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Royal Porthcawl Golf Club (Gales)

6 de mayo de 2016 2 comentarios

Nos ponemos el traje de gala (en Gales, claro) para visitar uno de los links más puros y mejores del mundo, el campo de Royal Porthcawl, en la costa de Glamorgan al oeste de Cardiff. El traje de gala, digo, en sentido figurado, porque en abril es más aconsejable ir bien abrigado: aquí hace mucho frío y mucho viento. Y puede salir el sol igual que te puede caer una granizada heladora. En la foto, el magnífico par 5 hoyo 5.

Hoyo 5 RP

Es difícil encontrar un terreno links con mejores vistas que este, donde, gracias a la ausencia de grandes dunas y a una disposición ligeramente inclinada hacia el mar, en cada hoyo se pueden ver las aguas del canal de Bristol. Y de estas aguas viene un viento huracanado y que hace que la experiencia de golf sea de las más duras que uno se puede encontrar. Estamos en un links puro y duro: duro porque aquí se sufre. Aviso a ese turismo de golf amante de las vueltas en buggie de golf por campos manicurados, sol y bonitas vistas: este no es vuestro campo. Este es un vídeo promocional del campo.

El club fue fundado en 1891 con 9 hoyos. En 1895, Ramsey Hunter creó un recorrido de 18 hoyos. En 1909 el rey Eduardo VII le otorgó el título de Royal. Posterior a su diseño dos arquitectos míticos han modificado ampliamente el recorrido: Harry Colt en 1913 y Tom Simpson en 1933.

El routing no dispone los hoyos en un esquema de mariposa o lazo, con hoyos de ida y vuelta como es costumbre, sino que los hoyos van cambiando de dirección, con lo cual sopla el viento de manera diferente en cada hoyo. Como es norma en los campos clásicos, los tees de salida siempre están admirablemente ubicados muy cerca de los greenes del hoyo anterior pero sin molestar en absoluto.

Aquí todo conspira contra el jugador: aunque no hay casi rough (salvo cuando lo hay, que es selvático), hay zonas de tejos (gorse) en los hoyos centrales. Los búnkers son profundos y dan una enorme sensación de naturalidad. Y los greenes son ondulantes, rápidos y duros como si fueran de cemento, y a menudo cuentan con escapatorias naturales deliciosas y temibles. Realmente difícil puttear en estos greenes. Y claro, el frío y el viento.

Los dos primeros hoyos son sendos pares cuatro paralelos a la costa con el viento proveniente de la izquierda. El hoyo 1 nos expone a todo el recorrido del par 4, con amenazadores bunkers en los costados.

Hoyo 1 Royal Porthcawl

El magnífico hoyos 2 tiene un tiro de salida hacia el viento con un fuera de límites por todo el borde izquierdo de la calle. En la foto panorámica se puede ver el green del hoyo 1 (izquierda) y la calle del dos en la derecha.

Hoyo 2 RP

El green también cuenta con la playa por detrás del green, por lo que resulta imprescindible no pasarse.

Hoyo 2 RP

El hoyo 4 es el primer par tres, un tiro muy largo a un green muy complicado.

Hoyo 3 RP

El primer par cinco es el hoyo cinco; con el viento de cola conseguiremos tirar a green de dos, un green elevado y alargado en lo alto de una duna y con una entrada preciosa.

Hoyo 5 entrada RP

Tras ascender la duna, y muy cerca del green tenemos el tee del hoyo 6. Entramos en una zona con más vegetación, los clásicos tejos de los links británicos. Desde el tee no se ven más que un montón de bunkers pequeños bombardeados por toda la calle de este par 4, y la duda es qué dirección elegir para no caer en estas trampas. Más problemas aguardan: con viento a favor, cómo diablos se para la bola en este green cruzado, con un bunker trasero en el mismo que atrae todas las bolas como un enorme imán.

Hoyo 6 Salida RP

El hoyo 7 es una pequeña joya, quizá el más icónico del recorrido. Un par tres muy cortito con un green alargado, super curvado y totalmente rodeado de 6 búnkers pequeños.

Hoyo 7 Royal Porthcawl

El siguiente hoyo 8 es un par cinco, dogleg hacia la izquierda, donde la calle está bordeada de un pequeño muro de piedra que naturalmente marca un fuera de límites. El green, en una duna ascendente, está bien protegido por bunkers, aunque el peligro está en el segundo tiro, que debe superar dos bunkers de calle que ocupan toda la calle, muy cerca del muro.

Hoyo 7 calle RP

Como todo buen links clásico, el tee del hoyo 9 sobrevuela el green del 8. Es un par 4 corto, en dogleg hacia la izquierda, y con muchas montañitas, valles y bunkers por el camino.

Hoyo 9 RP

El 10 nos enfrenta a un tiro desde las alturas a una calle serpenteante, con el canal de Bristol al fondo. El viento en contra hace más complicado el tiro.

Hoyo 10 RP

Tras un par 3, el hoyo 12 es un par 5 con una salida semiciega pero recta. No es mala oportunidad de birdie, con el viento a favor, si conseguimos tirar recto.

Hoyo 12 RP

En el hoyo 13, un difícil y precioso par 4 en descenso hacia el mar, nos cayó una granizada heladora. Una estaca marca la dirección al green desde el tee de salida. Gran hoyo de golf.

Hoyo 13 RP

El hoyo 14: un extraordinario par 3, con un green muy difícil de capturar, y bien protegido por muchos bunkers.

Hoyo 14

Los hoyos 15 y 16 son sendos pares 4 de gran dificultad y escasa fotogenia. El 17 es un par 5 en ligero dogleg hacia la derecha. Conseguí llevar la bola al green de dos golpes (con huracán a favor). Por último, el hoyo 18 es un hueso tremendo hacia el mar, un par 4 recto y en descenso.

Hoyo 18 RP

En el año 2014 se disputó, por primera vez en Gales, un major, el Senior Open Championship. Royal Porthcawl fue testigo de la paliza de Bernhard Langer, que sacó 13 golpes al segundo clasificado Montgomerie, la mayor diferencia conseguida en un grande.

Parador de Málaga Golf

11 de enero de 2016 4 comentarios

Dos Paradores de Turismo en España cuentan con campo de golf propio. El mejor, sin duda, es el de El Saler, un campo descomunal de Javier Arana en las dunas de Valencia, de los mejores recorridos de Europa. El golf del Parador de Málaga, pese a ocupar un terreno privilegiado junto al mar, no alcanza ni de lejos estos niveles de excelencia.

Parador de Malaga - 12 de 30

El Parador de Málaga Golf es el campo decano de Andalucía, luce la firma de dos insignes diseñadores de campos: Harry S. Colt, el padre de la arquitectura de campos de golf, y el afamado Tom Simpson, también un prolífico diseñador de campos por todo el mundo, autor de Chiberta, entre otros. Colt empezó a trabajar en 1929 en un diseño de 9 hoyos sobre 44 hectáreas, pero tras la guerra, y sobre un campo arrasado, el Patronato Nacional de Turismo expropió 30 hectáreas más y encargó a Simpson la reconstrucción completa del campo hasta 18 hoyos y par 72. La Tom Simpson Society no menciona este campo entre sus haberes. Tampoco sé si queda algo de Colt en el nuevo diseño, inaugurado a finales de los 50. También he leído en Wikipedia que Robert Trent Jones participó en su remodelación, pero la web del campo no lo menciona. Ha sido sede de torneos del European Tour, la última vez en 2011 en el Open de Andalucía que ganó Paul Lawrie.

Como se puede ver en el plano que recibe al jugador en el hoyo 1, estamos ante un campo con mayoría de hoyos muy rectos, varios paralelos a la línea de costa y otros perpendiculares a la misma. Prácticamente todos los hoyos son planos. El routing, perfecto, ajusta muy bien los hoyos para reducir la distancia entre green y el siguiente tee.

Parador de Malaga - 1 de 30

Es un campo muy cómodo de andar y jugar, con calles bastante anchas y un arbolado bien desarrollado. Pares 3 notables en su recorrido. Un recorrido sin casas alrededor, con la excepción del parador. Aún así creo que los hoyos no cuentan con elementos de diseño que marquen bien su singularidad y el recorrido puede resultar algo repetitivo. Tengo que reconocer que esperaba más de este diseño denominado como clásico pero que más diría que resulta antiguo; un diseño un tanto plano al que le faltan elementos (escapatorias en los greenes, greenes más movidos con contornos más atrevidos, más salidas en alto, bunkers profundos o diagonales, etc.) que aporten un poco de emoción, vistosidad y aprovechamiento de un entorno privilegiado. Y barato no es, con greenfees por encima de 60 euros. En la foto, uno de los hoyos más espectaculares, el par 3 hoyo 6. El mantenimiento es regular, aunque los greenes no estén mal cuidados. Un campo entre dunas (muy planas), y con palmeras, eucaliptos y pinos junto al mar (viento ocasional) y en la línea de despegue del aeropuerto (ruido ocasional).

Parador de Malaga - 24 de 30

El hoyo 1 es un muy buen par 5, fácil, ancho, no muy largo y en un ligero dogleg a la izquierda. El mejor hoyo para empezar una vuelta con rapidez y sin dramas. Varios árboles amenazan el primer drive de salida. Un slice fuerte te lleva a la calle del 18.

Parador de Malaga - 2 de 30

El dogleg termina en un green ancho con caída de fondo a frente y protegido por bunkers escalonados.

Parador de Malaga - 3 de 30

El hoyo 2 es un par 4 recto, y que se va estrechando según nos acercamos al green. Hay muchos árboles por la parte derecha de la calle. El green recibe ligeramente elevado y protegido por un bunker en su parte izquierda.

Parador de Malaga - 4 de 30

El hoyo 3 es un par 4 corto (de 260 metros) pero con agua en la parte derecha. Desde el tee este obstáculo de agua no resulta evidente. Varios bunkers en la izquierda protegen el tiro conservador. Merece la pena un hierro corto y un pitch a green. A centro de green: tirar a bandera te puede llevar al agua (donde fui yo).

Parador de Malaga - 6 de 30

Otro par 4 largo y recto continúa. Lo más destacable es una gran depresión en la parte derecha de la calle en la caída del driver, y que nos dará un tiro ciego al green.

Parador de Malaga - 7 de 30

El hoyo 6 es un par 3 fantástico, por un enorme  y notable búnker frontal que protege a un green que desde el tee parece mucho más estrecho de lo que es.

Parador de Malaga - 13 de 30

El hoyo más difícil del campo es el 7, un par 4 en dogleg hacia la izquierda. Bordeamos la parte trasera del parador, por lo que tendremos vistas a todo el feo complejo de instalaciones de tuberías y máquinas. A la altura del green vemos los apartamentos del parador, que piden a gritos una reforma urgente. Quizá para mitigar este efecto, los diseñadores han colocado un lago con cascada en la parte derecha del green, un añadido nada natural, pintado de un azul extravagante y que resulta horroroso.

Parador de Malaga - 15 de 30

El hoyo 8 es un par 4, otra vez recto, que discurre paralelo a la línea de costa, y con el parador a la izquierda. No hay que pasarse de green para no meterse en líos, en forma de arbustos. Pese a su cercanía al mar no se aprovecha este emplazamiento para dotar de algo más de alegría visual al hoyo.

Parador de Malaga - 16 de 30

El 9 es un par 3 largo de 180 m, donde recibe un green alargado y con piano. Dos estrechos bunkers guardan los laterales del green. El parador, al fondo.

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El hoyo 10, que nace casi en el mismo punto del hoyo 1, es otro par 4 recto. Solamente una palmera interrumpe el rumbo de una calle muy ancha aunque también hay dos bunkers en la parte izquierda. El green se se accede superando hasta cuatro bunkers que protegen su frontal de sus laterales. Hay un obstáculo de agua en la izquierda que no entra en juego.

Parador de Malaga - 19 de 30

El 11 es otro par 3 muy largo de 190 metros. Muchos bunkers cerca del green, y supongo que el viento, pueden añadir problemas. Otro hoyo próximo al mar pero que no se aprovecha para ofrecer una salida en alto algo más espectacular.

Parador de Malaga - 17 de 30

El 12 es un par cinco precioso que discurre perpendicular al mar y que se adentra entre bosques saliendo de la zona de dunas costeras. El hoyo discurre completamente recto y en subida hacia el green en alto. Muchos árboles en la caída del drive pueden arruinar la salida. Al fondo, la pista de despegue del aeropuerto, que ofrece un flujo constante de aviones muy cercanos. Una vaguada antes de green ofrece un tiro estupendo al mismo.

Parador de Malaga - 20 de 30

El 13 es un par 3 con green protegiendo derecha e izquierda del tiro. Como casi siempre ocurre, los responsables de los campos suelen ubicar las barras más adelantadas de lo que ofrece la tarjeta, y en este caso las barras estaban puestas directamente en la línea de tiro del par 3, un error incomprensible que lo único que hace es angustiar al jugador y retrasar el campo. El green se ve a la izquierda del tee de salida del 14, un par cinco de salida bastante angosta. La calle desciende suavemente hasta el mar. Un obstáculo de agua por la parte izquierda del green puede ofrecer peligro.

Parador de Malaga - 22 de 30

El hoyo 15 es un par cuatro muy largo y recto con una calle muy ancha que asciende hasta el green. Varios árboles rodean a la calle por todas partes. Nuevamente el movimiento se aporta con otra vaguada antes del green elevado.

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El hoyo 16 es un par 5 recto casi hacia el mar. Hoyo sencillo, sólo dificultado por el agua a la derecha que no debería entrar en juego.

Parador de Malaga - 26 de 30

El 17 es un par cuatro cortito y recto de unos 310 metros. Como dificultad, un green pequeño que cae desde atrás hacia delante. Tom Simpson, ¿donde estás?

Parador de Malaga - 28 de 30

Para terminar el 18 es un par 4 muy serio, de casi 400 metros, con un ligero dogleg hacia la derecha. Una calle muy movida, con ligeras vaguadas y lomas, que recuerda a las de los links británicos y que puede dar un stance difícil.

Parador de Malaga - 30 de 30

 

Golf de Chiberta, Biarritz (Francia)

18 de octubre de 2014 3 comentarios

biarritz-golf-chiberta_i-G-74-7449-VYMR100ZBiarritz, a principios del siglo XX, era una de las mecas europeas de la alta sociedad europea. Aristócratas, millonarios y la sociedad “más escogida” (como la llamaba el ABC) se dejaban ver en las playas de la zona, lucían joyas y vestidos suntuosos en eventos sociales, bailaban en las fiestas más rutilantes, tomaban el té en la orilla del lago, jugaban al tenis, al bridge y por supuesto al golf. Se cuenta que el Duque de Windsor, un apasionado de este deporte, hizo un singular encargo a uno de los arquitectos más afamados de su generación, Tom Simpson: Construir el campo de golf “más hermoso del planeta”. Dudo que la historia sea cierta porque el Ducado de Windsor es posterior al campo, y porque Simpson, un arquitecto serio, no aceptaría una petición tan boba. Sea o no sea cierta, este es el origen de Chiberta: un campo consistentemente alabado como uno de los grandes clásicos de Europa.

Tenía mucho interés en jugar este famoso recorrido porque cuenta con un aura de campo de primera categoría. Definido como un links en el Atlántico, aunque combina hoyos tipo links con otros más boscosos. Tom Simpson es un nombre mítico en el diseño de campos: ahí están Ballybunion, Muirfield, Morfontaine, Fontainebleau para dar fe de su excelencia. Simpson era el diseñador de cabecera de las grandes fortunas europeas: Lord Mountbatten, Leopoldo II de Bélgica, la familia Rosthschild, Sir Mortirmer Singer…) Este campo era el favorito de Javier Arana, el diseñador español más relevante. Un campo que siempre he visto en los rankings de mejores campos del mundo, aunque a decir verdad siempre en los rankings más antiguos.

Chiberta, sin duda, tuvo que ser un campo mejor de lo que es hoy. Estamos ante un recorrido muy irregular, con hoyos muy buenos combinados con otros más vulgares. Un campo que sería precioso en su virginidad inicial, pero que hoy está completamente rodeado del temible ladrillo, algunos en históricas mansiones y otros en feos bloques de apartamentos. Un campo muy corto: desde blancas es un reto asequible incluso para un handicap medio. Agradable de andar y de jugar, pero que deja a uno una triste sensación de decadencia. Aún así guarda en sus calles un cierto aroma a los diseños más clásicos, con hoyos memorables. Sobre todo en la segunda vuelta donde hay una franja (11-15) fantástica.

Resulta singular el campo de prácticas, donde en lugar de apuntar a un prado se juega a un lago con alguna bandera flotante para apuntar.

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El hoyo 1 es un par 5 con una salida relativamente ancha, aunque varios bosques amenazan ambos costados de la calle.

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Una vez superada la loma se disfruta de un tiro a un green precioso y enmarcado por una suntuosa mansión que luce un gran cartel que dice “en venta”.

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Tras cruzar la carretera, el segundo tiro es una salida ciega que se juega hacia un poste indicador. Al llegar a nuestra bola disfrutamos de un paisaje muy típico de links con el mar al fondo, un green estrecho enmarcado por bunkers bien contorneados. Un gran segundo tiro.

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Estamos ya en un links… el hoyo 3 discurre paralelo a la playa en una zona despejada. La calle cuenta con las típicas ondulaciones, vaguadas y depresiones que adornan los links británicos. La calle es relativamente estrecha y en lugar del rough tenemos una zona típica de fescue donde encontrar la bola puede ser imposible.

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El hoyo 4 es un par 3 corto y que goza de unos bunkers preciosos. Imaginen el hoyo sin chalets…

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El hoyo 5 parte de una zona pegada a la playa, por lo que lanzaremos nuestro drive bajo la atenta mirada de varios bañitas. Una salida estrecha, marcada por demasiados chalets a tiro por la parte izquierda.

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Se puede intentar llegar de dos a green, pero si no se llega la bola descansará en el fondo de un valle que ofrece un tiro ciego a un green elevado y con importantes caídas.

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Un par 3 cortito y en subida continúa. El green cuenta con una fuerta caída hacia la entrada y dos bunkers protegiendo los contornos. De nuevo encontramos demasiado bloque ensuciando el hoyo.

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El hoyo 7 es un par 4 también de distancia media. La salida en alto apunta a una calle bastante ancha aunque bien guardada por bunkers en los costados.

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Después de un largo par 3 en subida (el hoyo 8) el 9 nos devuelve a un tee entre árboles a una calle semiciega. El approach se acerca hacia la casa club, con una interesante entrada al green.

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El hoyo 10 es un par 3 de  corta distancia pero a un green realmente movido, con multitud de bunkers profundos rodeando sus cuatro costados.

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El hoyo 11 quizá sea el más notable del campo. Un par 4 con salida en alto, muy expuesta al viento, y perpendicular a la línea de mar. La calle se estrecha en el punto de aterrizaje entre bunkers a derecha e izquierda.

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El approach a un green elevado y excavado en lo alto de una duna es una preciosidad, por la magnífica protección que ofrecen los bunkers que lo escoltan.

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El hoyo 12 discurre paralelo a la línea del mar pero en sentido contrario al hoyo 5. Se trata de un par 5 típico de links, con una calle ondulada, bien bunkereada, y un green elevado y también protegido por bunkers.

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Esta es la entrada al green. Por debajo de esta calle discurre un túnel que da acceso a la playa a los residentes en la zona.

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El siguiente hoyo también discurre paralelo a la playa. Un hoyo típico de links, nuevamente con una interesante entrada protegida por bunkers.

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Después de un par 3, el hoyo 15 se adentra de nuevo en la zona boscosa con un par 4 que cuenta con una salida preciosa, muy bien protegida por laderas naturales antes de la calle. Es un par 4 recto y muy largo, de algo más de 400 metros.

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Ya en pleno pinar el siguiente hoyo también se traza de forma recta hacia un green elevado. Dos bunkers protegen la entrada de green a los lados.

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El hoyo 17 es un par 4 corto y llegable desde el tee de salida, una salida en alto pero prácticamente ciega. Más seguro es acercarse al green con un pitch desde la calle, para evitar el bunker de entrada al mismo.

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Para terminar el recorrido, un hoyo 18 que me pareció un pobre final para estos segundos nueve hoyos. La salida es bastante poco obvia. Aunque la línea al green discurre en dirección al bosque de pinos, la calle se abre bastante por la derecha.

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La entrada del green desde detrás del recorrido muestra el bunker que protege por la parte derecha.

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El plan director del Club de Golf Terramar (Sitges)

10 de junio de 2012 2 comentarios

El Club de Golf Terramar, en Sitges, es un diseño de 1929, diseñado por Tom Simpson. Inicialmente contaba con 9 hoyos tipo links. Del diseño de Simpson se conserva intacto el actual hoyo “La Higuera” que a veces se juega como 17. En años siguientes otros diseñadores han trabajado en el campo: F.W. Hawtree (9 hoyos en 1973), Manuel Piñero (rediseño de 6 hoyos en 1992), Jim Fazzio (greenes en 1993) y Enrique Saenger (tees).

Mi amigo Jarvis_co postea en el foro de la OMCat este documento imprescindible para los amantes de la arquitectura de campos de golf. Se trata del Plan Director del campo, propuesta de MacKenzie & Ebert para resolver algunos de los problemas de diseño del campo. El documento explica bien las virtudes y las debilidades del campo hoy, discute dos alternativas y presenta un nuevo y espectacular trazado .

Los socios de la empresa que ha preparado el plan son Tom MacKenzie y Martin Ebert. Ambos arquitectos británicos (MacKenzie es escocés ), se les conoce por su trabajo en los grandes campos del Open Championship, los “museos del golf” los llama MacKenzie. Discípulos de Donald Steel, con quien trabajaron hasta formar esta compañía, son arquitectos que conocen bien a los clásicos y que han tenido el honor y la responsabilidad de rediseñar las “Monas Lisas” del golf. Han trabajado recientemente en Turnberry (en la foto), Royal St. George’s, Royal Troon y Royal Liverpool. Están asesorando a Carnoustie. Y este año los jugadores del Open Championship encontrarán muchos cambios suyos en Royal Lytham & St. Annes.

Su filosofía de diseño está reflejada en este trabajo para Terramar: dan mucha importancia a los contornos de los greenes y sus alrededores. Les gusta añadir dificultad a los campos sin el recurso fácil de añadir más distancia. Son defensores de la integración plena del campo en su entorno. Y saben que los campos clásicos se construyeron con pocos recursos y hacen gala de realizar proyectos económicos (lo cual es hoy una obligación).

Para la construcción de tres nuevos hoyos 11, 12 y 13, se exige la adquisición de una finca aislada que está hoy dentro del campo y que contiene un edificio abandonado protegido (y por tanto no derribable). Además el ayuntamiento ha cedido unos terrenos por 50 años.

Un socio amigo me confirma que el plan se irá haciendo a medida que vayan entrando nuevos fondos por la entrada de socios.