Golf El Fresnillo (Ávila)

8 de mayo de 2017 Deja un comentario

El golf El Fresnillo, enclavado en el complejo Naturávila, está en las afueras de Ávila a unos 120 km de Madrid. Es un campo relativamente joven, de 1999, y diseñado por el ingeniero Carlos Corsini, de la empresa Ibergolf, y que también cuenta con un diseño en Cáceres (Norba Club golf), además de haber construido otros campos en España como Aloha. Este es el green del 18 desde la zona de prácticas.

Pese a su juventud el campo está bastante arbolado y resulta un recorrido precioso. Es un campo amable, prácticamente llano, muy variado y muy divertido de jugar. Un campo noble, par 73, con una casa club amplia y donde se come muy bien.

Me parecieron divertidos y nobles los greenes, varios de ellos amurallados por una serie de montañitas que dan mucho juego. Supongo que será la forma de homenajear las murallas de la ciudad cercana.

Los primeros nueves resultan más sencillos que los segundos nueve hoyos. Hay una descripción muy buena de cada hoyo en la web del campo, con muchas fotos. El hoyo 1 es un par 5 cómodo para empezar bien la vuelta, con un fuera de límites por la izquierda y un green muy alargado y que recibe cuesta arriba.

Ya en el hoyo 2 encontramos agua por la derecha, aunque realmente no parece que pueda entrar en juego porque la calle abre mucho por la derecha.

Otro hoyo con murallas protegiendo el green, en un par 3 largo.

Pocos bunkers en el recorrido, pequeños y bien mantenidos.

Varios árboles que se han dejado en medio de las calles del 8 y del 15 que dan mucho juego. El del 8 te cierra el tiro si vas por la izquierda de calle.

El del 15 obstaculiza la caída del driver, obligando a elegir desde dónde tirar. Esta foto no es la vista desde el tee sino desde la parte derecha de la calle.

Este muro vegetal encuadra el tiro al green del hoyo 9, con la casa club al fondo. Un par 3 precioso con agua y no demasiado largo.

La segunda vuelta, ya desde un hoyo 10 larguísimo y muy recto, tiene una franja de hoyos (11 a 14) francamente complicados. Mucha agua en forma de rios y lagos que tienen imán para las bolas. En especial un hoyo 12 brutal. En la foto un par 3 hoyo 13, que también tiene agua por la izquierda.

El hoyo 14 es un precioso dogleg hacia la derecha donde hay que poner la bola en el sitio para poder ver el green, muy bien tapado por los árboles.

Otro green amurallado que te hará disfrutar, salvo que como yo hagas 4 putts.

En definitiva un campo divertido, noble, con hoyos estratégicos, hoyos más sencillos y una vuelta estupenda de golf.

 

 

 

St. Pierre Marriott Hotel & Country Club, Old Course, Gales

17 de abril de 2017 Deja un comentario

El Old Course de St Pierre es la atracción golfística que propone un hotel Marriott de lujo enclavado en Gales, en una mansión del siglo XIV junto a la Iglesia del siglo XI dedicada al santo. Un lugar soñado para una escapada, con dos campos: el Old Course y el Mathern Course.

El campo ha acogido pruebas del British Masters y de la Solheim Cup. Entre la lista de ganadores vemos nombres ilustres como Seve Ballesteros, José María Olazábal o Bernhard Langer. La web explica que se ha invertido dos millones de libras recientemente para mejorar sus instalaciones, obra de Ross McMurray, en el año 2008.

El campo viejo fue inaugurado en 1962 y es obra de Ken Cotton, un ilustre diseñador fallecido en 1974 y que fue pupilo de Tom Simpson y trabajó durante años con Frank Pennink y  Charles Lawrie. (Ken Cotton participó en el rediseño de un links ya comentado, el Noordwijkse Golf Club en Holanda.) Estamos ante un parkland perfecto y precioso.

Resulta notable destacar que durante la construcción del campo Cotton invitó y conoció al entonces periodista Donald Steel, que más tarde se convertiría en socio y que es el único arquitecto que ha participado en el rediseño de todos los campos de la rotación del Open Championship: Prestwick, Musselburgh, St Andrews, Muirfield, Sandwich, Hoylake, Deal, Troon, Lytham & St Annes, Prince’s, Carnoustie, Portrush, Birkdale y Turnberry. Dato curioso pero esto no tienen nada que ver con un links, como se ve en la foto.

El Old Course está construido en torno a un lago precioso y jalonado de árboles centenarios y enormes, especialmente este roble gigante de más de 400 años que enmarcan la calle del hoyo 2.

Se trata de una finca relativamente plana, muy fácil de caminar y con calles anchas y bien remarcadas por árboles enormes.

En algunos hoyos el green está bien protegido por el propio desnivel de la calle.

Los últimos hoyos son los más bonitos del campo, con el lago enmarcando los tiros a green desde unas calles perfectamente cuidadas.

El hoyo 17 es un par 4 atractivo por el green bien bordeado por el lago.

El hoyo 18 es quizá el más escénico del recorrido, con el hotel al fondo, la salida en alto y el lago enmarcando la salida, sin entrar realmente en juego.

La chaqueta verde

12 de abril de 2017 Deja un comentario

Semana de Masters… tiempo para rescatar este post.

Leo en Golf Illustrated un artículo sobre la chaqueta verde. ¿Cómo conseguir una? Además del improbable suceso de que te nombren socio, o el más improbable aún de que seas capaz de ganar el Masters, puedes ir a la Hamilton Tailoring Company de Cincinatti y comprarla por $250 dólares. O más bien robarla, porque sólo las fabrican para Augusta National.

green jacket

Es posible que sea la prenda más deseada por cualquier golfista. Los miembros del Augusta National y los ganadores del Masters pueden llevarla. Pero sólo en el club. A los campeones hoy les dejan tener una réplica, aunque antes durante máximo un año. Seve se negó a devolver la suya.

seve

La idea se le ocurrió a Bobby Jones cuando, después de ganar el Open en Royal Liverpool en 1927, quedó impresionado con las chaquetas rojas que llevaban los antiguos capitanes del club. Les hacían parecer venerables y elegantes. Así que cuando abrió Augusta National en 1933, le planteó la idea a su socio Clifford Roberts.

El único problema era el color. Al parecer se plantearon que la chaqueta fuera amarilla, roja e incluso naranja, el color melocotón de Georgia. Hasta que en un paseo conjunto, Roberts hizo un comentario sobre el precioso color verde de los arbustos de azaleas. Así nació la leyenda. El verde, para los técnicos, es el Pantone 342.

El artículo cuenta más historias sobre la chaqueta. Por ejemplo, la que tuvo Bobby Jones en 1937 se subastó recientemente por 310,00o dólares. Y las 6 de Jack Nicklaus… pues no se subastaron, porque el Oso Dorado no ha tenido una hasta 1998.

Desde el 2012 por fin, hay un modelo para mujer.

12134618

Y desde 2017 Sergio García luce la suya…

Sergio.jpg

The Preserve at Verdae, Greenville (Carolina del Sur)

11 de abril de 2017 Deja un comentario

En la semana del Masters de Sergio, obligaciones profesionales me llevan a una pequeña ciudad en el estado de Carolina del Sur, en Estados Unidos. Con un vuelo de vuelta a las 3 de la tarde, hay tiempo más que suficiente para una ronda de golf. A las 7.40 hay luz suficiente, como se ve en esta fotografía del tee del 10.

Carolina del Sur es uno de los estados más golfísticos de Estados Unidos: Myrtle Beach inventó el supermercado del golf: hoy, desde Georgetown hasta Little River, se extienden 60 millas de playas en lo que se conoce como el Grand Strand, y en ellas hay más de 100 campos públicos firmados por todos los arquitectos de prestigio. En Charleston, hay un campo Ryder, el Ocean Course at Kiawah Island Resort. Hilton Head, con su icónico faro rojiblanco, acoge en el campo de Pete Dye el RBC Heritage.

A 400 km de la costa Greenville es la sexta ciudad del estado, con medio millón de personas en su área metropolitana (y bastantes más ardillas). Todo parece un inmenso bosque salpicado de casas. Sólo en Greenville hay 11 campos de golf públicos (y muchos privados que no permiten jugar más que con invitación). Me decidí por este precioso parkland, antes llamado Verdae Greens Golf Club, que acoge desde hace varios años un torneo del Web.com, el segundo circuito americano.

El cambio de nombre responde a que el campo es de facto una reserva natural, y durante el recorrido uno se cruza con todo tipo de aves.

En este artículo explican que otorgar parte del campo a la naturaleza no sólo ha beneficiado a los animales: también el coste del mantenimiento del campo se ha reducido sustancialmente.

Excepto calles y rough todo tiene un aspecto de naturalidad salvaje. Todo el campo está recorrido por multitud de arroyos, lagos y peligros que hacen que el jugador menos atinado pueda sufrir una pérdida sustancial de bolas. En la foto, el green del 11, para el que hay que volar 170 metros de lago.

El campo es una maravilla diseñada por Willard Byrd (1919-2004), un arquitecto que ha trabajado con intensidad en el suroeste de Estados Unidos firmando más de 100 campos, incluyendo 10 en Mytle Beach. Este es uno de los tiros más espectaculares, en el hoyo 8 a un green en vaguada.

Como siempre en todos los campos americanos, hasta 5 tees diferentes para cada nivel de juego. El starter te pregunta el hándicap y te dice desde qué tee salir. Elegir un tee muy retrasado es absurdo por la longitud brutal a la que te enfrentas.

Este par 4, el hoyo 3, muy similar al hoyo 11 de Druids Glenn, exige cruzar un arroyo dos veces para llegar a un green muy escondido en la parte derecha. No tiene sentido tener que jugarlo como un par 5 si uno se va a las 458 yardas de los tees negros.

Lo que más llama la atención son los greenes, unas plataformas enormes y que jamás te darán un putt recto. Greenes con muchísimo movimiento, en ocasiones con pianos, o simplemente con caídas diagonales, no te dejan un putt para respirar aliviado. En la foto el green del 9, con tres pianos.

Otro ejemplo de green enorme y movido, el del 18, con su bandera americana.

En la calle las estacas marcan las 150 yardas al centro de green. A pesar del aspecto amarillento, la hierba bermuda se comporta perfectamente. Los campos de esta zona no admiten otra hierba que aguante el calor veraniego.

En definitiva un precioso y extenso campo de golf de los que seguramente hay miles en ese país.

 

 

 

El hoyo 10 de Riviera Country Club

16 de febrero de 2017 Deja un comentario

Hace tiempo escribí sobre “Los mejores pares 4 cortos del PGA Tour“; entre ellos hablé de el hoyo 10 de Riviera Country Club, un sensacional par 4 de sólo 286 metros.

Los mejores hoyos de golf suelen ser pares híbridos, es decir, pares “3 y medio”o “4 y medio”. Según explica Georg Ogilvy en este artículo (el jugador australiano es un magnífico comentarista de diseño), un buen par 4 corto (un buen par 3 1/2) debe ser alcanzable por un profesional o un amateur pegador; debe ser un hoyo fácil para hacer par incluso para amateurs de hándicap alto, pero para arrancar birdies o eagles el hoyo debe estar bien cargado de trampas y riesgos. El ejemplo perfecto: este par 4 de Riviera Country Club, un mítico diseño de George Thomas. No hay hoyo más democrático en golf: un hándicap bajo no cuenta con más ventaja que un profesional. Esto no es así, evidentemente, con los pares 4 de 450 metros.

Captura de pantalla 2015-02-20 a la(s) 12.21.41

Se le denomina “el par 5 más corto del mundo”. Se puede ver el diseño en el plano del hoyo: una calle ancha con un montón de bunkers con forma de ameba pero que se superan con facilidad y tener un pitch para un green estrecho oblicuo respecto de la calle. El diseño alargado del green, bien protegido por bunkers, favorece con claridad el lado izquierdo de la calle. El verdadero toque genial de diseño es el bunker en la parte izquierda de la calle, el que está tapado por la sombra del árbol; para conseguir un birdie hay que acercarse lo más posible, pero sin entrar en la arena.

riv_10

En el año 2014 la media del hoyo fue de 4,03 golpes. Para ver sus garras, nada mejor que contemplar el doble bogey de Scott Piercy que hizo en la primera jornada del Northern Trust Open que se celebra esta semana. Advierto a los lectores que estas imágenes son tremendamente duras y pueden afectar a su sensibilidad golfística.

Actualización Febrero 2017: con ocasión del Genesis Open en Riviera, la página del PGA Tour comenta de nuevo este hoyo.

The Rolls of Monmouth, Gales

15 de febrero de 2017 Deja un comentario

En 1906 Charles Stewart Rolls y Sir Frederick Henry Royce fundan la compañía de motores para aviación Rolls Royce, el paradigma de la ingeniería inglesa a principios del siglo XX. En la foto, Charles Ryder, conduciendo, junto a su familia y en presencia del futuro rey Jorge V, en la mansión familiar de la que hablamos más adelante. La foto es de 1900.

the_original_rolls

La familia Rolls poseía en Monmouth, en Gales, una mansión ancestral propiedad de su familia desde 1767. Los jardines de la casa acogen el campo de Rolls of Monmoutch que comentamos en este post.

img_1006

El trazado discurre por un bosque suntuoso, enorme y precioso, lleno de árboles centenarios, con grandes praderas y con tanto espacio que cabrían varios campos en la finca. Uno de los parklands más agradables que se pueden dar por la campiña británica, mejorado con los palos al hombro. Robles enormes, arroyos serpenteantes, greenes ondulados. Una delicia de vuelta.

img_1044

Un trágico destino aguardaba a Charles Stewart Rolls, ya que falleció a los 32 años en un accidente de avión en 1910. Al igual que el joven Charles Stewart Rolls, el campo de golf destaca más por lo que podía haber sido que por lo que es. El campo es un ejercicio correcto de diseño pero que no deja el poso que dejan los grandes arquitectos a sus creaciones golfísticas. Uno se queda con la sensación de que en este terreno tan impresionante hay algo que no se ha aprovechado al 100%. ¿Qué hubiera hecho en esta finca Harry Colt o Robert T. Jones? Hoyos memorables, retos golfísticos al jugador, estrategias de diseño. Quizá se abusen de tiros ciegos, que nunca son agradables.

img_1007

Dos primeros hoyos muy blanditos que permiten al jugador no meterse en muchos líos. El hoyo 1 es un par 4 en ligero dogleg hacia la derecha. Una salida muy ancha a una calle sin peligros, salvo los inmensos robles que marcan la calle.

img_1009Toda la pradera de la parte derecha es el campo de prácticas, donde uno puede practicar con sus propias bolas. El green está al final de una suave bajada hacia la derecha. Un solitario bunker hace las veces de escolta.

img_1010

El hoyo 2 cuenta con una calle en ascenso desde el tee. Un par 4 recto, donde un gran árbol al borde de green actúa como búnker de aire, acompañando a los búnkers terrestres.

img_1012

El hoyo 3 es un dogleg de derecha a izquierda. Pero no hay nada desde el tee que delate la condición genial del diseñador.

img_1013

El green se ubica junto a una casa de piedra abandonada y pintoresca.

img_1015

A la espalda del tee del hoyo 5 vemos la mansión en todo su esplendor.

img_1017

El hoyo 5, un par 5 recto, termina con un green en alto bien escoltado por árboles y búnkers.

img_1023

El hoyo 6 es un par 4 en ascenso, con un green complicado de coger y más complicado de puttear.

img_1024

También es interesante el hoyo 7, un magnífico par 5 en descenso hacia un green protegido por agua. Un buen driver nos deja la oportunidad de llegar de dos, pero la recompensa está amenazada por el castigo del agua.

img_1025

El hoyo 8 es un par 3 donde las posiciones de bandera al fondo y a la derecha están bien protegidas. Un green muy divertido.

img_1028

Por último la primera vuelta termina con un par 4 corto y alcanzable desde el tee de salida (por los pegadores). La calle es anchísima y no tiene problema alguno, salvo el río que cruza por su inicio y que discurre por la derecha. El peligro está en un green donde la parte frontal escupirá la bola hacia la calle.

img_1029

La segunda vuelta sigue discurriendo por la enormidad de la finca disponible con hoyos relativamente sencillos. El hoyo 13 destaca por el lago que protege (bastante mal, por su lejanía) a este par 3 tan bonito.

img_1038

Después de un duro par 4, el hoyo 15 es un par 4 en dogleg precioso a un green en alto.

img_1041

Los dos hoyos finales ofrecen un final francamente bueno. El hoyo 17 es un par 5 largo en descenso que ataa a un green muy bien protegido. El 18 es un par 3 que se aprovecha de la presencia de la casa para enmarcar el tiro a un green a 180 metros.

img_1047

La bola de golf más deseada

20 de enero de 2017 1 comentario

Así se titula un artículo curioso del WSJ que he leído hoy. Y no, no se trata de la Titleist ProV1, que es la referencia en esto del golf, sino de una bola de la marca Kirkland Signature. Por 15 dólares uno se puede comprar una docena de bolas, es decir, cada bola cuesta 1,25 dólares. La ProV1 no baja de 4 dólares por bola.

kirkland

¿Dónde se compra? En unos almacenes donde la gente va a comprar papel higiénico y cereales a granel, un supermercado de hiperdescuento americano llamado Costco.

¿Y por qué son tan famosas? Porque para los afortunados que han encontrado cajas, se comportan casi igual que las bolas más caras. Un test de GolfSpy de hecho la situaba como mejor que la Titleist ProV1. Esta revelación está haciendo temblar a una industria en la que se supone que la calidad cuesta dinero.

tale-of-the-tape2

Lo curioso es que Costco no tiene ingenieros como Titleist, Bridgestone o Callaway, no tiene profesionales de golf, no patrocina a jugadores ni vende otros materiales de golf. Las bolas las compró a Nassau, un fabricante coreano que también fabrica para TaylorMade. La fiebre es tal que desde hace semanas no se venden más que en portales de segunda mano. En GolfWRX, el portal americano de golf, un hilo sobre la bola ha generado 5,500 respuestas.