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The Rolls of Monmouth, Gales

15 de febrero de 2017 1 comentario

En 1906 Charles Stewart Rolls y Sir Frederick Henry Royce fundan la compañía de motores para aviación Rolls Royce, el paradigma de la ingeniería inglesa a principios del siglo XX. En la foto, Charles Ryder, conduciendo, junto a su familia y en presencia del futuro rey Jorge V, en la mansión familiar de la que hablamos más adelante. La foto es de 1900.

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La familia Rolls poseía en Monmouth, en Gales, una mansión ancestral propiedad de su familia desde 1767. Los jardines de la casa acogen el campo de Rolls of Monmoutch que comentamos en este post.

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El trazado discurre por un bosque suntuoso, enorme y precioso, lleno de árboles centenarios, con grandes praderas y con tanto espacio que cabrían varios campos en la finca. Uno de los parklands más agradables que se pueden dar por la campiña británica, mejorado con los palos al hombro. Robles enormes, arroyos serpenteantes, greenes ondulados. Una delicia de vuelta.

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Un trágico destino aguardaba a Charles Stewart Rolls, ya que falleció a los 32 años en un accidente de avión en 1910. Al igual que el joven Charles Stewart Rolls, el campo de golf destaca más por lo que podía haber sido que por lo que es. El campo es un ejercicio correcto de diseño pero que no deja el poso que dejan los grandes arquitectos a sus creaciones golfísticas. Uno se queda con la sensación de que en este terreno tan impresionante hay algo que no se ha aprovechado al 100%. ¿Qué hubiera hecho en esta finca Harry Colt o Robert T. Jones? Hoyos memorables, retos golfísticos al jugador, estrategias de diseño. Quizá se abusen de tiros ciegos, que nunca son agradables.

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Dos primeros hoyos muy blanditos que permiten al jugador no meterse en muchos líos. El hoyo 1 es un par 4 en ligero dogleg hacia la derecha. Una salida muy ancha a una calle sin peligros, salvo los inmensos robles que marcan la calle.

img_1009Toda la pradera de la parte derecha es el campo de prácticas, donde uno puede practicar con sus propias bolas. El green está al final de una suave bajada hacia la derecha. Un solitario bunker hace las veces de escolta.

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El hoyo 2 cuenta con una calle en ascenso desde el tee. Un par 4 recto, donde un gran árbol al borde de green actúa como búnker de aire, acompañando a los búnkers terrestres.

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El hoyo 3 es un dogleg de derecha a izquierda. Pero no hay nada desde el tee que delate la condición genial del diseñador.

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El green se ubica junto a una casa de piedra abandonada y pintoresca.

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A la espalda del tee del hoyo 5 vemos la mansión en todo su esplendor.

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El hoyo 5, un par 5 recto, termina con un green en alto bien escoltado por árboles y búnkers.

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El hoyo 6 es un par 4 en ascenso, con un green complicado de coger y más complicado de puttear.

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También es interesante el hoyo 7, un magnífico par 5 en descenso hacia un green protegido por agua. Un buen driver nos deja la oportunidad de llegar de dos, pero la recompensa está amenazada por el castigo del agua.

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El hoyo 8 es un par 3 donde las posiciones de bandera al fondo y a la derecha están bien protegidas. Un green muy divertido.

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Por último la primera vuelta termina con un par 4 corto y alcanzable desde el tee de salida (por los pegadores). La calle es anchísima y no tiene problema alguno, salvo el río que cruza por su inicio y que discurre por la derecha. El peligro está en un green donde la parte frontal escupirá la bola hacia la calle.

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La segunda vuelta sigue discurriendo por la enormidad de la finca disponible con hoyos relativamente sencillos. El hoyo 13 destaca por el lago que protege (bastante mal, por su lejanía) a este par 3 tan bonito.

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Después de un duro par 4, el hoyo 15 es un par 4 en dogleg precioso a un green en alto.

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Los dos hoyos finales ofrecen un final francamente bueno. El hoyo 17 es un par 5 largo en descenso que ataa a un green muy bien protegido. El 18 es un par 3 que se aprovecha de la presencia de la casa para enmarcar el tiro a un green a 180 metros.

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Royal Porthcawl Golf Club (Gales)

6 de mayo de 2016 2 comentarios

Nos ponemos el traje de gala (en Gales, claro) para visitar uno de los links más puros y mejores del mundo, el campo de Royal Porthcawl, en la costa de Glamorgan al oeste de Cardiff. El traje de gala, digo, en sentido figurado, porque en abril es más aconsejable ir bien abrigado: aquí hace mucho frío y mucho viento. Y puede salir el sol igual que te puede caer una granizada heladora. En la foto, el magnífico par 5 hoyo 5.

Hoyo 5 RP

Es difícil encontrar un terreno links con mejores vistas que este, donde, gracias a la ausencia de grandes dunas y a una disposición ligeramente inclinada hacia el mar, en cada hoyo se pueden ver las aguas del canal de Bristol. Y de estas aguas viene un viento huracanado y que hace que la experiencia de golf sea de las más duras que uno se puede encontrar. Estamos en un links puro y duro: duro porque aquí se sufre. Aviso a ese turismo de golf amante de las vueltas en buggie de golf por campos manicurados, sol y bonitas vistas: este no es vuestro campo. Este es un vídeo promocional del campo.

El club fue fundado en 1891 con 9 hoyos. En 1895, Ramsey Hunter creó un recorrido de 18 hoyos. En 1909 el rey Eduardo VII le otorgó el título de Royal. Posterior a su diseño dos arquitectos míticos han modificado ampliamente el recorrido: Harry Colt en 1913 y Tom Simpson en 1933.

El routing no dispone los hoyos en un esquema de mariposa o lazo, con hoyos de ida y vuelta como es costumbre, sino que los hoyos van cambiando de dirección, con lo cual sopla el viento de manera diferente en cada hoyo. Como es norma en los campos clásicos, los tees de salida siempre están admirablemente ubicados muy cerca de los greenes del hoyo anterior pero sin molestar en absoluto.

Aquí todo conspira contra el jugador: aunque no hay casi rough (salvo cuando lo hay, que es selvático), hay zonas de tejos (gorse) en los hoyos centrales. Los búnkers son profundos y dan una enorme sensación de naturalidad. Y los greenes son ondulantes, rápidos y duros como si fueran de cemento, y a menudo cuentan con escapatorias naturales deliciosas y temibles. Realmente difícil puttear en estos greenes. Y claro, el frío y el viento.

Los dos primeros hoyos son sendos pares cuatro paralelos a la costa con el viento proveniente de la izquierda. El hoyo 1 nos expone a todo el recorrido del par 4, con amenazadores bunkers en los costados.

Hoyo 1 Royal Porthcawl

El magnífico hoyos 2 tiene un tiro de salida hacia el viento con un fuera de límites por todo el borde izquierdo de la calle. En la foto panorámica se puede ver el green del hoyo 1 (izquierda) y la calle del dos en la derecha.

Hoyo 2 RP

El green también cuenta con la playa por detrás del green, por lo que resulta imprescindible no pasarse.

Hoyo 2 RP

El hoyo 4 es el primer par tres, un tiro muy largo a un green muy complicado.

Hoyo 3 RP

El primer par cinco es el hoyo cinco; con el viento de cola conseguiremos tirar a green de dos, un green elevado y alargado en lo alto de una duna y con una entrada preciosa.

Hoyo 5 entrada RP

Tras ascender la duna, y muy cerca del green tenemos el tee del hoyo 6. Entramos en una zona con más vegetación, los clásicos tejos de los links británicos. Desde el tee no se ven más que un montón de bunkers pequeños bombardeados por toda la calle de este par 4, y la duda es qué dirección elegir para no caer en estas trampas. Más problemas aguardan: con viento a favor, cómo diablos se para la bola en este green cruzado, con un bunker trasero en el mismo que atrae todas las bolas como un enorme imán.

Hoyo 6 Salida RP

El hoyo 7 es una pequeña joya, quizá el más icónico del recorrido. Un par tres muy cortito con un green alargado, super curvado y totalmente rodeado de 6 búnkers pequeños.

Hoyo 7 Royal Porthcawl

El siguiente hoyo 8 es un par cinco, dogleg hacia la izquierda, donde la calle está bordeada de un pequeño muro de piedra que naturalmente marca un fuera de límites. El green, en una duna ascendente, está bien protegido por bunkers, aunque el peligro está en el segundo tiro, que debe superar dos bunkers de calle que ocupan toda la calle, muy cerca del muro.

Hoyo 7 calle RP

Como todo buen links clásico, el tee del hoyo 9 sobrevuela el green del 8. Es un par 4 corto, en dogleg hacia la izquierda, y con muchas montañitas, valles y bunkers por el camino.

Hoyo 9 RP

El 10 nos enfrenta a un tiro desde las alturas a una calle serpenteante, con el canal de Bristol al fondo. El viento en contra hace más complicado el tiro.

Hoyo 10 RP

Tras un par 3, el hoyo 12 es un par 5 con una salida semiciega pero recta. No es mala oportunidad de birdie, con el viento a favor, si conseguimos tirar recto.

Hoyo 12 RP

En el hoyo 13, un difícil y precioso par 4 en descenso hacia el mar, nos cayó una granizada heladora. Una estaca marca la dirección al green desde el tee de salida. Gran hoyo de golf.

Hoyo 13 RP

El hoyo 14: un extraordinario par 3, con un green muy difícil de capturar, y bien protegido por muchos bunkers.

Hoyo 14

Los hoyos 15 y 16 son sendos pares 4 de gran dificultad y escasa fotogenia. El 17 es un par 5 en ligero dogleg hacia la derecha. Conseguí llevar la bola al green de dos golpes (con huracán a favor). Por último, el hoyo 18 es un hueso tremendo hacia el mar, un par 4 recto y en descenso.

Hoyo 18 RP

En el año 2014 se disputó, por primera vez en Gales, un major, el Senior Open Championship. Royal Porthcawl fue testigo de la paliza de Bernhard Langer, que sacó 13 golpes al segundo clasificado Montgomerie, la mayor diferencia conseguida en un grande.

Parador de Málaga Golf

11 de enero de 2016 4 comentarios

Dos Paradores de Turismo en España cuentan con campo de golf propio. El mejor, sin duda, es el de El Saler, un campo descomunal de Javier Arana en las dunas de Valencia, de los mejores recorridos de Europa. El golf del Parador de Málaga, pese a ocupar un terreno privilegiado junto al mar, no alcanza ni de lejos estos niveles de excelencia.

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El Parador de Málaga Golf es el campo decano de Andalucía, luce la firma de dos insignes diseñadores de campos: Harry S. Colt, el padre de la arquitectura de campos de golf, y el afamado Tom Simpson, también un prolífico diseñador de campos por todo el mundo, autor de Chiberta, entre otros. Colt empezó a trabajar en 1929 en un diseño de 9 hoyos sobre 44 hectáreas, pero tras la guerra, y sobre un campo arrasado, el Patronato Nacional de Turismo expropió 30 hectáreas más y encargó a Simpson la reconstrucción completa del campo hasta 18 hoyos y par 72. La Tom Simpson Society no menciona este campo entre sus haberes. Tampoco sé si queda algo de Colt en el nuevo diseño, inaugurado a finales de los 50. También he leído en Wikipedia que Robert Trent Jones participó en su remodelación, pero la web del campo no lo menciona. Ha sido sede de torneos del European Tour, la última vez en 2011 en el Open de Andalucía que ganó Paul Lawrie.

Como se puede ver en el plano que recibe al jugador en el hoyo 1, estamos ante un campo con mayoría de hoyos muy rectos, varios paralelos a la línea de costa y otros perpendiculares a la misma. Prácticamente todos los hoyos son planos. El routing, perfecto, ajusta muy bien los hoyos para reducir la distancia entre green y el siguiente tee.

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Es un campo muy cómodo de andar y jugar, con calles bastante anchas y un arbolado bien desarrollado. Pares 3 notables en su recorrido. Un recorrido sin casas alrededor, con la excepción del parador. Aún así creo que los hoyos no cuentan con elementos de diseño que marquen bien su singularidad y el recorrido puede resultar algo repetitivo. Tengo que reconocer que esperaba más de este diseño denominado como clásico pero que más diría que resulta antiguo; un diseño un tanto plano al que le faltan elementos (escapatorias en los greenes, greenes más movidos con contornos más atrevidos, más salidas en alto, bunkers profundos o diagonales, etc.) que aporten un poco de emoción, vistosidad y aprovechamiento de un entorno privilegiado. Y barato no es, con greenfees por encima de 60 euros. En la foto, uno de los hoyos más espectaculares, el par 3 hoyo 6. El mantenimiento es regular, aunque los greenes no estén mal cuidados. Un campo entre dunas (muy planas), y con palmeras, eucaliptos y pinos junto al mar (viento ocasional) y en la línea de despegue del aeropuerto (ruido ocasional).

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El hoyo 1 es un muy buen par 5, fácil, ancho, no muy largo y en un ligero dogleg a la izquierda. El mejor hoyo para empezar una vuelta con rapidez y sin dramas. Varios árboles amenazan el primer drive de salida. Un slice fuerte te lleva a la calle del 18.

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El dogleg termina en un green ancho con caída de fondo a frente y protegido por bunkers escalonados.

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El hoyo 2 es un par 4 recto, y que se va estrechando según nos acercamos al green. Hay muchos árboles por la parte derecha de la calle. El green recibe ligeramente elevado y protegido por un bunker en su parte izquierda.

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El hoyo 3 es un par 4 corto (de 260 metros) pero con agua en la parte derecha. Desde el tee este obstáculo de agua no resulta evidente. Varios bunkers en la izquierda protegen el tiro conservador. Merece la pena un hierro corto y un pitch a green. A centro de green: tirar a bandera te puede llevar al agua (donde fui yo).

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Otro par 4 largo y recto continúa. Lo más destacable es una gran depresión en la parte derecha de la calle en la caída del driver, y que nos dará un tiro ciego al green.

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El hoyo 6 es un par 3 fantástico, por un enorme  y notable búnker frontal que protege a un green que desde el tee parece mucho más estrecho de lo que es.

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El hoyo más difícil del campo es el 7, un par 4 en dogleg hacia la izquierda. Bordeamos la parte trasera del parador, por lo que tendremos vistas a todo el feo complejo de instalaciones de tuberías y máquinas. A la altura del green vemos los apartamentos del parador, que piden a gritos una reforma urgente. Quizá para mitigar este efecto, los diseñadores han colocado un lago con cascada en la parte derecha del green, un añadido nada natural, pintado de un azul extravagante y que resulta horroroso.

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El hoyo 8 es un par 4, otra vez recto, que discurre paralelo a la línea de costa, y con el parador a la izquierda. No hay que pasarse de green para no meterse en líos, en forma de arbustos. Pese a su cercanía al mar no se aprovecha este emplazamiento para dotar de algo más de alegría visual al hoyo.

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El 9 es un par 3 largo de 180 m, donde recibe un green alargado y con piano. Dos estrechos bunkers guardan los laterales del green. El parador, al fondo.

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El hoyo 10, que nace casi en el mismo punto del hoyo 1, es otro par 4 recto. Solamente una palmera interrumpe el rumbo de una calle muy ancha aunque también hay dos bunkers en la parte izquierda. El green se se accede superando hasta cuatro bunkers que protegen su frontal de sus laterales. Hay un obstáculo de agua en la izquierda que no entra en juego.

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El 11 es otro par 3 muy largo de 190 metros. Muchos bunkers cerca del green, y supongo que el viento, pueden añadir problemas. Otro hoyo próximo al mar pero que no se aprovecha para ofrecer una salida en alto algo más espectacular.

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El 12 es un par cinco precioso que discurre perpendicular al mar y que se adentra entre bosques saliendo de la zona de dunas costeras. El hoyo discurre completamente recto y en subida hacia el green en alto. Muchos árboles en la caída del drive pueden arruinar la salida. Al fondo, la pista de despegue del aeropuerto, que ofrece un flujo constante de aviones muy cercanos. Una vaguada antes de green ofrece un tiro estupendo al mismo.

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El 13 es un par 3 con green protegiendo derecha e izquierda del tiro. Como casi siempre ocurre, los responsables de los campos suelen ubicar las barras más adelantadas de lo que ofrece la tarjeta, y en este caso las barras estaban puestas directamente en la línea de tiro del par 3, un error incomprensible que lo único que hace es angustiar al jugador y retrasar el campo. El green se ve a la izquierda del tee de salida del 14, un par cinco de salida bastante angosta. La calle desciende suavemente hasta el mar. Un obstáculo de agua por la parte izquierda del green puede ofrecer peligro.

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El hoyo 15 es un par cuatro muy largo y recto con una calle muy ancha que asciende hasta el green. Varios árboles rodean a la calle por todas partes. Nuevamente el movimiento se aporta con otra vaguada antes del green elevado.

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El hoyo 16 es un par 5 recto casi hacia el mar. Hoyo sencillo, sólo dificultado por el agua a la derecha que no debería entrar en juego.

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El 17 es un par cuatro cortito y recto de unos 310 metros. Como dificultad, un green pequeño que cae desde atrás hacia delante. Tom Simpson, ¿donde estás?

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Para terminar el 18 es un par 4 muy serio, de casi 400 metros, con un ligero dogleg hacia la derecha. Una calle muy movida, con ligeras vaguadas y lomas, que recuerda a las de los links británicos y que puede dar un stance difícil.

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Golf de Chantaco, San Juan de Luz (Francia)

29 de septiembre de 2014 3 comentarios

No muy lejos de la frontera franco-española, en la localidad francesa de San Juan de Luz, se encuentra el golf de Chantaco: un campo clásico, muy bien conservado y un ejemplo de la excelencia de Harry S. Colt, quizá el más grande de los arquitectos clásicos.

Inaugurado en 1928, el campo está muy ligado al apellido Lacoste. Thion de la Chaume fue su primer presidente, seguido de su hija Madame René Lacoste, 13 veces campeona de Francia. Ella aseguró la supervivencia del club durante la guerra y su restauración en 1945. Su hija Catherine Lacoste, ganadora del US Open de 1967, también fue presidenta del club en 1974. Hoy la presidencia está en manos de Veronique Smondack, hija de Catherine.

Es un campo maduro, relativamente fácil, no muy largo (cosa comprensible por su edad) y muy, muy agradable de jugar. Un campo con cierto perfil movido, aunque sin pendientes excesivas. Colt aprovecha esta orografía para diseñar alguna gloriosa salida en alto, como en el hoyo 7. No hay demasiados bunkers; hay varios bunkers de hierba, una solución más benigna para el amateur que la arena. La segunda vuelta cuenta con obstáculos de agua aunque no obligan a tiros heroicos; siempre hay una ruta segura que evita el agua. Muchos elementos típicos de su diseño: calles movidas, doglegs, algún tiro ciego, greenes con falsos frentes, pares 3 extraordinarios… Aún así ignoro qué queda de Colt en este campo: el paso del tiempo y los comités suelen desvirtuar bastante el trabajo de los arquitectos.

Cuenta con instalaciones de prácticas para el honrado y honorable golfista: después de pagar en la casa club, te sirves los cubos de bolas que has pagado, sin control de nadie. Sospecho que en algún otro país eso sea sinónimo de bolas gratis… Otra curiosidad es que el caddy master exhibe una colección de insignias de todos los grandes clubes de golf del mundo (y desde mi visita cuenta con una más, la de mi club actual, la RSHECC).

El hoyo 1 es un par 4 totalmente plano de unos 350 metros de longitud. Estamos en un escenario muy similar al hoyo 1 del Old Course de St Andrews: una pradera anchísima que incluye las calles del 1 y del 9 y donde podemos pegar el driver a conciencia. Sólo un par de bunkers planos de calle nos puede molestar. Aquí no habrá colas para buscar bolas. Me parece el hoyo 1 modélico para acelerar un campo.

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El hoyo 2 es un par 4 en ascenso ya dentro del bosque a un green elevado y grande. Estamos en pleno bosque, por lo que sólo hay una opción: la calle.

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Una entrada a green que me recordó mucho a los greenes de Pedreña o de Sant Cugat, otros campos españoles de Colt: además de un bunker frontal protector, el frente del green es falso y que las bolas cortas caerán como en un tobogán. El green además está dividido por un nervio y con una pendiente constante hacia la entrada que implica putts con caídas francamente emocionantes.

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Otra de las señas de identidad de Colt son su serie de pares 3. En este caso, Colt ubica el green en lo alto de una pequeña colina. El tee está en otra colina adyacente, lo que obliga a llegar a green. Otro green con caída constante en toda su superficie.

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Después del un par 4 recto, el hoyo 5 es una maravilla de movimiento. Tras una salida semiciega, la calle desciende abruptamente hacia una vaguada. El green está en lo alto de la vaguada por el extremo contrario. El tiro es una maravilla.

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Espectacular salida la del hoyo 6 desde lo alto. Un par 5 para masacrar el driver. La calle gira ligeramente hacia la parte  izquierda. Un pequeño bunker de calle en la parte derecha de la calle y otro más grande en la derecha del green. El tiro de approach al green tiene su gracia porque la calle desciende hacia el mismo, y hay que botar bastante antes si queremos parar la bola en green.

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El hoyo 7 es un par 3 espléndido. Green en alto, con superficie inclinada y escoltado por dos bunkers en la derecha y mucho árbol en la izquierda. Posteriormente el 8 discurre en sentido contrario hacia un green alargado guardado por obstáculo de agua.

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Para terminar la primera vuelta, volvemos a la pradera del hoyo 1. Un par 4 sin mayor problema que los dos bunkers en la parte central de la pradera y las mansiones por la parte derecha.

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La segunda vuelta es más abierta, más sencilla, menos encerrada entre bosques, quizá con menos carácter que la primera. Tras un par 3 sencillo, el hoyo 11 es un curioso y discutible par 4 con una calle estrechísima que serpentea entre dos colinas. El green está en la parte derecha al fondo.

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Un par 3 corto continúa en una zona más abierta. El obstáculo de agua no debería entrar en juego salvo para los que piensen demasiado “no la tires al agua…”.

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El hoyo 13 nos enfrenta a un par 5 recto y plano como una pista de aterrizaje y con obstáculo de agua por la parte derecha. Varios bunkers salpican el borde izquierdo de la calle. Es un hoyo para atacar el birdie.

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Ascendemos a un tee elevado para disfrutar de un grandioso par 3. El pequeño estanque en frente del green seguro que almacena infinidad de bolas. También hay bunkers rodeando el green.

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Otra preciosa salida en el 15, un par 4 en ligero dogleg y con calle ligeramente inclinada de derecha a izquierda. El green está guardado por un bunker en pendiente por la parte superior que impide el ataque por ese lado.

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El hoyo 16 es el último par 5 del recorrido. Una calle ancha, generosa donde el único problema es el pequeño estanque y arroyo que cruzan la calle antes del green. Este arroyo ofrece un interesante dilema estratégico: ¿intentamos llegar a green de dos o aseguramos el tiro antes del estanque para dejarnos 120 metros?

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Cruzamos la carretera para terminar el recorrido en los hoyos 17 y 18, junto al campo de prácticas. Son dos hoyos algo sosos, bonitos pero lejos de la altura de los de la primera vuelta. Enmarcado en las montañas del Pirineo, el 17 es un gran par 4 relativamente largo y con un green pequeño y bien guardado por bunkers y lomas. El 18 nos dibuja un pequeño dogleg hacia la izquierda a un green también pequeño y protegido por pequeñas lomas.

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Sede del Lacoste Ladies Open de Francia, Azahara Muñoz acaba de proclamarse campeona por segundo año consecutivo. Un vídeo del resumen con imágenes del campo:

 

 

 

Four Seasons Golf Club Mauritius at Anahita (Mauricio)

18 de marzo de 2014 4 comentarios

Cuando uno tiene la suerte de elegir la isla africana de Mauricio para irse de vacaciones, no es una decisión motivada por el golf, pero una vez se está ahí se puede disfrutar de un golf de altísimos quilates. Ya he comentado el Touessrok Golf de Bernhand Langer, que para esta web que clasifica a los mejores campos del mundo es el mejor campo de la isla. Hoy describo el segundo clasificado, también según la web mencionada, que además está muy cerca del Touessrok (de hecho se ve perfectamente desde el 17). Pese a su cercanía estamos ante un recorrido de un carácter completamente diferente. El gran Ernie Els ha firmado para el Four Seasons un maravilloso campo de golf ancho, extenso y ondulante como un buen links británico, con una calidad constructiva excepcional y un mantenimiento de auténtico lujo. Nunca he jugado un campo mejor presentado que éste: calles como alfombras, greenes perfectos y rápidos, bunkers homogéneos y con contornos ondulantes. No se ve una rama caída, unas hojas amontonadas; de hecho casi ni se ven chuletas. Había oído muchas veces la expresión “campo manicurado” pero hasta que no vi a un empleado recortar minuciosamente los bordes de una boca de riego con unas tijeras pequeñas de podar no entendí lo que significa. En la foto, la calle del 7, con bunkers contorneados de bermuda adormecida.

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Ya la entrada al campo de prácticas nos sumerge en unas instalaciones de primera clase. Un campo de prácticas precioso y un green para ensayar golpes de approach que roza la perfección.

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Estamos en un campo donde disfrutaremos de cada minuto de juego de un diseño amable en un entorno estéticamente precioso. Donde en el Touessrok hay que sufrir en cada golpe castigos penales, aquí gozamos de un agradable paseo por anchas calles, sin vaguadas delante de los tees de salida. Aún así, los birdies no suelen salir salvo que uno esté muy inspirado con el putt o conozca donde atacar a los greenes. Greenes ondulantes de bermuda ultrarrápida y con amplias zonas de escapatoria. Estamos ante un campo duro con envoltorio de seda.

Jugamos en un día nublado. Una ventaja para no sufrir el calor y para poder andar el campo. Los empleados no daban crédito cuando rechazamos varias veces el buggie. La pega es que quizá las fotos no sean tan vistosas como merecen.

Un enorme cartel nos da la bienvenida en el tee del hoyo 1 a esta experiencia de golf de lujo. Un par 4 en ligero dogleg hacia la izquierda. Hay que evitar los bunkers de la parte derecha, que son profundos.

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Nos vamos a un green que cae de izquierda a derecha y que es suave como una alfombra persa. Una gozada los contornos de los greenes y las escapatorias del green. Me recordaron mucho a los contornos clásicos de Harry Colt, como en Royal Portrush.

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El hoyo dos nos enfrenta a un par 5 maravilloso. Sorprende mucho ver que la salida está enmarcada en dos muros de piedra, con aspecto centenario pero construidos para el campo. Cualquier tiro mínimamente desviado tendrá que sortear estos muros. Si quieres un birdie hay que superarlos con una salida recta.

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Cerca del green hay un enorme mango en medio de la calle y un bunker a su altura que protege el lado derecho del green. Un green con escapatorias amplísimas.

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El hoyo 3 es un par 4 recto. Bunkers en la calle y bunkers profundos protegiendo las curvas del green.

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El hoyo 4 es el segundo par 5 del recorrido. Desde lo alto disfrutamos de una preciosidad de salida, con toda la calle enfrente nuestro, el green al fondo enmarcado por el mar. Al viento de cara se le suma los tres bunkers en la parte izquierda como posibles peligros. Más a la izquierda, las residencias del Four Seasons.

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El green en alto está bien resguardado por una vista paradisíaca.

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El par tres siguiente tampoco facilita las cosas para conseguir un birdie. Els hace que la bola deba sobrevolar un entrante del mar para alcanzar un green estrecho y alargado. Por la derecha el tiro será más seguro. El tiro largo se enfrentará a un putt cuesta abajo.

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El hoyo 6 es un par 4 muy largo y complicado, aunque la brisa a favor puede favorecer la salida. Si nuestro drive de salida descansa por la parte derecha, tendremos que sobrevolar en el segundo tiro un obstáculo de agua y dos bunkers temibles.

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Nuevo par 4 donde hay que poner bien la bola en calle para tener opciones de green. Els juega al despiste con una serie de bunkers escalonados pero que dan la sensación de bloquear completamente la salida.

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El green es una auténtica silla de montar, aunque con la posición de bandera que nos tocó jugar las bolas caían hacia el hoyo.

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Otro par 4 hacia el mar y con el tee y el green más alto que la calle. El hoyo es largo y está excepcionalmente bien resguardado por tres bunkers profundos.

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Para terminar la primera vuelta, Els diseña un par 4 corto y alcanzable (por los muy pegadores, son 265 metros de drive). Un canal de agua parte en dos la calle y protege la parte frontal del green. Buena oportunidad de birdie si no nos bañamos.

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La segunda vuelta es menos espectacular que la primera, aunque cuenta con hoyos finales realmente buenos. El 10 es un par 4 también corto, ascendente y escoltado por decenas de palmeras. Un green en alto muy movido y protegido por un bunker frontal.

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El hoyo 11 cuenta con hasta 5 bunkers pequeños en la caída del driver que hay que sortear. El green también está guardado por dos pequeños bunkers profundos y complicados que hay que evitar.

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Un buen par 3 continúa. Con la fuerte brisa del océano desde la derecha, el green se protege por sus amplias escapatorias. Una buena oportunidad para replicar los clásicos chips de approach al hoyo al más puro estilo de los links.

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Continúa el recorrido con un largo par 5 en ascenso continuo. El green no se verá desde el segundo tiro por lo que habrá que ser preciso para evitar los bunkers que lo rodean. Oportunidad de birdie si no visitamos cualquiera de los bunkers de calle.

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Gran hoyo 14 el que continúa. El clásico hoyo de golf con un muro de piedra que divide la calle en dos y provoca que haya que pensar estratégicamente. Si queremos arriesgar, buscamos una línea más agresiva pero habrá que superar el muro más cerca del green. A veces hay que ser humilde y seguir el camino más fácil (para asegurar el bogey…)

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Un largo par 4 continúa, con buenas vistas de toda la bahía y un estanque. Dogleg hacia la derecha y con el green en alto, habrá que jugar un palo largo o híbrido para tener oportunidad de birdie. Otro ejemplo de excelencia en el diseño de greenes.

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Con vistas a la Ile aux Cerfs y la bahía, el hoyo ofrece una calle descendiente hacia el green, nuevamente elevado. Hay que evitar los bunkers de la derecha y sobre todo el fuera de límites de la izquierda. En primer plano, el tee de negras (“Ernie Els Tee”) del hoyo 11.

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El glorioso paseo desde el green del 16 hasta el tee del 17 es simplemente espectacular. Estamos ante el hoyo más corto del recorrido, un par 3 bien bunkereado.

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Por último el hoyo 18, según el propio Els uno de los mejores hoyos finales que existen en el mundo. Un par 5 en dogleg hacia la derecha. La salida es espectacular.

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No es fácil llegar de dos a green, aunque tengamos distancia. Muchos bunkers que sortear por el camino. El green es pequeño y está bordeado por un waste area enorme por la izquierda. Literalmente la playa del beach club del Four Seasons.

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Royal Portrush Golf Club (Valley Course), Irlanda del Norte

19 de julio de 2013 1 comentario

Ya he comentado en un post anterior el extraordinario Dunluce Course de Royal Portrush, obra maestra de Harry Colt. Pues ese gran campo tiene otro aliciente semioculto para ir a jugarlo: podemos aprovechar la tarde para jugar el otro campo del complejo: el Valley Course, por 25 libras. Desde el tee del Calamity Corner podemos ver parte del trazado. La verdad es que sufriendo los rigores y las dunas del Dunluce, el campo parece un links más soso, plano y fácil.

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Pero en cuanto entras en el Valley te das cuenta de que estás en un links de extraordinaria categoría, al mismo nivel o superior de otros links más renombrados. Claramente los locales no lo promocionan para jugarlo ellos solos. El recorrido, como su nombre indica, está metido en una especie de valle entre las dunas del Dunluce y las que separan al campo de la playa. No tendremos vistas al mar, pero tampoco sufriremos con tanta intensidad los rigores del viento. Se trata de un recorrido de Harry Colt de algo más de 6000 yardas, par 69 (par 71 desde las barras de pro, en las que dos pares 4 se transforman en pares 4). Esta es la salida del 1:

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El green del hoyo 2 está pegado al tee del 17 del Dunluce. De hecho ambas calles se cruzan.

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Las calles son más o menos rectas, aunque algún dogleg encontramos, y lucen la misma superficie rugosa de los links, el rough penalizador, los greenes duros y algún búnker (aunque bastantes menos que en su hermano mayor). Y todo en un puro entorno links de dunas.

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Otra protección habitual es la de los bosques de arbustos que se tragan las bolas atrevidas. Este es el green del hoyo 4, el único par 5, cuya calle se puede ver en la primera foto del post.

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Los dos mejores hoyos del campo son los 5 y 6, los más cercanos a la playa. El 5 es un par 4 corto de algo menos de 300 metros, con salida en alto y dos pot bunkers bien visibles desde el tee. Un green también con mucho movimiento. Es difícil encontrar hoyos con un aspecto más natural.

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El hoyo 6 es un serio par 3 de 205 metros y en alto. El green es semiciego y está tapado por la duna natural, que actúa de anfiteatro del mismo. Un gran par 3.

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El hoyo 7 es el handicap 1 del campo, un par 4 de 400 metros bastante recto. La calle se estrecha mucho por lo que si no tenemos la bola en calle tendremos un tiro ciego a green.

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Este es el green del hoyo 9, que goza de la protección de una calle moldeada y de un buen bosque de arbustos al fondo.

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Este es otro hoyo extraordinario el 12, que cuenta con una calle ondulante como una montaña rusa y en dogleg. El poste ayuda a apuntar a este buen green.

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Greenes y bunkers que serían muy famosos en otros lugares.

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El hoyo 18 es un precioso par 3 de 155 metros desde alto a un green movido protegido por varios pot bunkers. Al lado está el campo pequeño de pares 3 entre dunas, un pitch and putt links con una pinta preciosa.

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Royal County Down (Championship Links), Irlanda del Norte

5 de julio de 2013 5 comentarios

En mi último viaje de golf por Irlanda he podido conocer dos campos excepcionales: Royal Portrush y Royal County Down. Ríos de tinta derramados y miles de pintas de cerveza testigos de cómo miles de golfistas debaten hasta la extenuación y durante décadas una cuestión golfística fundamental: cuál es mejor de los dos. Para muchos, incluido Golf Digest, Royal County Down es el mejor campo del mundo fuera de Estados Unidos. Un links salvaje, la mejor combinación de belleza estética y brutalidad golfística. No es casualidad ver la misma firma en ambos campos: Old Tom Morris y Harry Colt.

Leo que el primer trazado de 18 hoyos lo realizó Old Tom Morris (1890), aunque el campo es prácticamente obra del capitán del campo George Combe (a principios de siglo) y posteriormente por Harry Vardon (en dos visitas, 1908 y 1919) y por Harry Colt (1925). La huella de Colt es reconocible en los pares 3 del recorrido. Donald Steel hizo algunos cambios a los hoyos 16 y 18 en 1997. Pese a la intervención de los diseñadores, la sensación predominante es que estamos en un links absolutamente natural, una reliquia victoriana perfecta. Quizá el links más salvaje que he jugado. El triunfo de la civilización sobre la selva. En un emplazamiento privilegiado, con vistas a las montañas de Mourne, el campo luce una orografía muy accidentada entre dunas, lo cual obliga a ir muy recto desde el tee de salida. Además muchos tiros son ciegos, por lo que si no estamos finos podremos perder muchas bolas. Muy aconsejable jugar con caddie o con alguien que conozca el campo, o en su defecto con un stroke saver. Encontraremos en este paseo entre dunas muchos bunkers con barbas, infinidad de arbustos de todos los colores, vistas increíbles y unos greenes fantásticos, muy duros como es norma en links. Aunque para un campo con esta fama y con este precio, la velocidad de los greenes que jugamos fue muy lenta e impropia de su categoría. Esta es la vista desde la calle del 1, que está prácticamente pegada a la playa de la bahía de Dundrum.

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Los primeros nueve hoyos son caviar puro, 9 joyas durísimas. El hoyo 1 es un par 5 franco, recto y sin demasiados problemas atacando a un green alargado. Es básico empezar bien porque estamos en uno de los hoyos más sencillos del recorrido.

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El hoyo 2 discurre recto y paralelo a la playa. Primer drive ciego aunque a una calle ancha. La gracia está en que si no estamos en el centro de la calle no veremos el green, que queda tapado por dunas. Un enorme bunker también aterroriza al golfista pusilánime. La foto es mala porque en cada hoyo tuvimos una estación diferente: aquí pasamos del verano al otoño-invierno. Hay que tener mucha paciencia y ropa cómoda para todas las condiciones posibles.

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El green del 2, además de varios bunkers cercanos que lo escoltan, está bien elevado en un área con abundantes caídas y escapatorias. No me quiero imaginar lo que es este campo con greenes rápidos: una masacre.

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Esta maravilla es el grandioso hoyo 3, par 4 natural donde los haya, con al menos 10 bunkers totalmente naturales. Como siempre la calle es el sitio donde hay que estar. Es un hoyo fantástico porque tienes miles de formas para llegar al green, pero sólo con la bola larga en la izquierda uno tiene visión del green en su segundo tiro.

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Si hasta ahora hemos tenido el viento a favor, el hoyo 4 lo jugamos con viento en contra. Un espectacular par 3 de 180 metros, con el sello de Harry Colt, que sobrevuela desde un tee elevado un mar de jaras y arbustos y con las montañas al fondo.

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El green del 4 es largo y estrecho. Está escoltado por 9 bunkers en su parte frontal y derecha. El Stroke Saver dice que como todos los greenes en este campo, los putts que caen del frente hacia el fondo tienen a caer hacia el mar.

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El hoyo 5 nos enfrenta a otro drive ciego en el que hay que apuntar a una piedra blanca y rezar. Aquí el problema no es sólo que el tiro sea ciego, sino que la calle va en diagonal. Nuevamente la ondulada calle parece bombardeada de bunkers por todas partes.

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Otro par 4 sigue con salida semiciega. El green es quizá el más pequeño del campo. No hay que pasarse nunca del green porque la duna se tragará la bola.

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El hoyo 7 es el par 3 más corto del recorrido. El green está elevado por lo que el viento azotará bien. Hay que tirar la bola a la parte frontal del green por la derecha, porque si no se marchará por las escapatorias que tiene a la izquierda o al fondo y el par será muy complicado.

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Otro hoyazo sigue: el 8 es un par 4 ascendente muy largo, con bunkers protegiendo la salida tanto con viento a favor como en contra. Un green estrecho y elevado y con muchas caídas.

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Y para terminar, el hoyo quizá más famoso del campo, no por su salida que es ciega, sino por lo que se ve al llegar a la cima. Una salida muy curiosa, única; hoy no se diseñan hoyos así. Un poste marca la línea a seguir: hay que pegarle duro y por esa línea para tener esperanzas de llegar a la calle.

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Desde la cima se extiende la calle ligeramente hacia la izquierda. Podemos admirar la casa club enmarcada en las montañas. Dos bunkers y una duna protegen la entrada del green a unos 40 metros del mismo, aunque parezcan mucho más cercanos al green. Una primera vuelta gloriosa y que me castigó con dureza.

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Comento algunos hoyos de la segunda vuelta. El hoyo 11 es otra salida completamente ciega y donde un poste marca la línea para superar una duna y llegar a una calle que gira ligeramente a la derecha. Lo que no contamos es que las barras no estaban en su sitio teórico: 4 drives perfectos y 4 bolas a un rough denso y complicadísimo.

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Seguimos hacia el segundo par 5 del recorrido. La calle hay que visitarla para tener opciones. Desde el segundo tiro vemos el green y varios bunkers escalonados hacia el, recibiendo las bolas que no vayan muy rectas. Hay que pensárselo dos veces para atacar este green desde lejos.

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Para mi, el hoyo 13 es el mejor del campo. Un dogleg de izquierda a derecha maravillosamente estratégico. Ante nosotros una calle ancha y alcanzable con madera. Podemos intentar ganar metros y visibilidad del green por la izquierda, pero si cerramos la bola en exceso nos espera un rough selvático. Si decidimos tirar por la derecha en dirección al bunker de calle, nos quedará un tiro ciego y muy largo al green.

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Desde la esquina del dolgeg avistamos el green, protegido por la izquierda por un bunker (hay otro en la derecha que no vemos). Podemos ver las barbas de los búnkers, que penalizan de verdad. Este green, metido en un anfieteatro de dunas, es diabólico y hacer tres putts es la norma. El arco iris apareció para enmarcar este prodigioso hoyo.

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Esta es la vista del hoyo 13 desde detrás del green, donde se puede ver lo amplia que es la zona derecha del green, y por la derecha elevada, la calle del hoyo 15.

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Después de un hoyo así uno se quedaría a jugarlo de nuevo, pero nos toca otro extraordinario par 3, desde un tee elevado. Un bosque de pinos encuadra el golpe de un green muy difícil de puttear (otra vez). Los tres hoyos finales retornan en dirección a las montañas. El hoyo 15 tiene un tiro precioso a una calle ascendente que luego gira hacia la derecha. Hay que hacer volar la bola y conseguir avanzar para tener oportunidad de llegar al green de dos golpes.

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El hoyo 16 es un par 4 corto y llegable por los muy pegadores (no es mi caso). Mucho ojo con los arbustos de la derecha o izquierda porque perdemos bola seguro.

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El hoyo 17 nos enfrenta a un par 4 ligeramente ascendente. Si pegamos la bola bien podemos acabar en un pequeño obstáculo de agua en medio de la calle (que no se ve desde el tee de salida).

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Para terminar, un par 5 exigente donde hemos de negociar desde el tee de salida 18 bunkers que acompañan a la calle. Curiosamente el green no necesita bunkers, le basta con las caídas tremendas que tiene y por un arbusto que lo protege en su parte izquierda. Un final duro para este gran campo de golf.

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