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Quinta do Lago South (Portugal)

11 de junio de 2017 Deja un comentario

El Algarve es lo que muchas zonas de España deberían haber sido pero no son. Un destino turístico de calidad que apuesta por campos de primer nivel, muy bien presentados y mantenidos. En mi último viaje tuve oportunidad de conocer los campos de Quinta do Lago, un complejo de lujo que, junto a Vilamoura y Vale do Lobo, forman el Triángulo de Oro del Algarve. Una zona tomada por británicos con alto poder adquisitivo. Alguno se ha traído hasta la cabina de teléfono, que en el tee del hoyo 18 sirve para pedir la comida.

Quinta do Lago fue fundado en 1971 por un visionario emprendedor brasileño-polaco, André Jordan, tres años después del fin del régimen de Salazar. Inspirado en Punta del Este, el proyecto no fue ajeno a las turbulencias políticas de la época: fue expropiado en 1975 y devuelto a sus dueños en 1981. El complejo es propiedad del millonario irlandés Denis O’Brien, aunque está  a la venta por unos 220 millones de euros.

El arquitecto americano William F. Mitchell diseñó 27 hoyos, que hoy son los 18 del campo South y los mejores 9 hoyos del campo North. Bill Mitchell importó la construcción americana de campos y sus greenes. Defendía un estilo arquitecónico más clásico con calles anchas, greenes grandes y muchos bunkers estratégicamente situados. Un estilo cuyo máximo exponente es Arnold Palmer, y alejado a cómo se hacen los campos hoy.

El Quinta do Lago South (cuyo nombre en inglés ya nos indica a qué público va dirigido el campo) es el más famoso de los tres campos del complejo. Seguramente el más caro de jugar, pero creo que a todos nos decepcionó un poco. Incluso el nuevo campo del Laranjal es mucho más interesante, aunque seguramente menos escénico. En la foto el hoyo 14 que es el más cercano a la playa.

Abundan las cuestas, las salidas en alto y los greenes elevados. El recorrido es una montaña rusa que exige estar en forma o, en su defecto, jugar en buggie (algo que me parece muy molesto). Abundan los tees en alto y greenes en alto, o bien hoyos ascendentes como el magnífico hoyo 17, un par 5 en subida precioso donde se sobrevuela el agua desde el tee de salida. Contra viento es un hueso.

El mantenimiento es impecable, con unos bunkers perfectos y greenes muy nobles. Los greenes son extraordinarios, sin caidas dramáticas pero todos con caídas sutiles que complican mucho el putt. En la imagen el green del hoyo 12, un par 5 extraordinario.

El campo es un jardín botánico y partes del mismo son reserva natural, y eso se nota por la cantidad de pájaros. Abundan las mansiones gigantescas. En el 4, además, hay una pequeña laguna que no se ve desde el tee y a la que te puedes ir si la pegas fuerte. Afortunadamente el rough está alto en esa zona.

El hoyo 1 es un par 4 relativamente ancho y en bajada. Ojo con los bunkers de la derecha. El green recibe con caídas de fondo a frente considerables por lo que mejor quedarse corto de bandera.

El hoyo 3 es un gran par 4 de 390 metros. La entrada está bien protegida por dos bunkers preciosos.

El 5 es un par 5 relativamente recto y que discurre entre pinos y mansiones. Otro green elevado con caídas sutiles y ojo a los dos bunkers protegiendo su entrada.

El 7 es un par 4 también en subida. Son una maravilla los greenes y sus defensas.

El 8 es un par 4 en dogleg hacia la derecha. Una salida muy complicada porque la calle se estrecha mucho y hay que tener una buena posición para tener tiro a un green en alto.

Incluso la calle no puede ser buen sitio si tenemos árboles en nuestro camino al green.

El hoyo 9 es un par 4 muy duro con salida y green en alto. La calle gira mucho hacia la izquierda. La casa club y el bar están literalmente pegados al restaurante bar por lo que este debería ser un duro hoyo 18 para terminar.

El hoyo 10 es un par 4 complicado. Un dogleg hacia la derecha con una calle que desciende y luego asciende bruscamente hacia un green elevado y grande. El green cae de fondo a frente.

El 11 es un par 3 con salida muy alta a un green que está a 190m, el clásico green himalaya que pide un palo menos.

El 13 es un par 4 en ligero dogleg a la izquierda. Cualquier bola que no esté en calle puede sufrir la influencia de los árboles.

El hoyo 15 es un par 3 relativamente largo y con agua en todo su frente. Un espectáculo mucho mejor si cogemos el green.

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Noordwijkse Golf Club (Noordwijk), Holanda

13 de julio de 2014 5 comentarios

Sobre las dunas de esta localidad costera ubicada a 45 minutos de Amsterdam se ha jugado al golf desde 1915, cuando el campo de Noordwiijk se creó con 9 hoyos en su recorrido. Afortunadamente, el campo original fue transformado en una urbanización y un parque público. Y digo afortunadamente porque gracias a esto se pudo construir, en 1972, este links salvaje entre las dunas vírgenes de la costa y a través de un denso bosque de pinos. Un recorrido de 18 hoyos reconocido como el mejor de Holanda y, en algún ranking, el segundo de Europa Continental. En la foto, el fantástico green del hoyo 15.

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Frank Pennink, su diseñador, fue un jugador amateur holandés notable, autor de éxito sobre golf. Su libro Golfer’ Companion, una guía de campos británicos, le llevo a ser arquitecto de éxito, asociado a nombres tan célebres como Donald Steel y Cameron Sinclair. Pennick también diseñó en Europa el campo de Vilamoura en Portugal.

En un país con tanta densidad de población sorprende encontrarse un links tan puro y tan salvaje, un campo que parece que siempre haya estado ahí, donde la única casa que se ve es la muy modesta casa club. Otro rasto de civilización: se intuye un carril bici que discurre paralelo por el bosque a algunos hoyos. La sensación de aislamiento y naturaleza (y más de un tiro ciego) son similares a la que se puede vivir en otro links perfecto, Royal County Down. El campo es un links perfecto y un parque zoológico. Yo nunca me había topado con una familia de ciervos pastando: aquí los vemos disfrutando de la vida en las proximidades del green del hoyo 1.

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Aunque el mar no se ve desde los hoyos, se escucha su rumor durante toda la vuelta. Y sobre todo se percibe por el viento, el complemento ideal de un buen links que hará volar la bola y que azota calles y greenes endureciéndo este suelo arenoso. Hay que cambiar el chip (es decir, hay que chipear más) a la hora de atacar greenes y banderas: la bola va a rodar mucho. Si a esto añadimos greenes elevados con amplias escapatorias y cavernososos bunkers, el reto golfístico se puede poner muy serio. En la foto, el green del hoyo 9.

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El campo de prácticas está ubicado entre las calles del 1 y del hoyo 9, y para llegar a él tendremos que tener cuidado en evitar las bolas de salida del hoyo 1, un par 4 en ligero dogleg hacia la izquierda y con salida en alto. De hecho el tee apunta directamente hacia las casetas del campo de prácticas. No está el lugar ideal, y parece que hay planes ambiciosos de rediseño del campo en el futuro.

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El hoyo 2 es un par 5 fantástico con una salida en la que hay que salvar una zona de espeso rough. El único obstáculo de agua, un estanque pequeño, se oculta por la parte derecha de la calle a la altura del drive. La calle serpentea arrugada en ligero dogleg hacia la derecha. El segundo tiro será ciego y debe superar una enorme duna que oculta el camino al green.

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Ya desde lo alto de la duna atacamos a un green elevado con una escapatoria importante. El espectáculo es sobrecogedor. No hacen falta muchos bunkers para proteger al green. Basta con un inmenso montículo en su parte derecha.

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Un par 3 relativamente corto continúa. La sorpresa está en que empezamos a ver muchos árboles: sin dejar la duna, nos adentramos en un espeso bosque, donde jugaremos los hoyos 4 al 7, 11 y 12.

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El siguiente hoyo par 4 es el handicap 1 del campo. Este dogleg hacia la derecha tiene un fuera de límites por toda su parte izquierda y una vaguada llena de árboles y con un rough denso por la derecha. Hay que poner la bola en calle. El hoyo asciende en toda su longitud a un green elevado con un fuerte falso frente. El par es recibido con una gran sonrisa.

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El hoyo 5 es un dogleg hacia la derecha. Es obligado ser preciso con el driver y poner la bola en la parte izquierda de la calle para poder tener tiro a bandera. La calle desciende de forma abrubpta hacia un green rodeado de pinos. Estamos ya en pleno bosque: no hay margen de error fuera de calle.

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El hoyo 6 es un par 3 intimidante entre pinos. El green es tremendamente movido y el tiro no es nada claro por la presencia de tantos árboles y arbustos que ocultan parte de su superficie.

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Después el hoyo 7 nos va sacando del bosque. Aunque sea relativamente corto, el tee de salida entre árboles no deja más opciones que buscar la calle lo más recto posible en este dogleg hacia la izquierda.

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Además de los árboles, un bunker de calle y dos pot bunkers cerca del green obstaculizan nuestros deseos de llegar pronto al agujero.

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El hoyo 8 nos enfrenta a otra salida ciega. El hoyo gira completamente hacia la izquierda por lo que hay que cerrar la bola por encima del borde de la calle y la duna para alcanzar la calle. Los pegadores disparan directamente por encima de la duna en un tiro precioso y lleno de suspense.

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Desde lo alto de la duna no vemos más que dunas y golf. Una calle abollada y un green con dos bunkers nos recibe, además, con un fuerte viento en contra. IMG_5903

Para terminar la primera vuelta, un largo par 5 recto normalmente contra viento cruzado. Paralelo al mismo discurre el hoyo 10, un par 4 también recto con viento de cola, donde la calle cae fuertemente a la altura del driver a una enorme vaguada, dándonos la oportunidad de alcanzar distancias notables.

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El green del hoyo 10 vuelve a lucir un falso frente e importantes escapatorias por su parte izquierda y trasera. No hacen falta muchos bunkers para complicar el par.

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El hoyo 11 es un maravilloso par 5 corto. La estrechez del tiro de salida es evidente desde el tee, además de dos pot bunkers de calle.

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Desde las cercanías del green el hoyo asciende vertiginosamente hacia un green pequeño y colgado entre las dunas y los árboles. El green, aunque parezca plano, cuenta con una caída constante que ilumina cualquier putt.

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Después de un par 3 jugado desde las alturas y contra el sol, el hoyo 13 nos devuelve a los links con un par 4 temible. Tee de salida agobiantemente estrecho, calles onduladas con mucho peligro por la izquierda y un temible pot bunker protegiendo al green. Desde la foto no se percibe este obstáculo de arena, pero realmente puede causar pesadillas.

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El hoyo 14 es un extraordinario par 5 que serpentea entre dunas a un green elevado. Una nueva tipología de hoyo en un campo en el que todos los hoyos tienen su carácter especial, aunque manteniendo una coherencia general. La salida gira hacia la derecha y más tarde el green se esconde en lo alto de una duna en la parte izquierda de la calle.

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El 17 es un precioso par 3 entre las dunas, largo y tenso. Y para terminar, un glorioso hoyo final que asciende hacia la casa club en un suave dogleg hacia la derecha. Es un hoyo excelente para terminar: un par 4 francamente largo que obliga a dos golpazos para poner la bola en green evitando los dos bunkers de calle y otro pot bunker junto al green. En verano se puede gozar de estas vistas hasta casi las 10 de la noche, disfrutando de una campo de golf muy especial.

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