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Posts Tagged ‘José María Olazábal’

St. Pierre Marriott Hotel & Country Club, Old Course, Gales

17 de abril de 2017 1 comentario

El Old Course de St Pierre es la atracción golfística que propone un hotel Marriott de lujo enclavado en Gales, en una mansión del siglo XIV junto a la Iglesia del siglo XI dedicada al santo. Un lugar soñado para una escapada, con dos campos: el Old Course y el Mathern Course.

El campo ha acogido pruebas del British Masters y de la Solheim Cup. Entre la lista de ganadores vemos nombres ilustres como Seve Ballesteros, José María Olazábal o Bernhard Langer. La web explica que se ha invertido dos millones de libras recientemente para mejorar sus instalaciones, obra de Ross McMurray, en el año 2008.

El campo viejo fue inaugurado en 1962 y es obra de Ken Cotton, un ilustre diseñador fallecido en 1974 y que fue pupilo de Tom Simpson y trabajó durante años con Frank Pennink y  Charles Lawrie. (Ken Cotton participó en el rediseño de un links ya comentado, el Noordwijkse Golf Club en Holanda.) Estamos ante un parkland perfecto y precioso.

Resulta notable destacar que durante la construcción del campo Cotton invitó y conoció al entonces periodista Donald Steel, que más tarde se convertiría en socio y que es el único arquitecto que ha participado en el rediseño de todos los campos de la rotación del Open Championship: Prestwick, Musselburgh, St Andrews, Muirfield, Sandwich, Hoylake, Deal, Troon, Lytham & St Annes, Prince’s, Carnoustie, Portrush, Birkdale y Turnberry. Dato curioso pero esto no tienen nada que ver con un links, como se ve en la foto.

El Old Course está construido en torno a un lago precioso y jalonado de árboles centenarios y enormes, especialmente este roble gigante de más de 400 años que enmarcan la calle del hoyo 2.

Se trata de una finca relativamente plana, muy fácil de caminar y con calles anchas y bien remarcadas por árboles enormes.

En algunos hoyos el green está bien protegido por el propio desnivel de la calle.

Los últimos hoyos son los más bonitos del campo, con el lago enmarcando los tiros a green desde unas calles perfectamente cuidadas.

El hoyo 17 es un par 4 atractivo por el green bien bordeado por el lago.

El hoyo 18 es quizá el más escénico del recorrido, con el hotel al fondo, la salida en alto y el lago enmarcando la salida, sin entrar realmente en juego.

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Un campo de pares 3 en las Maldivas

4 de noviembre de 2016 Deja un comentario

Este blog, siempre atento a ofrecer sugerencias golfísticas y cantar la excelencia en la arquitectura de campos, comenta hoy un diseño especial que no he jugado aún.

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José María Olazábal ha proyectado un campito con 9 tees y 6 greenes en la isla de Velaa,un islote de las Maldivas, que combinados nos regala un recorrido de nueve hoyos. No habrá mucho problema en encontrar salidas: el resort cuenta con 48 villas de lujo y es una especie de paraíso para super ricos.

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Un buen sitio para mejorar tu juego corto.

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Seve, la película

12 de noviembre de 2014 Deja un comentario

La historia del campeón fallecido y elevado a la categoría de mito es una fórmula que funciona en cine: recuerdo un documental reciente sobre Ayrton Senna. Quizá por ello hay que aplaudir la astucia del productor británico Stephen Evans para haber realizado esta película, que acabo de ver (en iTunes UK). Digo película aunque más bien estamos ante un documental híbrido donde se combinan imágenes reales de las victorias de Seve en los Open Championships, en el Masters de Augusta (primer europeo que lo consiguió) y en la Ryder Cup, con un relato guionizado de la infancia y juventud de Seve en su Pedreña natal, y cómo aprendió a jugar en la playa con un hierro 3 fabricado por él mismo empleando piedras por bolas. Es un montaje muy bien hecho, emocionante,  y el propio Seve aporta, en voz en off y a través de muchas entrevistas, su visión sobre su vida, su familia, su determinación inquebrantables, su toque mágico, sus habilidades como club maker, sus eternas sesiones de práctica. Varias leyendas golfísticas agrandan su figura con sus recuerdos y opiniones, hablando del mago, del artista, del ganador y (en menor medida) de su faceta más polémica como agitador permanente y enfurruñado.

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La primera parte de la película, de una longitud algo excesiva, aporta una visión muy edulcorada y algo tramposa de su infancia. Rodada en español, se ve con interés porque está bendecida por vistosas imágenes de la costa cántabra, (tan escasa en campos de golf), del pueblo y del precioso campo de golf de Pedreña. Y sobre todo por la presencia del debutante José Luis Gutierrez, un chaval de extraordinario parecido físico con Seve, con el acento ideal y que además luce un swing poderoso y muy similar al del campeón. El niño transmite con acierto su enorme carisma y su ambición sin límites. Otros personajes reales que vemos en la ficción: su familia, su maestra, el doctor Santiago Ortiz de la Torre, con quien debuta como caddie con 9 años y hasta Jaime Botín, el hermano del recientemente fallecido Emilio Botín, ambos expresidentes del club de golf, en un famoso partido con Eduardo de la Riva al que Seve batió con 13 años. Quizá echo en falta a Ramón Sota, su tío, que fue quien probablemente le metió el virus del golf en el cuerpo.

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Pero lo realmente poderoso de la película llega al final. Es difícil no sentir un nudo en la garganta con una escena que, al menos yo, no había visto nunca en Canal Plus Golf. Ya con Seve retirado y enfermo, se muestra la entrega del BBC Life Achievement Award, con un auditorio (inglés, donde Seve era más popular y más querido) puesto en pie, y presentado con elegancia por José María Olazábal. Fuera de esa emisión oficial, la cinta muestra el minuto posterior a la entrega: ambos campeones se abrazan en un momento sincero y emocionante que es oro puro. Y para añadir fuego a la caldera, las imágenes del milagro de Medinah nos devuelven la magia infinita de esa tarde memorable en la historia del deporte mundial.

En definitiva, y a pesar de sus defectos, estas es una película que cualquier lector de este blog no debe perderse. Aquí un trailer.

 

 

Real Golf Club de San Sebastián, Hondarribia (Guipúzcoa)

18 de septiembre de 2014 1 comentario

Visitamos hoy el tercer gran campo clásico de la costa vasco-cantábrica, junto a Pedreña y Neguri. El Real Golf Club de San Sebastián data de 1910, y su campo original estaba en la localidad guipuzcoana de Lasarte. La construcción industrial provocó un cambio de ubicación en los años 60, en una finca muy movida (como toda la región) en la ladera del monte Jaizkibel, en Hondarribia (topónimo único y oficial de la antes conocida como Fuenterrabía), a escasos kilómetros de la frontera francesa. El campo está en un terreno arcilloso y embarrado, pero las constantes obras de mantenimiento hacen que el campo aguante de forma notable la lluvia constante. El insigne diseñador español Javier Arana presentó en su día un proyecto, pero finalmente fue seleccionado el trazado del jugador francés Pierre Hirigoyen, un profesional que jugó internacionalmente en los años 30 y que luego fue pro/greenkeeper del golf de Chantilly. En la foto, el green del hoyo 5.

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Jaizkibel es un campo, como decía antes, muy movido, tremendamente variado, muy sinuoso. Con muchas cuestas y desniveles. Y no es generoso, las calles no permiten demasiados fallos. Aunque sólo conozco Augusta National por la televisión, es posible que sea un campo ideal para entrenar este campo, también movido. Exige mover la bola en todos los tees, y cuenta con subidas y bajadas constantes, excepto los hoyos 16 y 17 que son absolutamente planos. Los pares 3 actúan siempre como ascensores de subida o bajada, resultando en una serie bastante discutible: un par 3 ciego para mi es un pobre diseño de un hoyo de golf, y aquí se juegan tres. Los greenes suelen ser bastante planos en relación a estas calles aunque con caídas importantes.

El hoyo 1 nos enfrenta a un tobogán de bajada. El green se vislumbra al fondo, protegido por bunkers. Hay que poner la bola en calle antes del arroyo que cruza la calle por su punto más bajo. Tendremos un tiro precioso a un green en alto protegido por bunkers profundos. Como buen campo del norte, este campo es un grandioso jardín botánico.

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El hoyo 2 es un dogleg delicioso de izquierda a derecha con una salida en alto espectacular. El golpe ideal es jugar una bola abierta para alcanzar la calle con distancia para intentar el birdie. El green estará algo más alto que la calle. El monte Jaizkibel enmarca esta joya.

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El hoyo 3 es un angosto par 5 donde toda la calle cae de derecha a izquierda. Una salida semiciega para poner la bola en calle e intentar llegar a green de dos. El green está bien protegido por un green en su parte frontal. La entrada ideal al mismo es por la parte derecha.

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En este campo se juegan dos pares tres ciegos cuesta arriba, una tipología de par 3 que sirve para salvar un fuerte desnivel de forma rápida para mantener un routing ordenado, pero que para el jugador de golf son absurdos. ¿Donde está la gracia en jugar un par 3 ciego si no puedes ver donde está la bandera o si tu bola se acerca a ella o incluso consigues un hoyo en 1? Quizá fueran más comunes en el pasado, pero hoy no hay arquitecto razonable que emplee este pobre diseño en campo alguno. Al menos en un par 3 ciego conoces los metros a alcanzar, pero en este caso es difícil precisar dónde está la bandera, cuáles el contorno del green y sus caídas o entender la posición de los bunkers. Este es el green del hoyo 4, desde sus cercanías. Desde el tee no veremos más que el trapo.

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El mal sabor de boca se elimina con el hoyo 5, un par cuatro precioso. Desde una salida en alto se ven todas las bondades y los peligros del hoyo. Una salida larga que debe avanzar metros al final de una pequeña vaguada y desde ahí un disparo estupendo a un green enorme en alto.

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El hoyo 6 es un par 4 corto que pide una bola abierta para dejar la bola en lo alto de una loma donde está el green. Es una salida incómoda, retadora, angosta.

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Otro par 4 muy bonito continúa. El handicap 1 del campo. Una salida ciega debe dejar la bola lo más alejada posible para tener tiro a un green que reposa al final de una loma descendente. El fuera de límites amenaza la parte izquierda de la calle.

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Estamos (literalmente) en la casa de Txema Olazábal, doble ganador del Masters y miembro del Salón de la Fama de golf. El disparo será largo. El green está bien escoltado por bunkers delanteros. El un green complejo, con caídas abundantes y amenazantes.

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El hoyo 8 es un par 3 con un desnivel tremendo entre el tee y el green, un par 3 tipo “Himalaya”. Dos o tres palos menos nos servirán para dejar la bola en un green bastante plano. Es un tiro cómodo con vistas gloriosas.

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Para terminar la vuelta nos enfrentamos a un par 5 en ascesso, dogleg hacia la izquierda. Para llegar al green hay que salvar un fuerte desnivel ascendente, por lo que conviente no perderse por los bosques que protegen los laterales. El segundo tiro conviene dejarlo en una zona algo más plana que la pendiente que asciende hasta el green.

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El hoyo 10 es un par 4 corto y asequible donde de nuevo todo el hoyo es visible desde el tee. Pegamos un drive (no necesario) hacia la ladera del monte Jaizkibel. El segundo tiro dispara a un green amplio y rodeado de búnkers.

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El hoyo 11 es un dogleg hacia la izquierda. La salida es parecida a la del hoyo 3: una salida semiciega donde tras superar una loma no veremos donde reposa la bola. La calle tiene e a caer hacia la izquierda.

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Al llegar al green veremos una superficie con fuerte caída hacia el frontal.

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El hoyo 12 es un par 3 también similar al hoyo 4. Un tiro ciego a un green alargado. Esto lo veremos cuando lleguemos al green, porque desde el tee no vemos nada. Adivinar la posición de bandera es, para el jugador no local, una lotería.

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El 13 es otro par 4 precioso. Una salida en alto hacia una calle que cae en ligero dogleg hacia la derecha. Hay que apretar bien el drivee para tener posibilidades de llegar a green, porque es un hoyo muy largo. Los bordes de la calle tienden a caer hacia ambos lados, por lo que es importante intentar ir recto.

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El 14 también cuenta con una salida en alto. El segundo tiro dispara a un green elevado y bien guardado por un búnker frontal por la izquierda.

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El hoyo 15 es el único del campo con agua. La salida en alto obliga a un drive preciso y bien colocado para tener tiro a un green lejano. Un lago protege todo su frontal. El green cuenta con un ligero montículo en su parte derecha bastante singular.

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Los dos hoyos siguientes abandonan los toboganes y nos enfrentan a un terreno absolutamente plano. El hoyo 16 es par 5 muy largo y muy recto. Parece que estemos en una pista de aterrizaje, aunque la bola no correrá tanto. El agua del inicio no entra realmente en juego salvo para los principantes a los que aterra la visión de un lago.

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El hoyo 17 es un par 4 también muy plano y muy largo. La calle gira ligeramente hacia la izquierda.

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Por último ascendemos a la casa club con un hoyo 18, el tercer par 3 en ascenso del recorrido. Es tal el desnivel que el hoyo pide casi dos palos más. El green está enclavado en un auditorio natural y aunque parezca plano tiene una caída importante que puede complicar el putt final.

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La Faisanera Golf (Palazuelos de Eresma), Segovia

10 de mayo de 2014 1 comentario

A escasos kilómetros de La Granja, en Segovia, está el campo de La Faisanera Golf, un campo joven, muy expuesto al viento y a unas vistas magníficas de toda la sierra segoviana. Al menos eso me contaron, porque tuve que jugar todo el recorrido bajo un cerrado cielo emcapotado. Llovió con intensidad durante los primeros hoyos. Y cuando dejó de llover empezó a soplar el viento de manera huracanada. En la foto el green del 18, con la enorme casa club al fondo.

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El diseño del campo es del campeón español Txema Olazábal y del  arquitecto José Luis Bastarreche. De Olazábal ya comenté otro campo en este blog, Margas Golf. En una finca más o menos plana Olazábal ha encajado un diseño muy variado, divertido, con buenos pares 5, pares 3 no demasiado largos (como es costumbre) y algún par 4 interesante. Greenes elevados protegidos por bunkers y rough, mucho rough.

A medida que voy jugando campos diferentes, me voy reafirmando en lo que creo que es una verdad universal: un campo que se defiende con rough es un mal campo. Proteger un hoyo con rough es un recurso abundante pero nunca seductor, salvo en un US Open. Y si encima el rough está en condiciones injugables, el campo pierde todo su atractivo. Entiendo que este aspecto escape la mesa de diseño de Txema Olazábal y sea más imputable a los responsables de mantenimiento de este campo. En La Faisanera encontramos mucho rough del malo: grandes mechones de hierba densa combinados con zonas de calvas y piedras, todo a escasos metros del borde de la calle. Por un metro de diferencia tu bola pasa de reposar en hierba segada al ras a estar completamente injugable. El castigo es excesivo para penalizar el error. Esto oscurece completamente cualquier consideración sobre los méritos del campo, que los tiene, y convierte la vuelta en una lotería dramática.

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Greenes semielevados, defendidos por varios bunkers que suelen ser mejor lugar que el temible e injusto rough que rodea a calles y greenes. En la imagen, el green del hoyo 1, un par 5 cuya calle está cortada por un pequeño arroyo invisible que entra en juego.

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El hoyo 5 también tiene un aspecto bastante discutible en su diseño. En este par 4 la parte derecha es, por alguna razón, un área protegida marcada como fuera de límites. El jugador no es consciente hasta que se acerca hasta la zona de caída de la bola. Y por la derecha de la calle hay un gran bunker en la zona de caída del drive. Por lo que es una salida francamente difícil sobre todo con viento en contra.

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El hoyo 6 es un notable par 5 en dogleg hacia la izquierda. Una salida preciosa con su riesgo recompensa.

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Otro hoyo notable es el hoyo 8. Un dogleg hacia la derecha, pero conviene salir por la parte izquierda para poder tener tiro a green sin que molesten los árboles. El green está protegido por un green temible por su parte derecha.

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El hoyo 12 es un precioso par 3 cortito y con salida en alto. Un bunker frontal protege todo el green, y un árbol que supongo en primavera pondrá más problemas. El fuera de límites amenaza por la derecha. El green es bastante más grande de lo que parece.

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El hoyo 13 es un estupendo par 5. Una salida en subida hacia una calle que gira completamente hacia la derecha. El drive ideal debe abrir al final para no caer en el bunker gigante que protege el alto de la calle. Después hay que apretar con furza para llegar a un green protegido por bunkers. Toda la parte izquierda es una tapia.

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Después de otro par 4, el hoyo 15 quizá sea el hoyo más bonito del campo. No es un par 5 largo, pero hay que ser preciso para evitar sus peligros. Después de una salida donde debemos evitar vernos bloqueados por las encinas, tenemos un segundo tiro precioso en una calle escoltada por una serie de bunkers por la parte izquierda. Cerca del green dos bunkers profundos protegen su entrada.

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El hoyo 16 enfrenta una subida ascendente, hacia una calle que gira hacia la derecha, ya en bajada: contra el viento es una salida muy tensa porque hay que apretar para tener tiro a  green.

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El green está abrazado por el mismo lago que protege al hoyo 17.

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Para terminar el campo un tremendo hoyo 18, con una ría cruzando la calle y agua protegiendo todo el costado derecho hasta el green. Incluso para los que se pasen el lago del hoyo 10 puede entrar en juego. Un hoyo de riesgo recompensa francamente bueno.

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Margas Golf, Sabiñánigo (Huesca)

29 de mayo de 2013 5 comentarios

El campo de golf de Las Margas debe su nombre a unas formaciones geológicas de (supuesto) gran valor y que, a efectos golfísticos, son áreas no visitables y protegidas con estacas rojas o amarillas. Varios hoyos discurren en dos zonas entre margas, son hoyos tremendamente penalizadores: puro target golf. En la foto, la vista de la calle y el green del emblemático hoyo 2, un oasis deslumbrante en medio de las citadas margas.

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No todo el campo es así: de hecho una gran parte de hoyos discurren en una zona relativamente llana, junto al hotel. Sí encontraremos fuertes desniveles para llegar a las otras zonas de margas, y a los hoyos que se ubican paralelos al río Gállego. Para llegar a esta zona tendremos que descender mucho desnivel en un hoyo; esto nos regalará un par 3 de los tipo “Himalaya”. Para subir, los gestores del campo han construído una cinta transportadora similar a los arrastres de las pistas de esquí cercanas, que facilita la ascensión.

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José María Olazábal, el diseñador, ha trazado un campo precioso, largo y que no regala nada. Cualquier error condena al jugador. Cuando no son las margas, son los abundantes lagos, la longitud de los hoyos, la estrechez de muchas calles, el viento (que sopló con fuerza) o la lluvia (que nos machacó un día de golf), los bunkers (generosos) o greenes, enormes y movidos. Un campo muy penalizador con el jugador titubeante, que al menos disfrutará de un entorno privilegiado y precioso. Golf de altura, donde la bola volará al menos medio palo más.

El hoyo 1 quizá sea el más sencillo del recorrido. Un fuera de límites por la derecha marcan la línea que no hay que seguir: es mejor jugar por la parte izquierda de una calle que mide unos 200 metros y es relativamente plana. Tendremos tiro a un green grande ubicado a la derecha, más bajo que la calle. Hay que ir a la plataforma correcta de bandera si no queremos estar en zona de tres putts.

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El hoyo 2 es el más emblemático del campo. Desde un tee de salida elevado podremos ir a una calle a la izquierda, que se extiende más abajo entre 120 y 150 metros y cerrada por un gran bunker. O bien el green, a 210 metros desde amarillas, pero más bajo. Los pegadores tendrán oportunidad de eagle. Si vamos a la calle, lo más a la derecha posible, porque la calle tiene bastante pendiente de izquierda a derecha.

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El hoyo 3 es otro dogleg hacia la derecha bastante largo. La calle baja y sube hacia el green. Hay un árbol en medio de la calle que debería ser superado por cualquiera de sus lados (aunque por la izquierda encontrará hierba segada al ras). El tiro a green, enmarcado por montañas nevadas, es glorioso.

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Pasamos al hoyo 4, uno de los hoyos de más desnivel que se pueden jugar en España y en el Himalaya. Con el viento de cara, la probabilidad de acertar con el palo y aterrizar en un green generoso es pequeña. A la izquierda, fuera de límites. Al fondo de green, fuera de límites. Corto, obstáculo de agua lateral. La foto no hace justicia al desnivel del hoyo. No es exactamente el golf como se jugaba en Escocia, pero tiene su gracia.

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Después de la bajada con piolet, entramos en una franja más sencilla del campo. Estamos paralelos al río que discurre por la izquierda. La salida es bastante peligrosa, y exige salvar un barranco frontal hasta la escondida calle. Luego el tiro a green no será largo, pero ojo porque el green es muy grande y podemos tener putts kilométricos.

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Jugamos un par 3 largo (todos lo son) y después iremos al hoyo 7, par 5 en dog leg hacia la derecha. 200 metros de drive nos darán tiro a esta calle ascendente hasta el green. Un hoyo largo y con un green espectacular, donde las posiciones de bandera a la izquierda ofrecen mayor dificultad.

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Este es el segundo tiro con la calle ascendente del hoyo 7, con muchos bunkers protegiendo la entrada a la izquierda y un bunker a la derecha. La vista vuelve a ser maravillosa. Pasarse de green es mala idea.

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El hoyo 8 vuelve a ser un par 3 largo, en ligero ascenso, a un green amplio. Mala idea pasarse de green. Después del hoyo tomamos la rampa mecánica para subir al tee del hoyo 9, el handicap 18 del campo. Es un par 5 de unos 500 metros pero totalmente recto. El paraíso de los pegadores. Al fondo, el Margas Hotel.

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Del handicap 18 pasamos al hoyo 10, hándicap 1. Un par 4,5. A unos 250 metros encontramos un arroyo que cruza la calle y sigue por la derecha hasta la altura del green. El green está en alto y el tiro es bastante largo, por lo que si no se consigue una salida estratosférica habrá que llegar de tres golpes.

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El siguiente hoyo obliga a cruzar dos barrancos para llegar al green. Primer tiro que debe ir a una plataforma (llamada calle), volando unos 150 metros. No podemos quedarnos cortos o pasarnos: nos esperan los barrancos. En la foto se intuye el bunker que delimita la calle por su parte derecha. Lo que hay encima, es el green. El tiro a green desde la calle es a un green en alto, bien protegido por bunkers profundos. Un green complicadísimo con caídas tremendas.

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El tee del hoyo 12 está ubicado en alto y exige un disparo tremendamente recto y fuerte para poder llegar a tener visibilidad del green, que se esconde en dogleg por la parte izquierda. Si no llegamos tendremos un disparo ciego por encima de las margas, con la bola probablemente más alta que los pies. Otro hoyo para destruir tarjetas.

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Esta es la vista del green y la calle en dogleg, desde la rampa mecánica que tomaremos de nuevo al terminar de puttear para ir al hoyo 13. A la izquierda, el par 3 hoyo 8.

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El siguiente hoyo vuelve a ser un par 3 penal. Además de su elevado metraje, cualquier tiro por la derecha, izquierda o largo encontrará un denso bosque, bola perdida. Muchos bunkers generosos también rodeando el green.

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Después de tanto hueso esperamos del diseñador algo de piedad. El hoyo 14 nos ofrece un par 4 aplatanada, que cuenta con un enorme lago a la izquierda y un rough imposible por la derecha si te vas demasiado. Lógicamente cuanto más cerca de green, más tendremos que acercarnos al agua. El segundo tiro debe superar un brazo de agua que protege el frontal del green. Por la derecha, bunker. No es precisamente una perita en dulce.

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Nuestro siguiente reto es un par 4 muy largo. Conviene salir por la parte izquierda de la calle para ganar metros. El green está bastante en alto. Hoyo para pegadores. Después el hoyo 16 es un par 5 donde volvemos a tener que sortear un lago por la izquierda. El lago defiende el green por su parte frontal. Si nos vamos largo, tendremos unos pequeños montículos que dificultarán el acceso al green con caída hacia el lago.

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El 17 nos enfrenta a un par 3 relativamente más corto, pero nada sencillo. Un green alargado y cruzado, más bien en alto, y con un profundo bunker frontal. El green es más ancho de lo que parece, pero no es aconsejable pasarse porque iremos a un pequeño barranco.

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Para terminar tenemos que jugar un par 5 muy largo y en ascenso. Sorteamos de salida un río bastante cercano y los bunkers que protegen la calle. El segundo tiro puede ser ciego y nuestra bola puede irse a dar un baño al lago que protege la calle por la izquierda. El green está de nuevo protegido por agua frontal. Esta es la magnífica vista desde el tee de salida, con el hotel al fondo.

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José María Olazábal y yo

5 de febrero de 2012 2 comentarios

En Octubre de 2009. En el Madrid Masters. Campo de la Federación. Estabamos siguiendo un partido

y al pasar cerca del putting green, entre el green del 9 y del 18, vimos un pequeño tumulto.

Algunos jugadores terminaban sus vueltas en el 18, firmaban algunos autógrafos y gorras. Ahí estaba Txema Olazábal cumpliendo con sus fans.

Mi cámara en la mano, y pensé: es el momento de gloria que hasta ahora no has tenido: puedo hacerme una foto JUNTO A un ganador de un Major. Como si fueramos íntimos. Mis nietos van a alucinar. Además igual se me pega algo de su juego corto.

– ¡¡¡Txema, Txema, una foto!!!

Olazábal se gira, exquisito, amable, paciente y espera a que me sitúe junto a él.

No veo a mi amigo cerca, así que tengo que hacer yo la foto rápido. Me sitúo junto a él, alargo el brazo y disparo mi cámara.

Aquí esta mi momento de gloria como fan de golf.

¡Feliz cumpleaños, Txema!