle de Adam Scott en el Open del 2012, donde hizo bogeys en los 4 últimos hoyos para darle la victoria a Ernie Els.

Hoyo 16: No se olvida la bestia abominable de Carnoustie: un par 3 eterno, de 200 metros, y con viento. Casi es un par 3,5. En realidad los tres últimos hoyos de este campo son brutales, con el Barry Burn serpenteando para causar destrozos. Se recuerda también el hoyo 16 de Lytham, donde Seve se fue a un parking en 1979.

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Hoyo 17: No hay duda: el “Road Hole” de St Andrews. Difícil, intimidante, divertido, histórico. Muchas cosas extravagantes en este hoyo: un tiro ciego que sobrevuela un hotel, una carretera pegada al green, un bunker, el bunker. Quizá el mejor segundo tiro del golf, un hierro largo a un green difícil por ese bunker tan famoso.

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Hoyo 18: Pese a lo icónico del 18 de St Andrews y su valle del pecado, o los hoyos finales en Royal Troon o en Royal Lytham, se elige como mejor hoyo final de la rotación el 18 de Muirfield. Hoyo sólido, difícil, recto, con bunkers en la calle.

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Hoyos Clásicos: el hoyo Redan

21 de julio de 2014 1 comentario

Redan“Toma una superficie de tierra estrecha, inclínala ligeramente de derecha a izquierda, construye un bunker profundo en la parte frontal, ubica el tee de forma que el green se juegue en diagonal, y ya tienes el Redan.” -C.B. MacDonald.

Quizá el más famoso de todos los hoyos clásicos, el Redan es un par 3 definido así por C. B. MacDonald, su descubridor y mayor valedor. La palabra Redan proviene del francés y se refiere a un tipo de fortificación con tramos que apuntan al exterior, y ésta es la función del bunker frontal: hacerle pensar en la mejor manera de atacar este green. La estrategia puede variar enormemente en función del viento, la posición de la bandera y la habilidad de cada jugador. ¿Bola abierta sobre el bunker para tratar de frenar la bola en green? ¿Bola cerrada, sorteando el bunker, pero con riesgo de no poder parar la bola? Si se juega una bola cerrada, hay que botarla en el principio de green.

El hoyo Redan original es el hoyo 6 de North Berwick (hoy el 15) y era una par 3 de 180 yardas con el green estrecho, ligeramente elevado y con una fuerte caída de frente a fondo y que forma 45 grados con respecto a la línea de juego. Cuenta con dos bunkers: uno atrás y sobre todo uno profundo en la parte frontal. Es obra del Davie Strath, greenkeeper y jugador amigo de Tom Morris hijo y con quien jugó numerosos partidos de exhibición por Escocia. (Foto de aquí)

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MacDonald copió este hoyo en su mítico y ya comentado National Golf Links of America. El hoyo 4 de este campo mejora al Redan original porque permite, desde el tee, contemplar todo el green. La caída del green entre el frente y el fondo del green es brutal, superior al metro y medio. En muchos de sus diseños adoptó este tiro a green en sus pares 4 y 5. La foto, de aquí.

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El Redan es quizá el más afamado de los hoyos clásicos. Hay hoyos inspirados en el Redan por todo el mundo. Quizá el más comentando es l hoyo 7 de Shinnecok Hills, especialmente famoso por el US Open del 2004 que ganó Retief Goosen en una de las preparaciones de campo más salvajes que se recuerdan. Es un monstruo de 183 yardas al que los socios apodan “RedMan” o “DeadMan”. El 7 fue una auténtica carnicería: En la jornada del sábado sólo un 27% de los jugadores consiguieron poner la bola en green. El domingo, sólo el 15%. Retief Goosen, el campeón, lo consiguió (ver vídeo, min 5.29). Phil Mickelson, su más inmediato perseguidor, se fue al bunker frontal (min 2.40). Un hoyo con muy pocos fans entre los profesionales, como  explica este artículo.

Un ejemplo clásico en España, es el hoyo 14 del campo de Neguri, en Punta Galea, obra de Javier Arana.

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Hay muchísimos más, por si quieren aportar alguno.

Más información en este artículo de Crónica Golf, “El hoyo que hace pensar”.

Golf Platja de Pals (Gerona)

1 de mayo de 2013 3 comentarios

El primer campo de golf construido en la Costa Brava es un precioso recorrido envuelto en un denso bosque de pinos. Por eso sólo hay una ruta para alcanzar el green: ir muy recto y sin abusar de slice o hooks. En caso contrario nos enfrentamos ante un miserable infierno de bolas perdidas. Si además sopla el viento, como ocurre con frecuencia, el resultado puede ser sonrojante. Esta es una foto aérea del campo; pese a la cercanía con el mar, no disfrutaremos de vistas al Mediterráneo en toda la vuelta.

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Las obras del campo comenzaron en 1964, bajo el proyecto y dirección del ilustre arquitecto inglés Fred Hawtree (1916-2000), autor también del Golf Vallromanes en Barcelona, y que fue Presidente de la Asociación Británica de Diseñadores de campos. Las fotos antiguas de la casa club dan fe de  un terreno mucho menos arbolado que el actual, en una España en blanco y negro bastante lejana. El campo completo se inauguró en 1970, disputándose dos años más tarde un Open de España. El campo goza de un mantenimiento impecable. Los greenes, bien cuidados y regulares, pero lentos como tortugas. Campo cómodo de andar, plano, realmente bonito, como espero ilustren las fotos. Ésta es del campo de prácticas junto a la casa club.

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Jugar entre tanto bosque produce dos efectos: por un lado es una vuelta muy agradable incluso en verano, porque siempre hay muchas sombras. Por el lado negativo, es un campo lento; el partido que teníamos delante nuestro afirmaba haber jugado “a buen ritmo” en el último tee, cuando sobrepasabamos las 5 horas y 20 minutos, algo que para mi es una aberración. Es un campo penal e infernal sobre todo para handicaps altos (me tocó jugar con dos novatos y entre ambos debieron perder unas 20 bolas). Hay demasiada gente buscando demasiadas bolas. Y cuando las encontraban, sorprende ver como la gente se olvida de una de las máximas del golf entre árboles: aunque veamos el green, lo normal es que las bolas vuelen por el aire. Y nunca van a atravesar las ramas de los árboles. Así que cuando nos metamos en la pinaza lo más aconsejable es buscar un tiro ratonero a la calle sin tratar de emular a Mickelson.

El hoyo 1 es un par 4 corto, donde es fundamental (como en todos los hoyos) encontrar la calle. Por la parte izquierda de la misma, la calle tiene una gran depresión, así que si tiramos por ahí la bola puede rodar hacia los pinos. Hay que salir con un hierrito recto. El segundo tiro debe sujetar la bola en el centro del green, que tiene forma de flan y hace que las bolas poco precisas salgan del mismo. Este el el hoyo desde el green.

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El hoyo 2 es un par 4 con un ligero dogleg de derecha a izquierda. Un bunker recibe los tiros rectos desde el tee. La foto da hasta un poco de claustrofobia; sí, es una salida estrecha. El green, elevado sobre la calle, cuenta con tres bunkers de protección.

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El hoyo 3 es otro par 4 totalmente recto y algo más ancho. Ojo con el fuera de límites a la derecha del hoyo. Es mejor ir por la izquierda de la calle, como veremos más adelante.

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Un árbol en la parte derecha puede añadir tensión en nuestro segundo tiro. Destaca un gran bunker en toda la parte derecha del green, contorneado como una ameba gigante.

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El hoyo 4 es un magnífico par 4 con una salida en alto desde donde se ve la silueta del Montgrí, el bisbe adormit, hacia una calle que gira muy ligeramente hacia la derecha. Un gran bunker en la parte derecha de la calle recogerá los tiros demasiado agresivos.

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Jugamos después un par 5 casi recto enmarcado en el pasillo de pinos ya común de este campo, aunque a una calle algo más ancha que lo habitual. Aquí sí que podemos sacar del driver todo lo que lleva dentro.

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Varios bunkers de calle dan más dificultad a la ruta de acercamiento al green, aunque no deberían molestar demasiado.

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Un respiro en el siguiente hoyo, un par 3 relativamente corto a un green rodeado por bunkers.

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El hoyo 7 es un precioso par 4 con una salida ciega y que gira posteriormente en ligero dogleg hacia la izquierda. La bola puede recorrer muchos metros si supera la loma que impide ver este dogleg. Nuevamente estar en calle vuelve a ser vital. Sendos bunkers en cada lado nos marcan los extremos de la calle.

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El segundo tiro puede estar obstaculizado por dos pinos enormes que lucen en medio de la calle, a unos 100 metros de la entrada del green. Normalmente no entrarán en juego salvo que tengamos la mala suerte de pegar muy fuerte la salida. Ojo también con los bunkers del green en ambos lados.

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El hoyo 8 es un par 5 bastante franco, con calles más anchas y bordes menos arbolados. Hay que evitar mojarse en el lago que acompaña a la calle cerca del green, por su parte izquierda. Podemos apoyarnos en la parte derecha, por donde discurre la calle del hoyo 13.

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Para terminar la primera vuelta, nos topamos con un par 3 en el que la dificultad está en la mente del golfista principiante. Hay que superar un lago, pero no es un tiro excesivamente largo. El green está bien protegido por bunkers profundos.

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La segunda vuelta comienza con un par 4 en dogleg hacia la izquierda, y donde la salida es muy tensa. ¿Intentamos acortar la ruta al green volando por encima de los árboles? ¿O tratamos simplemente de poner la bola en calle? Seguramente el campo ya nos habrá dado alguna bofetada, por lo que lo lógico es agachar las orejas, guardar el driver en la bolsa, poner la bola en calle e intentar el birdie desde la misma.

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El hoyo 11 es un par tres corto y con salida en alto. Hay que olvidarse de que hay un montón de ramas de pinos que impiden ver con nitidez el green, porque no entran en juego. Es lo que llaman “bunkes del aire”. Otros bunkers de verdad sí que se despliegan a la entrada del green. Desde el tee no notaremos la tramontana en contra, pero si hay viento, sopla fuerte por arriba.

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Seguimos hacia el hoyo 12, un par 4 largo precioso, aplatanado, que va girando buscando el hoyo hacia la derecha y que por tanto admite tiros con mucho riesgo para llegar bien a green. Lo aconsejable es no buscar aventuras y pasear tranquilamente por la calle. La salida es franca, aunque parezca estrecha.

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Los dos siguientes hoyos son hoyos rectos, pares 4 y 5, y sin demasiados problemas. El green del 14 tiene una doble plataforma, por lo que hay que ver donde está la bandera para ajustar con el tiro. El 14 es un par 5 de casi 500 metros.

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El 15 es un par tres con el tee en alto a un green amplio y bien protegido por bunkers. El 16, un nuevo par 5 interesante porque la salida está en dogleg hacia la derecha. La salida es enormemente ancha y estaremos en la zona menos arbolada del campo, por lo que es un hoyo bueno para pegadores.

El hoyo 17 es un difícil par 4, dogleg hacia la izquierda y una salida protegida por dos enormes bunkers de calle. El green cuenta con más bunkers de protección en su parte derecha.

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El recorrido termina con otro par 5, aunque recto, estrecho y complicado. Fácil liarse fuera de calle, donde el  bosque amenaza. El green es muy largo y algo estrecho.

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También muy recomendable el hoyo 19, en un buen restaurante y una terraza muy agradable. Mientras escribía estas líneas, he encontrado un comentario reciente de Enrique Soto en Crónica Golf, que adjunto aquí.

El putt más cruel del 2013

1 de febrero de 2013 Deja un comentario

Metafórico resumen de la carrera de Phil Mickelson (y de lo que es este deporte) en este putt para conseguir un 59 en la jornada de ayer del Waste Management Phoenix Open, el torneo más ruidoso del mundo. Un momento espectacular. Un 60 siempre sabe a medalla de plata…

 

 

La Ryder 2012, el mejor evento deportivo del siglo XXI

1 de octubre de 2012 5 comentarios

Existen pocas dudas de que la Ryder Cup 2012 ha sido el acontecimiento deportivo más apasionante de lo que llevamos de siglo. La Ryder Cup es una competición donde se juega algo tan importante como el honor de dos continentes. No hay dinero para el ganador. No hay publicidad en las camisetas ni en las gorras. Una batalla golfística y honorable, donde dos equipos luchan hasta la extenuación y, al final, un equipo derrotado felicita al ganador con un amistoso apretón de manos. En un juego tan técnico como el golf es un espectáculo inigualable ver luchar a veinticuatro deportistas de élite por el honor de la victoria, con un arsenal de fe, garra y corazón.

La increíble remontada del equipo europeo liderado por José María Olazábal nos mantuvo pegados al televisor muchas horas, jugó con nuestra tensión y arrancó gritos y lágrimas con el putt decisivo de Martin Kaymer. Fue un evento único y raro de los que se dan cada 100 años, uno de esos momentos deportivos que desafían la lógica y donde lo imposible se hace real.

Hay muchos instantes memorables para gozar de este Medinahzo:

La remontada brutal de Ian Poulter, con 5 birdies en los cinco hoyos finales de la jornada del sábado, y con la mirada de Poulter, una mirada que arruga hasta el acero. Poulter, durante una semana cada dos años, es el número 1 del mundo.

La vuelta impresionante del debutante Nicola Colsaerts del viernes, con 8 birdies y un eagle contra dos huesos como Tiger Woods y Steve Striker, y con Lee Westwood de privilegiado acompañante.

El paseo militar de Paul Lawrie, Chippie, que masacró a Brant Snedeker, quizá el americano más en forma en Medinah, como quien da un paseo. En la foto, el chip que embocó y que fue considerado mejor golpe de la jornada.

El partidazo de un criticado Luke Donald ante Bubba Watson, un primer punto que nos empujó a todos a creer más en la victoria.

El alucinante putt de Justin Rose en el 17 para batir a un durísimo Phil Mickelson, el mejor Mickelson que se ha visto jamás en una Ryder. Rose venía de embocar otro putt estratosférico.

Los desgraciados dos hoyos finales de Jim Furyk, al que se le aparecieron de nuevo los fantasmas del US Open y del Firestone y que vio cómo su partido ganado frente a Sergio García se tornaba en una amarga derrota con dos bogeys seguidos. Otro veterano ilustre que se marchó a casa con un rosco fue Steve Striker.

El putt de Martin Kaymer, que restituía el honor de los alemanes en la Ryder, haciendo olvidar por fin el putt de Langer en 1999.

Un diario deportivo catalán, Sport, recogía en portada el resultado de la Ryder con un titular que sobrepasa el ridículo para adentrarse en el terreno de la estulticia. Acompañado de una fotografía del ex-entrenador con sus tres hijos, la noticia es: Guardiola vibró en la Ryder.