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Arnold Palmer, un diseñador prolífico

12 de octubre de 2016 Deja un comentario

Hace algunos días fallecía a los 87 años Arnold Palmer, el Rey, uno de los grandes iconos del golf, caballero del golf, un héroe americano, el hombre que introdujo el golf en las pantallas de TV americanas.

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Arnold Palmer ha sido también un muy activo diseñador de campos. Más de 300 diseños en más de 25 países. Entre los más destacados están dos campos que comenté en este blog: Tralee, en Irlanda, posiblemente sea su obra maestra. Y el Palmer Course del K-Club, sede de la Ryder del 2006, otra maravilla. También tuve la suerte de conocer un campo que nunca sale en los rankings de sus mejores campos, aunque también me encantó: el Cherokee Run Golf Club de Georgia. En la foto el hoyo 15 del Newport Dunes, en Texas.

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La realidad es que Palmer no está en la cima de los grandes diseñadores de golf: ningún campo de Arnie está en el Top 100 de campos de golf del mundo. Y que Arnold nunca tuvo muchos conocimientos de topografía o ingeniería de paisaje. Sabía de golf y tenía una imagen tan inmaculada que su nombre daba un glamour enorme al campo. Lo cierto es que supo rodearse de buenos profesionales y supervisar todos sus proyectos. Aquí vemos a Arnold Palmer en su diseño de Península Papagayo en Costa Rica.

appapagayo

Su conexión con el golf proviene de su padre, greenkeeper y profesional del campo de golf de Latrobe Country Club en Pennsylvania. Durante sus años de juventud ayudó a su padre a mover máquinas, cortadoras de césped y otras tareas ligadas con el mantenimiento de campos. Posteriormente, en sus años universitarios Arnold y sus compañeros crearon un campo de golf cerca del campus para practicar. Posteriormente se alistó en la Guardia Costera en Cape May, New Jersey, donde también construyó un campo de 9 hoyos junto a la base. Un trazado rudimentario y complejo que hizo prácticamente con un rastrillo, una pala y una cortadora de césped.

Durante su carrera profesional fue el primer golfista en dedicar tiempo a las tareas de diseño de campos. En 1972 se asoción a Ed Seay para crear Palmer Course Design Company, con sede en Ponte Vedra Beach, donde está la sede del PGA Tour. Hoy su compañía emplea a los arquitectos Thad Layton y Brandon Johnson.

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Palmer admiró siempre los campos clásicos, donde la longitud de los hoyos no fuera el factor determinante de su dificultad. De hecho abogaba por una reducción obligatoria de la velocidad de la bola de golf para evitar tener que construir campos tan largos como se juegan hoy. Le gustaban los campos estratégicos, en los que no es lo mismo ir a un lado u otro de la calle para acceder al green.  Esta foto ilustra uno de sus diseños en China, el Pure Scene de Kumming.

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En cuanto a su estilo, le gustaba decir que no tenía un sello propio y fácil de diferenciar: le gustaba hacer campos diferentes en estilo y estructura y probar elementos nuevos que añadieran tiros de golf diferente: en definitiva hacer campos más divertidos.

Arnold Palmer recibió el ASGCA Donald Ross Award en 1999, la más alta distinción que otorgan los arquitectos americanos a sus colegas.

Los mejores pares 4 cortos del PGA Tour

30 de diciembre de 2013 2 comentarios

Con el título de “El poder y la gloria” la revista GolfWorld publicó hace algunos meses una relación de los mejores pares 4 del PGA Tour alcanzables con el driver (por los pros). Con una longitud entre 250 y 300 metros aproximadamente, estos hoyos, casi siempre ubicados en los segundos nueve hoyos, suelen ofrecer una maravillosa combinación de gloria (eagle) y perdición (muchos bogeys). Por muy buenos jugadores que sean, son seres humanos, y pocos pros se resisten a la tentación del “puedo llegar…, pues nada, ¡a por el green!”. Cada hoyo esconde multitud de dramáticas historias de ese jugador que malogró su vuelta por intentar alcanzar la gloria. La lista de hoyos es fantástica así que la transcribo añadiendo fotos y comentarios:

Hoyo 14 del Plantation Course en Kapalua (Hawai).  Desde barras negras son 305 yardas, es decir, 279 metros. Se dispara al green más pequeño del recorrido. El campo es famoso por ser sede del torneo de los campeones, el Hyundai Tournament of Champions, el torneo que inaugura el año. Ojo al glorioso hoyo 18 final en bajada. Stuart Appleby ganó el torneo a pesar de cometer 2 de sus 7 bogeys en el SBS Championship del 2004 en este hoyo “fácil”.

Hole 14 Kapalua Plantation

El hoyo 10 del Waialae Country Club, Honolulu, sede del Sony Open in Hawaii. Es el hoyo 1 del campo para socios, que se juega como 10 en el Sony Open. El torneo se celebra la semana posterior al Hyundai Tournament of Champions en el mes de enero. Adjunto el plano del mismo.

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El hoyo 10 de Riviera Country Club en California. Todo un clásico del calendario. Pese a sus 315 yardas, en cada edición del Northern Trust Open este famoso hoyo causa tantos problemas que se le apoda el “par 5 más corto del mundo”.

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El hoyo 17 del Stadium Course – TPC Scottsdale en Arizona. El Waste Management Phoenix Open es el torneo más ruidoso del mundo, y su hoyo 16 par 3 es un espectáculo impresionante con más de 25000 aficionados en sus gradas, alguno con demasiadas cervezas. El 17 es el hoyo de la izquierda en la foto: los bunkers de calle están suficientemente lejos para intentar llegar al green, pero si el jugador cierra la bola se bañará.

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El hoyo 14 de Quail Hollow Club, Charlotte (North Carolina). Sede del Wells Fargo Championship, que se celebra en la primera semana de mayo. En este divertido par 4, el agua aguarda a los valientes por la izquierda, protegiendo este movido y alargado green. Este campo acogerá el PGA Championship en 2017.

Quail Hollow 14

Hoyo 11 del TPC Four Seasons Resort Las Colinas en Texas. Sede del HP Byron Nelson Championship.  Con la bandera a la izquierda de este green alargado, la bola debe volar por encima del agua. Pese a su escasa longitud, el hoyo suele ofrecer una media golpes superior a 4. En la foto, el sudafricano Rory Sabatinni intentando llegar a green.

Hole 11 TPC Four Seasons Irving TX

Hoyo 15 del TPC River Highlands, Connecticut. Campo donde se juega el Travellers Championship la semana posterior al US Open. Con 296 yardas, es decir 271 metros, este es el par 4 más corto del PGA Tour. Además de multitud de bunkers a ambos lados de la calle, el hoyo se ataca desde un tee elevado a un green resguardado por agua en la izquierda y una colina de hierba altísima por la derecha. Encima de la colina hay casas, por lo que el fuera de límites entra bastante en juego. Un hoyo para ver varios eagles y muchos bogeys. La vista desde atrás da fe de la excelencia del green y de sus gloriosos contornos.

hole15 TPC River Highlands

El hoyo 4 del TPC Boston en Massachusets. Sede del primer torneo de los play-offs de la Fedex Cup, el Deutsche Bank Championship. Con 298 yardas, el hoyo presenta un aspecto muy similar al hoyo 10 de Merion. Ir a green tiene su riesgo por el enorme bunker de entrada.

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El Hoyo 15 del TPC Summerlin, Las Vegas cierra la serie. Sede del Justin Timberlake Shiners Hospitals for Children Open, que se juega después de los play-offs en octubre. Con 341 yardas,  el green elevado está bien resguardado por 5 bunkers y por el desierto de Nevada.

Hole 15 tpc summerlin

Feliz 2014 a todos y que podamos disfrutar todos de muchas vueltas de golf con numerosos birdies.

Seven days in Utopia: Infame película de golf

12 de mayo de 2012 Deja un comentario

Hace meses vi el trailer y pensé que esta película no sería un ejemplo de originalidad excelsa, pero tratándose de golf… habría que verla. Después de haberla padecido, suscribo un artículo publicado en Golf.com en la que es definida como la peor película de golf de la historia. La historia está completamente destripada en este trailer: Tómese el argumento de Cars, cambie la soberbia de Rayo McQueen por la total sumisión de nuestro protagonista Luke Chisholm a los dictados de su padre/caddie y su absoluta falta de luces, añada música bonita y planos a contraluz de varios swings…

Luke se pierde en un pequeño pueblo tejano (cuyo nombre no es casual pero que al final no quiere decir nada) y encuentra a un excampeón de golf (Robert Duvall) cuyo glorioso pasado esconde un oscuro secreto (que se desvela en seguida). La esencia de su pensamiento golfístico se resume en tres letras mágicas: No pienses. SFT: “See it, Feel it, Trust it” – Ve, siente, confía.

La chica aspirante a ser susurradora de caballos (es así, no me lo invento) aporta el elemento amoroso con su mirada arrobada en cada plano que sale; en una secuencia clave el toque romántico está subrayado por el director de manera sutil: una explosión de fuegos artificiales.

Uno no se explica varias cosas:

  • Qué verá el personaje de Robert Duvall en el joven e idiota golfista para dedicarle una semana de su vida (supongo que el aburrimiento más mortal en un pueblo donde nunca pasa nada).
  • Si de verdad los tejanos disfrutan con el Rodeo-Poker… no me extraña que les fascinen los Sanfermines.
  • Cómo puede uno recuperar su golf con un entrenamiento con técnicas más dignas de Karate Kid (pescar, lanzar aros, pintar…) y algo de misticismo lleno de frases profundísimas que parecen sacadas de una caja de galletas de la suerte.
  • Cómo tal sucesión de estupideces engatusan al pobre Luke y llevan su golf a lo más alto, para poder disputar un playoff en el Valero Texas Open (que más que un torneo del PGA Tour parece un campeonato del tercera).
  • Cómo no se han molestado en pintar los hoyos de blanco en un torneo del PGA Tour.
  • Cómo los productores hayan contratado como rival del play-off al golfista menos expresivo del panorama mundial: el gran KJ Choi (que en la película luce otro nombre todavía más ridículo: T. K. Oh).
  • Qué pintan en algunas tomas Rickie Fowler o Stewart Cink.

En resumen, el desfile de topicazos funciona fatal y el naufragio es tan brutal, que hasta tiene gracia.

El golf suele funcionar mejor como género literario que en la pantalla grande. Aún así y con todo, no dejéis de verla: vuestras expectativas estarán tan hundidas que os parecerá mejor que Ciudadano Kane.