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Posts Tagged ‘Cabell B. Robinson’

Valle Romano Golf, Estepona (Málaga)

24 de mayo de 2015 1 comentario

Valle Romano es un campo adosado a una promoción urbanística atroz en una zona montañosa de Estepona, relativamente cerca de Finca Cortesín. En las fotos siempre se ve el mar aunque estemos bastante lejos. La promoción ha sido ampliamente publicitada y todavía quedan muchas casas por vender a precios más que asequibles. El campo que actúa como gancho es un campo diseñado por Cabel B. Robinson, diseñador que trabajó en España con Robert Trent Jones. El resultado es un recorrido muy montañoso, no muy bonito (por la urbanización) y aunque tenga un buen servicio, es bastante caro. Jugar con buggie es aconsejable, por los desniveles y las distancias entre green y tee de algunos hoyos. Además, y esta es una costumbre en demasiados campos de España, las barras amarillas (el día que jugué) estaban muy adelantadas por lo que se juega mucho más corto de lo que debería.

El hoyo 1 es un dogleg hacia la izquierda y con un desnivel espectacular. El reto es escoger una línea adecuada que nos lleve la bola a una calle más bien estrecha. El jugador valiente debería volar los bunkers de la parte izquierda.

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El green recibe en algo y en diagonal, enmarcado por la autopista.

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El hoyo 2 es un par tres con un green en alto protegido por dos bunkers en la izquierda. Detrás la urbanización de Valle Romano; más bien uno de los enormes bloques que van orillando el campo de golf. El green tiene dos pianos.

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Los bloques acompañan, como si de un crucero se tratara, toda la calle del hoyo 3. Este hoyo, el hándicap 1 del campo, cuenta con un bunker en la parte central-derecha que resulta difícil volar. Además el diseño de la calle hace que las bolas ligeramente por la izquierda vayan a ir rodando rápidamente hacia el camino y un barranco. Así que no es nada fácil salir con éxito. Otros tres bunkers con forma de ameba rodean al hoyo.

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El hoyo 4 es un par 4 mucho más corto, de 278 metros desde blancas. Es un hoyo completamente recto. Hay bunkers en la parte derecha y sobre todo mucho viento. El green se asoma al mar de manera espectacular.

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Un muy bonito par 4 continúa. El problema del hoyo 5 es el lago. También un par 4 corto, de 306 metros desde amarillas,  tenemos bunkers-amebas por la izquierda y el agua por el centro derecha, aunque está mucho más lejos de lo que parece. Tendremos un emocionante tiro a green desde la calle.

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Otro buen par 4 discurre por una calle muy ondulada, un dogleg hacia la izquierda y ligeramente ascendente. La calle está bastante más lejos del tee de salida de lo que aparenta. Y naturalmente el lago impone respeto.

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El 7 es un par tres muy largo. Tendremos viento a favor. Varios bunkers por la derecha del green enmarcan el tiro.

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El hoyo 8 es un par 5 en continuo ascenso hacia la casa club. El bloque de apartamentos que vimos en el hoyo 2 queda ahora a nuestra derecha. Tres tiros fuertes y rectos y a green. Un hoyo un tanto soso.

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El hoyo 9 que cierra la primera vuelta es un par 3 muy bien protegido por bunkers a derecha e izquierda del green. La enorme casa club cuenta con una terraza espectacular desde la que se puede disfrutar perfectamente de este hoyo.

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El hoyo 10 es un par 5 bastante estrecho, en ligero dog leg hacia la izquierda. El viento a favor apoya en la salida. Varios bunkers por la izquierda protegen el green, un green muy estrecho y muy inclinado con posiciones de bandera durísimas.

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11 es un par 3 muy agreste, junto a la montaña, muy natural. Lo curioso es que hay que recorrerlo entero andando para jugarlo, es decir, el green del 11 está pegado al green del 10.

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El hoyo 12 es un par 4 tipo Himalaya, uno de esos tiros que parecen desde un rascacielos con un desnivel brutal. La calle está muy ondulada. El lago de la izquierda de green parece más cerca de lo que está en realidad. Es uno de esos hoyos imposibles de circo que, personalmente, detesto.

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Después de un par 3, el hoyo 14 es un par 4 muy largo y muy recto, con tee en alto. El hoyo es bastante feo por la presencia desordenada de muchas casas.

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Seguimos con un par 5 en subida y encajonado entre bloques blancos.

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Paralelo al mismo discurre el hoyo 16, un gran par 5 en dogleg hacia la derecha. Se puede y se debe descoser la bola desde el tee.

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Los dos últimos hoyos son sendos pares 4 en ascenso hacia el green. Del 17 me parecieron muy penalizadores, aparte de los bunkers ameba del recorrido, varios grupos de arbustos que ocupan parte de la calle.

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Todos los hoyos llevan el nombre de un golfista profesional. El 18 es el de Gonzalo Fernández Castaño, quizá porque fue la principal imagen del campo en su promoción. Estamos ante un par 4 en subida.

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Destaca un green en anfiteatro rodeado rutinariamente de bunkers. Me da la sensación de que son más estéticos que penalizadores.

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Robert Trent Jones, el arquitecto estrella del siglo XX

15 de septiembre de 2012 15 comentarios

Golf's Magnificent Challenge

Acabo de terminar un libro de Robert Trent Jones titulado “Golf’s Magnificent Challenge“sobre su vida y obra. RTJ (1906-2000) fue el primer arquitecto de campos de golf vivo que entró en el Salón de la Fama de Golf, en 1987. Fue nombrado por la revista Golf Magazine como uno de los 100 Héroes del Golf del siglo XX. Un nombre muy conocido y no por nada: más de 500 campos de golf por todo el mundo, en al menos 40 estados de los Estados Unidos y 35 países, entre ellos España. Se dice que el sol no se pone en un campo de RTJ. Arquitecto, artista, agrónomo, enormemente prolífico, creo que fue el Karajan del diseño de campos.

Cuenta su hijo Rees que el día en se su padre descubrió la aviación, desapareció de su casa. Se pasó la vida en un avión: hacía 300.000 millas al año, y en toda su vida voló más de 8 millones de millas. Tomaba aviones como quien toma un taxi. Si perdía un vuelo, tomaba otro a algún otro sitio donde poder hacer algún negocio. Un vendedor nato, en cualquier punto del planeta. Para conseguir esto tenía una estupenda habilidad: era capaz de dormirse en cualquier sitio.

RTJ tenía bastante claras sus ideas sobre lo que era un buen campo. Por ejemplo: los tees y greenes más grandes posibles, que admitían más posiciones de bandera, además de tener un mantenimiento más sencillo. Incluía siempre lagos en sus diseño como hazards y como fuente de agua de riego. Antes de que Deane Bemman inventara los “Stadium courses”, con gradas naturales para el público, RTJ abogó por ellos. El primero en instalar tees variables que permiten adaptar el campo a la habilidad del jugador, los llamados tees aeropuerto.

Sus campos, definidos como terrenos mitad de ajedrez mitad campos de tiro con arco, son campos estratégicos, donde normalmente tendremos varias alternativas para llegar a green, y donde la línea más corta siempre tendrá más riesgo. Algunos le atribuyen haber inventado el “target golf”. Siempre encontraremos bunkers en la calle y bunkers en el green protegiendo los tiros del golfista. El golf, para RTJ, es un deporte donde la recompensa viene de la mano con el riesgo. Se dice que RTJ te deja el bogey fácil, par difícil.

Durante la era de RTJ la construcción de campos empezó a poder emplear grandes máquinas y movimientos de tierra. Aún así, RTJ pensaba en mantener la belleza del territorio, y en que sus campos fueran estética y paisajísticamente preciosos. Son obras de arte moderno a gran escala. Un campo de RTJ anima el espíritu más que las obras pictóricas de muchos artistas modernos.

Aunque nació en Inglaterra,  su familia se trasladó a Estados Unidos cuando él tenía 5 años. Fue el primer profesional de golf  en el campo de Sodus Bay Heights, cerca de Nueva York. Problemas de salud le apartaron de la alta competición. Solía decir que hay muchos arquitectos que no saben jugar y muchos jugadores que no pueden diseñar. Para ser un buen diseñador de campos, tienes que tener ambas habilidades.

Jones estudió en Cornell University diversos cursos relacionados con la que sería su profesión de arquitecto: arquitectura de paisajes, agronomía, horticultura, hidráulica, estadística, economía e incluso oratoria. Durante el curso diseñó los 9 hoyos del campo de Cornell (abiertos en 1941; en 1954 volvería para construir los 9 hoyos restantes; hoy el campo lleva su nombre).

Tras la universidad, se asoció durante 8 años al arquitecto canadiense Stanley Thompson y trabajó en ese país, y más tarde también en USA. Después de la guerra, trabaja con Bobby Jones en el Peachtree Golf Club de Atlanta. Para evitar que pensaran que eran parientes, fue entonces cuando empezó a firmar como “Trent”.

Desde aquí hasta su retiro, RTJ firma más de 500 campos de golf por todo el mundo. Entre los más famosos del mundo: Eugene Country Club en Oregon, Spyglass Hill en Pebble Beach, California, o Hazeltine National Golf Club en Minessota. También ha trabajado en el rediseño de algunos campos extraordinariamente famosos: Augusta National (1947 y 950), Congressional Blue Course (1959 y 1964), Oakland Hills (1950, 1972  y 1984), Baltursol (1952) o el Olympic Club (1954).

En España trabajó en la Costa del Sol (junto a Cabell B. Robinson) y nos ha dejado varias muestras de su obra: Valderrama, Sotogrande, Marbella Golf & CC, Los Naranjos, Las Brisas, La Cañada o los dos campos de Mijas Golf (Los Lagos y Los Olivos).

A finales de los 80 RTJ diseñó el proyecto de golf más grande de la historia (en esa fecha, luego los chinos lo han superado). El sueño del empresario David Bronner, que quería impulsar el turismo en Alabama y atraer a los jubilados para su retiro. El macroproyecto consistió en diseñar y construir 18 campos de golf, y en total 468 hoyos de golf  en 11 localizaciones diferentes: el Robert Trent Jones Trail.

Finalmente y tras unos problemas de salud, se retira a vivir a su casa en Fort Lauderdale, Florida, donde fallece con casi 94 años en el año 2000.

Sus hijos Rees Jones y Bobby Jones Jr. también son arquitectos de campos de golf.

Santana Golf, Mijas (Málaga)

6 de mayo de 2012 2 comentarios

Comento hoy el que a mi juicio es, con permiso de Aloha, el mejor campo de Marbella y alrededores. Santana Golf es un campo relativamente nuevo y poco conocido, sin la solera que tienen otros campos marbellíes. A pesar de su juventud, es un campo asentado. Una joya que mejora con los años y que cada vez presenta un mejor aspecto. Jugamos un jueves a las 9.20 de la mañana y el greenfee de temporada alta nos costó 75 euros. Una ganga comparada con otros campos sensiblemente peores y con precios similares. No tiene campo de prácticas. El buggy para dos cuesta lo mismo que un carro manual, pero es totalmente innecesario: es de los pocos campos que se camina perfectamente.

Un diseño maravilloso de Cabell B. Robinson en una finca de aguacates, cuenta con hoyos muy variados y divertidos. Un campo agradecido para disfrutar: calles anchas, planas y bien delinedas, un rough benigno (con excepciones), greenes amplios y movidos, y salpicado por bunkers-amebas abundantes y bien situados. Los pares 3 y 4 son variados tanto en distancia como en forma y tiro, y los pares 5 son realmente excepcionales. Es un campo para pasarlo bien en el que se puede hacer un buen resultado: yo cumplí mi handicap pero mi compañero de partido, un sólido jugador handicap 4, me destrozó firmando un 71 bruto con una vuelta modélica.

El hoyo 1 es un par 4 corto y en dogleg a la derecha. Un tiro lógico para el amateur que produce un slice natural. Me gustan los campos en los que el hoyo 1 es franco: nada peor que gente buscando bolas en el 1 y retrasando el campo.

El hoyo 2 es un par 3 protegido por bunkers y sobre todo un estanque de agua, que añade una cierta tensión sobre todo si la bandera está escondida. Cruzamos una carretera y nos acercamos a un tee elevado de salida al hoyo 3, un par 4 largo que precisa de un drive fuerte para atacar a un green pequeño, alargado y protegido por bunkers.

El siguiente hoyo es un par 5 magnífico, el mejor del campo, que comparte calle con un par 5 de vuelta. Así la calle es anchísima. Un bunker en la parte derecha de la misma penalizará a los ambiciosos que quieran acortar o a los que producen un slice con su drive.

Rodeado por un bosque de naranjos y enmarcado en un acueducto en ruinas, se tira a un green movido cruzando un río. Este canal suele impedir tirar a green de dos. El green tiene un piano importante y hace que la diversión continúe aunque estemos ya en la pista de baile y pensemos que el par está hecho. Hay que hacer los dos putts.

Después tenemos dos pares 4 cortos, ambos dogleg. El primero es un dogleg de izquierda a derecha corto, donde atacamos a un green en subida a un green con caídas salvajes. Cualquier putt desde la plataforma superior con un poco de fuerza se saldrá de green.

Desde el tee del hoyo 7 se observa un hoyo de la Cala, otro diseño de Cabell Robinson mucho más montañoso. El hoyo 7 es otro dogleg de derecha a izquierda y en bajada a un green amplio y también movido, protegido por toda una exhibición de bunkers, como se aprecia en esta foto desde el tee del 6 al green del 7.

Posteriormente nos encontramos con un par 3 serio y largo, con el río penalizando a cualquier tiro malo, al que sigue otro par 5 larguísimo y en S, que pide una salida a la parte izquierda de la calle para poder tener un tiro cómodo para preparar el asalto al green. Otro gran hoyo de golf.

Terminamos la primera vuelta con un hoyo 9 par 4 en subida y con la calle en U. Aquí el viento puede alargar mucho el hoyo.

La segunda vuelta comienza con un par 5 esplendoroso, un hoyo en suave bajada hacia un green protegido por un lago. Otro hoyo precioso donde si pegamos un drive decente quizá tengamos tiro a green de segundo golpe. Unos bunkers en la parte izquierda son el peligro de la salida.

El lago de la izquierda quizá nos haga reconsiderar nuestra valentía, sobre todo si la bandera está al fondo y pegada al lago.

El siguiente hoyo es un dogleg de izquierda a derecha en subida, relavitamente corto desde el tee de salida. Hay que colocar la bola antes de los numerosos bunkers de calle para atacar a un green cuya superficie no veremos bien. El green está justo detrás de los árboles de la foto en la parte derecha.

Seguimos con un par 3 largo y en bajada. Es un tiro de unos 160 metros a un green que recibe en diagonal.

Este par 3 provocó nuestra incredulidad por la posición de bandera, según mi compañero de partido totalmente ilegal. Una bola dropada en bandera se alejaba varios metros de la misma por la caída brutal del green. En la foto se aprecia más o menos bien la posición criminal de bandera en la pendiente del green. Las fotos tienen a aplanar las caídas…

El hoyo 14 es un par 4 corto interesante porque el green está a distancia de drive para pegadores medios. Hoyo de birdie.

El 15 es el último par 5 del recorrido, otro hoyo en forma de S donde nos cautivarán los bunkers que reciben los tiros a green pobres del segundo golpe. Realmente el tiro lógico es a la derecha de los mismos para atacar el green. Si nos salimos de calle encontraremos un rough denso y complicado.

El 16 es otro par 3 relativamente corto pero con agua a la derecha para intimidar al amateur.

Después del 17, un dog leg tremendo de izquierda a derecha, el 18 es un par 4 durísimo por su longitud. El green está elevado y bien protegido. Además puede entrar en juego un lago en el drive de salida. Un buen 18 para terminar un campazo.

Cabell B. Robinson, un americano en Marbella

29 de abril de 2012 5 comentarios

Cabell B Robinson es un arquitecto norteamericano nacido en 1941 que ha desarrollado casi toda su carrera profesional en España. Sin duda uno de los grandes. Aunque hay muchos jugadores profesionales de golf que se pasan a ser diseñadores de campos (en España Seve Ballesteros, José Piñero, Txema Olazábal…incluso recientemente Miguel Angel Jiménez ha diseñado un campo en la República Checa), Cabell Robinson es diseñador profesional “pata negra” por formación. En Estados Unidos uno puede formarse en esta especialidad: después de estudiar Historia en Princeton, se graduó en la escuela de Diseño de Harvard y posteriormente obtuvo el título de “Arquitecto de paisajes” (Landscape Architecture) en Berkeley en 1967. Pertenece a la American Society of Golf Course Architects, el único miembro afincado en Europa. Y Golf Magazine le incluyó en el panel que elabora la lista de los 100 mejores campos de golf del mundo (vuelvo a presentarme voluntario para este panel).

En Harvard conoció a Rees Jones, el hijo de Robert Trent Jones, y  a raíz de esta amistad trabajó durante los veranos en el estudio de Trent Jones en New Jersey. Cuando terminó sus estudios se incorporó como arquitecto al estudio. En los tres años que trabajó en Estados Unidos, diseñó un complejo en Puerto Rico (Cerromar, Dorado Beach), un campo en Michigan (Oakland Hills) y en Nueva York (Crag Burn Club). Además viajó por todo Estados Unidos conociendo campos de golf, sobre todo los diseñados por Trent Jones.

En 1970 se convierte en el responsable de la oficina de Trent Jones para Europa, y se establece en la costa del Sol, en Fuengirola (como me apunta un amable lector). Allí permanece durante 17 años, hasta que en 1987 monta su propia oficina. El éxito de los diseños de Trent Jones en dos campazos como Sotogrande (1964) y Las Brisas (1968) hizo que llovieran los contratos. En los siguientes 17 años Trent Jones proyectó 25 campos en Europa, muchos de ellos en España, y Cabell Robinson estuvo implicado en todos ellos: Mijas Golf, Los Naranjos, Las Brisas, El Bosque (Valencia), Royal Golf d’Agadir (el espectacular campo sede del Open de Marruecos, en la foto), Quinta da Marinha, La Duquesa, Marbella Golf & Country Club y por supuesto Valderrama.

En 1987 se establece por su cuenta. Como diseñador principal, firma dos campos en La Cala de Mijas, en un terreno difícil. Posteriormente reconstruye Los Olivos, diseña La Reserva de Sotogrande (en la foto abajo), Santana Golf & Country Club y Valle Romano. Fuera de España destaca el campo portugués de Praia del Rey o el de Palheiro Golf en Madeira, los 27 hoyos de Golf Les Dunes en Agadir, el de Aphrodite Hills en Chipre, el Golf De Limere en Francia (Orleans), el Lugano Golf Club en Suiza, etc. Sus últimas obras maestras son Finca Cortesín y Las Colinas.

Robinson tiene fama de ser un arquitecto meticuloso, detallista, implicado en cada proyecto. No hace campos mediocres y rechaza encargos que no ve viables. Y sus campos no son copias unos de otros. Adapta al terreno que tiene el mejor diseño. Se ha convertido en una garantía de calidad, buen diseño, paisajismo y grandes rondas de golf.

En este video sobre Valleromano explica algunos de sus principios de diseño: le gusta construir campos con calles anchas, porque piensa en el amateur tipo, no en hacer campos para pros solamente. No le gusta poner bunkers u obstáculos de agua o de otro tipo que sean ciegos. Le gusta retar al jugador con segundos tiros tensos (describe Valleromano como un campo de segundos tiros). Greenes de tamaños variados y con formas diferentes que permitan posiciones de bandera complicadas. Y por supuesto el respeto por la flora y condiciones del lugar donde construye el campo, así como el uso de agua reciclada.

He leído una entrevista suya (aquí) en que defiende la profesionalidad y denuncia el intrusismo de muchos profesionales a la hora de ser diseñadores. Según Robinson, el diseñador es una mezcla de talento y formación. Los pros tienen a construir campos pensando en las zonas donde aterrizan las bolas, pero no en los problemas y obstáculos adyacentes que los jugadores amateurs ven. Además tienen a imitar los grandes hoyos que conocen, construyendo cosas que no son adecuadas por el terreno o su mantenimiento.

Hay excepciones, dice: Jack Nicklaus, por ejemplo, que se rodeó de gente capaz y aprendió el oficio. O leyendas del golf tan honestas como Arnold Palmer, que siempre deja claro que le pagan por el nombre y para pegar el primer drive de salida, pero no por diseñar. También se refiere a Seve, un diseñador pobre por culpa de los terrenos con los que trabajó para construir campos (véase Santa Marina o Los Arqueros). Según Robinson, hay sitios donde “ni Dios mismo” sería capaz de construir un campo decente. En la entrevista también aboga por hacer campos no pensados en super-pegadores, jugando con la posición de los tees de salida. Me parece una reflexión muy acertada contra el virus “Tiger Woods”: en el PGA Tour ya se han dado cuenta que no tiene sentido seguir alargando campos y dificultan los recorridos de otra manera.

Para mi, sus campos demuestran es que para ser buen diseñador no hay que ser pro, y que un jugador profesional no tiene porqué ser un buen arquitecto de campos. Un grandísimo diseñador casi español.

Finca Cortesín, Casares (Málaga)

11 de abril de 2012 9 comentarios

Finca Cortesín cuenta con un gancho que avala su enorme calidad: sede del Volvo World Match Play desde 2009. Un torneo que se juega en formato matchplay requiere de un campo difícil, y Finca Cortesín lo es, sobre todo desde barras negras. Está en perfectas condiciones, no con la misma hipervelocidad de greenes que juegan los pros pero con un mantenimiento impecable. Y poco usado: el campo es tremendamente caro: 150 euros en Semana Santa, aunque con descuento por la web se puede por 120 euros. Aunque creo que la excelencia debe pagarse, son unos precios prohibitivos sobre todo si pensamos en la competencia que hay por la zona y en la situación económica. El buggy, bastante necesario, son 42 euros más. Con estos precios no es raro que jugáramos prácticamente solos.

El servicio del campo es exquisito, quizá el mejor que he visto en España. Desde que uno aparca el coche aparece un buggy para llevarte los palos. Tras pagar en tienda y dejar la cartera y llaves en una taquilla (buena idea), se accede a un campo de prácticas fantástico, con bolas TaylorMade en pirámide ya preparadas para ser atizadas. Curiosamente el campo de prácticas está más verde que el propio campo.

El tiro es a una ladera descendente con lo que las distancias que se consiguen son ilusoriamente espectaculares e un vuelo de bola elevado y precioso. El buggy viene cargado de tees, botellines de agua y una toalla para limpiar los palos. También está equipado con GPS que da distancias a bandera, y se puede llevar por las calles (en la foto, el tiro a green del hoyo 9, con el hotel al fondo).

Y hacia el hoyo 7 aparece un buggy bar donde te regalan una bolsa de fruta. El mantenimiento del campo es sensacional. Realmente si pagas esta fortuna es lo menos que puede uno esperar, pero hay campos en España que cobran así y no regalan ni un mísero tee para el jugador.

El campo es obra de Cabell B. Robinson, arquitecto extraordinario que merecerá un próximo post. Un campo muy variado donde no encuentras hoyos iguales. Está en dos zonas bastante diferenciadas: los primero 6 hoyos se juegan hacia el sur, en una zona relativamente llana, y con dos lagos que añaden diversión y tensión a dos hoyos. Posteriormente se cruza la carretera y se juegan los 14 hoyos restantes en una zona mucho más abrupta, donde realmente ha sido un logro encajar un campo de golf. Es un campo muy duro de andar, de hecho la distancia entre algunos hoyos es larguísima. Alrededor de las calles se ve preparadas una promoción inmobiliaria de lujo que se construirá… ni se sabe cuando. En buggy se puede jugar en 3 horas. Esta es la calle del 5, uno de los pares 5 del recorrido.

Las calles son muy onduladas, tipo links, y aderezadas por muchos bunkers, y los greenes suelen estar elevados y bien protegidos. La orografía montañosa y el movimiento de las calles hace que muchos golpes buenos sean penalizados con la bola rodando mansamente hacia bunkers, y otros golpes horribles caigan milagrosamente hacia el centro de la calle o incluso hacia el green. En este sentido el campo tiene sus sorpresas. Los greenes están perfectos, rápidos y duros, y las calles también están muy firmes. Otra cosa curiosa es que los bordes de los greenes no están pelados, e impiden puttear desde fuera de green.

Los bunkers, los mejores de toda la costa del Sol, arena perfecta de bunker. Aún así los laterales de los bunkers no están pelados, con lo que alguna bola se quedó atascada en una hierba densa tipo bermuda en un talud descendente: un golpe imposible.

Es un campo largo desde amarillas, aunque también hay tees de negras, blancas, azules y rojas. Y los tees pueden ser colocados a veces hasta en 8 zonas. Conviene asomarse a las barras negras para ver el monstruo a que se enfrentan los profesionales. Este es el tee del hoyo 3, un par 5 fantástico en forma de C, donde un lago entra en juego en el segundo tiro. El green, escondido detrás del lago a la izquierda, está peraltado hacia los bunkers que lo protegen y hacia el lago: si cierras un poco el tiro, te vas al agua. Grande Cabell Robinson.

El hoyo 4 es un par 4 corto donde desde una posición elevada se puede intentar tirar a green (desde amarillas son 256 metros). Una maravilla de green donde los dos putts no están hechos. Esta es la vista del hoyo desde el tee del 5. Justo al fondo se ve el hotel de lujo donde está la casa club.

El 5 es un par 5 largo que cuenta con un green bien protegido por bunkers y con un piano apreciable en la foto:

El hoyo 7 es el par 4 más largo de la costa del sol, son 450 metros en pendiente ascendente: el paraíso de los hitters. Después nos encontramos con el 8, el tercer par 5 en dog leg hacia la izquierda y green elevado en alto, bien protegido por bunkers para los que quieran tirar de dos.

El hoyo 9 es un par 4 con una salida ligeramente elevada a una calle muy ancha; la dificultad estña en un minu bunker en el centro de la calle (un imán) y un green muy pequeño.

El hoyo 10 es un gran par 3 con vistas, un tiro a un green con forma de guitarra, y con un arroyo a la derecha que hay que evitar. Aquí el problema es encontrar el palo para no quedarse corto (ojo con el viento).

El hoyo 11 es un par 5 un tanto absurdo, el lunar de este campo: una salida semiciega que engaña, ya que precisa un tiro pegado a la parte izquierda de la calle. Después el 12 es un par 3 precioso, con un montón de bunkers protegiendo un green enorme:

El 13 es un par 4, el más fotografiado del campo: has de atravesar un arroyo dos veces. El tiro es a un green muy bonito que recuerda a los de Valderrama, protegido por robles.

La salida del 15 es realmente complicada, porque disparas a una calle en diagonal que está más lejos de lo que parece. Los handicaps altos sufrirán. Además el segundo tiro es siempre con la bola más alta que los pies.

Y al final, para acabar, otro gran par 5. Esta es la vista desde el green del 18 hacia la calle, al fondo el mar.