Archivo

Archive for the ‘Campos’ Category

St. Pierre Marriott Hotel & Country Club, Old Course, Gales

17 de abril de 2017 Deja un comentario

El Old Course de St Pierre es la atracción golfística que propone un hotel Marriott de lujo enclavado en Gales, en una mansión del siglo XIV junto a la Iglesia del siglo XI dedicada al santo. Un lugar soñado para una escapada, con dos campos: el Old Course y el Mathern Course.

El campo ha acogido pruebas del British Masters y de la Solheim Cup. Entre la lista de ganadores vemos nombres ilustres como Seve Ballesteros, José María Olazábal o Bernhard Langer. La web explica que se ha invertido dos millones de libras recientemente para mejorar sus instalaciones, obra de Ross McMurray, en el año 2008.

El campo viejo fue inaugurado en 1962 y es obra de Ken Cotton, un ilustre diseñador fallecido en 1974 y que fue pupilo de Tom Simpson y trabajó durante años con Frank Pennink y  Charles Lawrie. (Ken Cotton participó en el rediseño de un links ya comentado, el Noordwijkse Golf Club en Holanda.) Estamos ante un parkland perfecto y precioso.

Resulta notable destacar que durante la construcción del campo Cotton invitó y conoció al entonces periodista Donald Steel, que más tarde se convertiría en socio y que es el único arquitecto que ha participado en el rediseño de todos los campos de la rotación del Open Championship: Prestwick, Musselburgh, St Andrews, Muirfield, Sandwich, Hoylake, Deal, Troon, Lytham & St Annes, Prince’s, Carnoustie, Portrush, Birkdale y Turnberry. Dato curioso pero esto no tienen nada que ver con un links, como se ve en la foto.

El Old Course está construido en torno a un lago precioso y jalonado de árboles centenarios y enormes, especialmente este roble gigante de más de 400 años que enmarcan la calle del hoyo 2.

Se trata de una finca relativamente plana, muy fácil de caminar y con calles anchas y bien remarcadas por árboles enormes.

En algunos hoyos el green está bien protegido por el propio desnivel de la calle.

Los últimos hoyos son los más bonitos del campo, con el lago enmarcando los tiros a green desde unas calles perfectamente cuidadas.

El hoyo 17 es un par 4 atractivo por el green bien bordeado por el lago.

El hoyo 18 es quizá el más escénico del recorrido, con el hotel al fondo, la salida en alto y el lago enmarcando la salida, sin entrar realmente en juego.

Anuncios

The Preserve at Verdae, Greenville (Carolina del Sur)

11 de abril de 2017 Deja un comentario

En la semana del Masters de Sergio, obligaciones profesionales me llevan a una pequeña ciudad en el estado de Carolina del Sur, en Estados Unidos. Con un vuelo de vuelta a las 3 de la tarde, hay tiempo más que suficiente para una ronda de golf. A las 7.40 hay luz suficiente, como se ve en esta fotografía del tee del 10.

Carolina del Sur es uno de los estados más golfísticos de Estados Unidos: Myrtle Beach inventó el supermercado del golf: hoy, desde Georgetown hasta Little River, se extienden 60 millas de playas en lo que se conoce como el Grand Strand, y en ellas hay más de 100 campos públicos firmados por todos los arquitectos de prestigio. En Charleston, hay un campo Ryder, el Ocean Course at Kiawah Island Resort. Hilton Head, con su icónico faro rojiblanco, acoge en el campo de Pete Dye el RBC Heritage.

A 400 km de la costa Greenville es la sexta ciudad del estado, con medio millón de personas en su área metropolitana (y bastantes más ardillas). Todo parece un inmenso bosque salpicado de casas. Sólo en Greenville hay 11 campos de golf públicos (y muchos privados que no permiten jugar más que con invitación). Me decidí por este precioso parkland, antes llamado Verdae Greens Golf Club, que acoge desde hace varios años un torneo del Web.com, el segundo circuito americano.

El cambio de nombre responde a que el campo es de facto una reserva natural, y durante el recorrido uno se cruza con todo tipo de aves.

En este artículo explican que otorgar parte del campo a la naturaleza no sólo ha beneficiado a los animales: también el coste del mantenimiento del campo se ha reducido sustancialmente.

Excepto calles y rough todo tiene un aspecto de naturalidad salvaje. Todo el campo está recorrido por multitud de arroyos, lagos y peligros que hacen que el jugador menos atinado pueda sufrir una pérdida sustancial de bolas. En la foto, el green del 11, para el que hay que volar 170 metros de lago.

El campo es una maravilla diseñada por Willard Byrd (1919-2004), un arquitecto que ha trabajado con intensidad en el suroeste de Estados Unidos firmando más de 100 campos, incluyendo 10 en Mytle Beach. Este es uno de los tiros más espectaculares, en el hoyo 8 a un green en vaguada.

Como siempre en todos los campos americanos, hasta 5 tees diferentes para cada nivel de juego. El starter te pregunta el hándicap y te dice desde qué tee salir. Elegir un tee muy retrasado es absurdo por la longitud brutal a la que te enfrentas.

Este par 4, el hoyo 3, muy similar al hoyo 11 de Druids Glenn, exige cruzar un arroyo dos veces para llegar a un green muy escondido en la parte derecha. No tiene sentido tener que jugarlo como un par 5 si uno se va a las 458 yardas de los tees negros.

Lo que más llama la atención son los greenes, unas plataformas enormes y que jamás te darán un putt recto. Greenes con muchísimo movimiento, en ocasiones con pianos, o simplemente con caídas diagonales, no te dejan un putt para respirar aliviado. En la foto el green del 9, con tres pianos.

Otro ejemplo de green enorme y movido, el del 18, con su bandera americana.

En la calle las estacas marcan las 150 yardas al centro de green. A pesar del aspecto amarillento, la hierba bermuda se comporta perfectamente. Los campos de esta zona no admiten otra hierba que aguante el calor veraniego.

En definitiva un precioso y extenso campo de golf de los que seguramente hay miles en ese país.

 

 

 

El hoyo 10 de Riviera Country Club

16 de febrero de 2017 Deja un comentario

Hace tiempo escribí sobre “Los mejores pares 4 cortos del PGA Tour“; entre ellos hablé de el hoyo 10 de Riviera Country Club, un sensacional par 4 de sólo 286 metros.

Los mejores hoyos de golf suelen ser pares híbridos, es decir, pares “3 y medio”o “4 y medio”. Según explica Georg Ogilvy en este artículo (el jugador australiano es un magnífico comentarista de diseño), un buen par 4 corto (un buen par 3 1/2) debe ser alcanzable por un profesional o un amateur pegador; debe ser un hoyo fácil para hacer par incluso para amateurs de hándicap alto, pero para arrancar birdies o eagles el hoyo debe estar bien cargado de trampas y riesgos. El ejemplo perfecto: este par 4 de Riviera Country Club, un mítico diseño de George Thomas. No hay hoyo más democrático en golf: un hándicap bajo no cuenta con más ventaja que un profesional. Esto no es así, evidentemente, con los pares 4 de 450 metros.

Captura de pantalla 2015-02-20 a la(s) 12.21.41

Se le denomina “el par 5 más corto del mundo”. Se puede ver el diseño en el plano del hoyo: una calle ancha con un montón de bunkers con forma de ameba pero que se superan con facilidad y tener un pitch para un green estrecho oblicuo respecto de la calle. El diseño alargado del green, bien protegido por bunkers, favorece con claridad el lado izquierdo de la calle. El verdadero toque genial de diseño es el bunker en la parte izquierda de la calle, el que está tapado por la sombra del árbol; para conseguir un birdie hay que acercarse lo más posible, pero sin entrar en la arena.

riv_10

En el año 2014 la media del hoyo fue de 4,03 golpes. Para ver sus garras, nada mejor que contemplar el doble bogey de Scott Piercy que hizo en la primera jornada del Northern Trust Open que se celebra esta semana. Advierto a los lectores que estas imágenes son tremendamente duras y pueden afectar a su sensibilidad golfística.

Actualización Febrero 2017: con ocasión del Genesis Open en Riviera, la página del PGA Tour comenta de nuevo este hoyo.

The Rolls of Monmouth, Gales

15 de febrero de 2017 Deja un comentario

En 1906 Charles Stewart Rolls y Sir Frederick Henry Royce fundan la compañía de motores para aviación Rolls Royce, el paradigma de la ingeniería inglesa a principios del siglo XX. En la foto, Charles Ryder, conduciendo, junto a su familia y en presencia del futuro rey Jorge V, en la mansión familiar de la que hablamos más adelante. La foto es de 1900.

the_original_rolls

La familia Rolls poseía en Monmouth, en Gales, una mansión ancestral propiedad de su familia desde 1767. Los jardines de la casa acogen el campo de Rolls of Monmoutch que comentamos en este post.

img_1006

El trazado discurre por un bosque suntuoso, enorme y precioso, lleno de árboles centenarios, con grandes praderas y con tanto espacio que cabrían varios campos en la finca. Uno de los parklands más agradables que se pueden dar por la campiña británica, mejorado con los palos al hombro. Robles enormes, arroyos serpenteantes, greenes ondulados. Una delicia de vuelta.

img_1044

Un trágico destino aguardaba a Charles Stewart Rolls, ya que falleció a los 32 años en un accidente de avión en 1910. Al igual que el joven Charles Stewart Rolls, el campo de golf destaca más por lo que podía haber sido que por lo que es. El campo es un ejercicio correcto de diseño pero que no deja el poso que dejan los grandes arquitectos a sus creaciones golfísticas. Uno se queda con la sensación de que en este terreno tan impresionante hay algo que no se ha aprovechado al 100%. ¿Qué hubiera hecho en esta finca Harry Colt o Robert T. Jones? Hoyos memorables, retos golfísticos al jugador, estrategias de diseño. Quizá se abusen de tiros ciegos, que nunca son agradables.

img_1007

Dos primeros hoyos muy blanditos que permiten al jugador no meterse en muchos líos. El hoyo 1 es un par 4 en ligero dogleg hacia la derecha. Una salida muy ancha a una calle sin peligros, salvo los inmensos robles que marcan la calle.

img_1009Toda la pradera de la parte derecha es el campo de prácticas, donde uno puede practicar con sus propias bolas. El green está al final de una suave bajada hacia la derecha. Un solitario bunker hace las veces de escolta.

img_1010

El hoyo 2 cuenta con una calle en ascenso desde el tee. Un par 4 recto, donde un gran árbol al borde de green actúa como búnker de aire, acompañando a los búnkers terrestres.

img_1012

El hoyo 3 es un dogleg de derecha a izquierda. Pero no hay nada desde el tee que delate la condición genial del diseñador.

img_1013

El green se ubica junto a una casa de piedra abandonada y pintoresca.

img_1015

A la espalda del tee del hoyo 5 vemos la mansión en todo su esplendor.

img_1017

El hoyo 5, un par 5 recto, termina con un green en alto bien escoltado por árboles y búnkers.

img_1023

El hoyo 6 es un par 4 en ascenso, con un green complicado de coger y más complicado de puttear.

img_1024

También es interesante el hoyo 7, un magnífico par 5 en descenso hacia un green protegido por agua. Un buen driver nos deja la oportunidad de llegar de dos, pero la recompensa está amenazada por el castigo del agua.

img_1025

El hoyo 8 es un par 3 donde las posiciones de bandera al fondo y a la derecha están bien protegidas. Un green muy divertido.

img_1028

Por último la primera vuelta termina con un par 4 corto y alcanzable desde el tee de salida (por los pegadores). La calle es anchísima y no tiene problema alguno, salvo el río que cruza por su inicio y que discurre por la derecha. El peligro está en un green donde la parte frontal escupirá la bola hacia la calle.

img_1029

La segunda vuelta sigue discurriendo por la enormidad de la finca disponible con hoyos relativamente sencillos. El hoyo 13 destaca por el lago que protege (bastante mal, por su lejanía) a este par 3 tan bonito.

img_1038

Después de un duro par 4, el hoyo 15 es un par 4 en dogleg precioso a un green en alto.

img_1041

Los dos hoyos finales ofrecen un final francamente bueno. El hoyo 17 es un par 5 largo en descenso que ataa a un green muy bien protegido. El 18 es un par 3 que se aprovecha de la presencia de la casa para enmarcar el tiro a un green a 180 metros.

img_1047

Golf Isla Valdecañas (Cáceres)

29 de diciembre de 2016 Deja un comentario

A menos de dos horas de Madrid se encuentra uno de los campos de golf más vistosos de España, el Golf Isla Valdecañas. El campo ocupa una gran porción de la isla, un emplazamiento único y espectacular. Además del campo, hay un hotel y una urbanización de casas unifamiliares. La isla está ubicada en el margen de un gran pantano, el de Valdecañas, ejemplo de cómo Cáceres es la provincia de España con más kilómetros de costa. Ubicación privilegiada y un recorrido movido, que se puede caminar, pero bastante montañoso.

Valdecañas

El campo es diseño de Álvaro Arana, sobrino de Javier Arana y autor de varios recorridos en España: el golf Balenario de Mondáriz (Pontevedra), Zuya Golf (Alava) o El Rompido (Huelva). Alvaro también trabajó con su tío en sus últimos diseños. Lo que más destaca de este recorrido, al menos en una primera impresión, son unos greenes enormes, movidos, con jorobas inmensas, depresiones y caídas multidireccionales. El juego en el green es un espectáculo. Sin llegar al extremo radical de El Encín, estos greenes regalan diversión a manos llenas. En la foto el precioso hoyo 8, par 3.

IMG_9961

Pero el diseño también hace sufrir al jugador que se estrena en este campo: aunque las calles no son particularmente estrechas ni el rough penalice mucho, abundan los doglegs, tiros ciegos, incluso los hoyos con el tee de salida a nivel inferior que la calle. Dos pares 3 tienen el green más elevado que el tee, un diseño que a mi me parece poco afortunado. Es un campo que despista mucho. Y además me pareció muy largo; encontraremos muchos hoyos donde el tiro a green hay que ejecutarlo con madera (salvo que seas un super pegador, claro). Hay que llevar el juego bien trabajado para sacarle pares o birdies. Y desde luego creo que es un campo que se tarda en conocer y ganar.

Comento ahora la primera vuelta: El hoyo 1 es un par 5 en subida. Un pino en medio de la calle marca el lugar donde no debemos ir; el pino está a 180 metros por lo que hay que superarlo con el drive de salida. Por la izquierda el fuera de límites nos amenaza por lo que es más aconsejable ir por la derecha. Varios bunkers se intuyen, aunque más bien cercanos al green.

IMG_9946

El green cuenta con una impresionante joroba que puede complicar mucho los putts. Cae desde el fondo hacia el frente.

IMG_9947

El hoyo 2 es un espectacular par 3 en descenso. El green es una pequeña joya con tres plataformas. La vista a la sierra es estupenda.

IMG_9948

El hoyo 3 es un par 5 en forma de ese. Primero la calle va girando hacia la derecha y posteriormente serpentea hacia la izquierda.

IMG_9949

Cerca del green varios bunkers protegen toda la parte izquierda. El green recibe en alto; otro green enorme y movido.

IMG_9950

El hoyo 4 es un par 3 bien protegido por un bunker en la parte izquierda.

IMG_9953

El hoyo 5 es una salida ciega desde un tee más bajo que la calle. Hay que pegar bien el driver para poder tener un tiro a green con garantías.

IMG_9954

El green culmina una pendiente en descenso. No es posible apoyarse por la parte derecha por la presencia de un gran bunker.

IMG_9955

Subimos una cuesta para llegar al tee del 6. La vista es maravillosa. El hoyo es un fuerte dogleg hacia la izquierda. La salida es estrecha y ciega.

IMG_9956

El green es una preciosidad bien protegida por bunkers que atrapan las bolas por la derecha y por detrás. También hay un pequeño bunker en la parte izquierda. No hay más remedio que ir a green directamente.

IMG_9957

El hoyo 7 nos enfrenta a una salida ciega, con el tee más bajo que la calle y un tiro totalmente ciego. Es un hoyo recto que va girando ligeramente hacia la parte izquierda. Al fondo vemos el green del hoyo 8, un par 3 precioso de 166 metros que supera toda la vaguada.

IMG_9960

El hoyo 9 es el handicap 1 del campo. La salida es muy estrecha, tenemos una vaguada por la parte izquierda después del búnker de calle. Con el hotel al fondo, la calle va descendiendo hacia un green que además cuenta con la protección de un lago. Un par 4 duro.

IMG_9962

 

Un campo de pares 3 en las Maldivas

4 de noviembre de 2016 Deja un comentario

Este blog, siempre atento a ofrecer sugerencias golfísticas y cantar la excelencia en la arquitectura de campos, comenta hoy un diseño especial que no he jugado aún.

olazabal-velaa3

José María Olazábal ha proyectado un campito con 9 tees y 6 greenes en la isla de Velaa,un islote de las Maldivas, que combinados nos regala un recorrido de nueve hoyos. No habrá mucho problema en encontrar salidas: el resort cuenta con 48 villas de lujo y es una especie de paraíso para super ricos.

velaa-island

Un buen sitio para mejorar tu juego corto.

velaa-island2

Categorías:Campos Etiquetas: , ,

Arnold Palmer, un diseñador prolífico

12 de octubre de 2016 Deja un comentario

Hace algunos días fallecía a los 87 años Arnold Palmer, el Rey, uno de los grandes iconos del golf, caballero del golf, un héroe americano, el hombre que introdujo el golf en las pantallas de TV americanas.

IMG_8217

Arnold Palmer ha sido también un muy activo diseñador de campos. Más de 300 diseños en más de 25 países. Entre los más destacados están dos campos que comenté en este blog: Tralee, en Irlanda, posiblemente sea su obra maestra. Y el Palmer Course del K-Club, sede de la Ryder del 2006, otra maravilla. También tuve la suerte de conocer un campo que nunca sale en los rankings de sus mejores campos, aunque también me encantó: el Cherokee Run Golf Club de Georgia. En la foto el hoyo 15 del Newport Dunes, en Texas.

hole-15_newportdunes_texas

La realidad es que Palmer no está en la cima de los grandes diseñadores de golf: ningún campo de Arnie está en el Top 100 de campos de golf del mundo. Y que Arnold nunca tuvo muchos conocimientos de topografía o ingeniería de paisaje. Sabía de golf y tenía una imagen tan inmaculada que su nombre daba un glamour enorme al campo. Lo cierto es que supo rodearse de buenos profesionales y supervisar todos sus proyectos. Aquí vemos a Arnold Palmer en su diseño de Península Papagayo en Costa Rica.

appapagayo

Su conexión con el golf proviene de su padre, greenkeeper y profesional del campo de golf de Latrobe Country Club en Pennsylvania. Durante sus años de juventud ayudó a su padre a mover máquinas, cortadoras de césped y otras tareas ligadas con el mantenimiento de campos. Posteriormente, en sus años universitarios Arnold y sus compañeros crearon un campo de golf cerca del campus para practicar. Posteriormente se alistó en la Guardia Costera en Cape May, New Jersey, donde también construyó un campo de 9 hoyos junto a la base. Un trazado rudimentario y complejo que hizo prácticamente con un rastrillo, una pala y una cortadora de césped.

Durante su carrera profesional fue el primer golfista en dedicar tiempo a las tareas de diseño de campos. En 1972 se asoción a Ed Seay para crear Palmer Course Design Company, con sede en Ponte Vedra Beach, donde está la sede del PGA Tour. Hoy su compañía emplea a los arquitectos Thad Layton y Brandon Johnson.

arnold-palmer-design

Palmer admiró siempre los campos clásicos, donde la longitud de los hoyos no fuera el factor determinante de su dificultad. De hecho abogaba por una reducción obligatoria de la velocidad de la bola de golf para evitar tener que construir campos tan largos como se juegan hoy. Le gustaban los campos estratégicos, en los que no es lo mismo ir a un lado u otro de la calle para acceder al green.  Esta foto ilustra uno de sus diseños en China, el Pure Scene de Kumming.

kunming-14-pano-behind

En cuanto a su estilo, le gustaba decir que no tenía un sello propio y fácil de diferenciar: le gustaba hacer campos diferentes en estilo y estructura y probar elementos nuevos que añadieran tiros de golf diferente: en definitiva hacer campos más divertidos.

Arnold Palmer recibió el ASGCA Donald Ross Award en 1999, la más alta distinción que otorgan los arquitectos americanos a sus colegas.