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Archive for the ‘Cine’ Category

El golf en el cine y series de TV

1 de enero de 2017 Deja un comentario

El golf cuenta con una imagen tan estereotipada que es el deporte ideal para mostrar, en cine o TV, escenas en las que los personajes de una serie nos quieren resultar ociosos; ricachones con complejo de superioridad haciendo el tonto. La serie que mejor muestra este estereotipo es House of Lies, (aunque a decir verdad sus personajes hacen el idiota en cualquier sitio, no sólo en el campo de golf).

Jueces, políticos importantes y empresarios suelen hablar de cosas importantes sobre el campo. En Spotlight, película que ganó el Oscar a la mejor película este año, hay varias escenas sobre el campo (el Scarboro Golf and Country Club). Es posible que el mensaje que transmite la escena es que hay alguien que investiga cosas serias y otro que trabaja.

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Hace poco vi una escena que ilustra perfectamente esto. Hay que reconocer que en Estados Unidos los políticos juegan al golf sin demasiados complejos. Ya hablamos de la afición desmedida y sana de los presidentes. La serie Madam Secretary se centra en la Secretaria de Estado (la ministra de asuntos exteriores). En el capítulo 3 de la primera temporada, la Secretaria provoca lo que aparentemente es un encuentro casual en el tee de l 1 para solicitar fondos al responsable del Comité de presupuestos, un poderoso congresista que no contesta sus llamadas.

El Congresista Burke niega los fondos pero aprovecha la ocasión para intentar humillar a la Secretaria de Estado retándola a que salga con su driver.

Tia Leoni, la actriz que lleva el peso de la serie, es también de Virgina y es una jugadora notable. Su swing es de portada de Golf Digest.

En la serie House of Lies, una comedia sobre consultores, Marty Khan sale frecuentemente al campo a hacer negocios. En esta escena da unos cuantos consejos golfísticos al policía que le iba a meter en la cárcel.

Impresionante el cabreo de Paul Giamatti en Sideways, que aquí se llamó “Entre copas”

No puedo dejar de mencionar la escena de Tin Cup donde Don Johnson ridiculiza a Kevin Costner con un hierro 7.

Para mi la mejor escena de golf en la pantalla sigue siendo el partido entre James Bond y Auric Goldfinger, en la cual Sean Connery tritura a Gert Fröbe con su swing, su clase y sus trampas. Gran sombrero, Mr. Bond.

 

 

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Seve, la película

12 de noviembre de 2014 Deja un comentario

La historia del campeón fallecido y elevado a la categoría de mito es una fórmula que funciona en cine: recuerdo un documental reciente sobre Ayrton Senna. Quizá por ello hay que aplaudir la astucia del productor británico Stephen Evans para haber realizado esta película, que acabo de ver (en iTunes UK). Digo película aunque más bien estamos ante un documental híbrido donde se combinan imágenes reales de las victorias de Seve en los Open Championships, en el Masters de Augusta (primer europeo que lo consiguió) y en la Ryder Cup, con un relato guionizado de la infancia y juventud de Seve en su Pedreña natal, y cómo aprendió a jugar en la playa con un hierro 3 fabricado por él mismo empleando piedras por bolas. Es un montaje muy bien hecho, emocionante,  y el propio Seve aporta, en voz en off y a través de muchas entrevistas, su visión sobre su vida, su familia, su determinación inquebrantables, su toque mágico, sus habilidades como club maker, sus eternas sesiones de práctica. Varias leyendas golfísticas agrandan su figura con sus recuerdos y opiniones, hablando del mago, del artista, del ganador y (en menor medida) de su faceta más polémica como agitador permanente y enfurruñado.

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La primera parte de la película, de una longitud algo excesiva, aporta una visión muy edulcorada y algo tramposa de su infancia. Rodada en español, se ve con interés porque está bendecida por vistosas imágenes de la costa cántabra, (tan escasa en campos de golf), del pueblo y del precioso campo de golf de Pedreña. Y sobre todo por la presencia del debutante José Luis Gutierrez, un chaval de extraordinario parecido físico con Seve, con el acento ideal y que además luce un swing poderoso y muy similar al del campeón. El niño transmite con acierto su enorme carisma y su ambición sin límites. Otros personajes reales que vemos en la ficción: su familia, su maestra, el doctor Santiago Ortiz de la Torre, con quien debuta como caddie con 9 años y hasta Jaime Botín, el hermano del recientemente fallecido Emilio Botín, ambos expresidentes del club de golf, en un famoso partido con Eduardo de la Riva al que Seve batió con 13 años. Quizá echo en falta a Ramón Sota, su tío, que fue quien probablemente le metió el virus del golf en el cuerpo.

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Pero lo realmente poderoso de la película llega al final. Es difícil no sentir un nudo en la garganta con una escena que, al menos yo, no había visto nunca en Canal Plus Golf. Ya con Seve retirado y enfermo, se muestra la entrega del BBC Life Achievement Award, con un auditorio (inglés, donde Seve era más popular y más querido) puesto en pie, y presentado con elegancia por José María Olazábal. Fuera de esa emisión oficial, la cinta muestra el minuto posterior a la entrega: ambos campeones se abrazan en un momento sincero y emocionante que es oro puro. Y para añadir fuego a la caldera, las imágenes del milagro de Medinah nos devuelven la magia infinita de esa tarde memorable en la historia del deporte mundial.

En definitiva, y a pesar de sus defectos, estas es una película que cualquier lector de este blog no debe perderse. Aquí un trailer.

 

 

Juego de Honor, o el mejor partido de la historia

22 de octubre de 2013 Deja un comentario

Hoy vamos al cine. El golf tiene la tendencia en la gran pantalla, cuando no explora la comedia algo idiota (como en Caddyshack),  a derivar hacia discursos sobre paz interior, equilibrio mental y filosofías pseudo-orientales que suelen oscilar entre lo profundo y lo ridículo. Ya comenté el estrepitoso fracaso de Siete días en Utopía, una adaptación de la clásica historia del joven impulsivo que se encuentra a sí mismo gracias al viejo y experimentado entrenador, tan manida en westerns y películas de Disney. Otra película de golf, La leyenda de Bagger Dance, también flirtea con la educación del alma, aunque con bastante más éxito.

Por eso ver Juego de Honor, una película producida por Disney, es una enorme sorpresa. Estamos ante una gran película sobre el golf porque aborda uno de sus aspectos más atractivos: la competición.

Literalmente la traducción del título debería haber sido “El mejor partido de la historia”, y hace referencia a la increíble edición del US Open de 1913 en Brookline, Boston. Un amateur local, Francis Ouimet, junto con un caddie-niño con 10 años de edad, Eddie Lowry, batía en un play off a las dos grandes figuras del momento: Harry Vardon y Ted Ray. Harry Vardon ganó 6 Open Championships y es quizá el jugador inglés más exitoso de la historia. Su perfil adorna el logotipo del European Tour. Lo que hizo Ouimet es, simplemente, estratosférico. Aquí le vemos junto a sus dos contendientes:

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Como buen Disney, la película cuenta con los ingredientes clásicos de esta factoría: una historia de sueños cumplidos, un héroe joven e inexperto, un villano, un niño y la princesa. Es difícil retratar a Harry Vardon o a cualquier otro oponente como villano en un juego de honor como el golf. Así que el malo es Lord Northcliffe, una especie de magnate de los medios de la época, al que el film muestra como un clasista despiadado que desprecia a Francis Ouimet (y a sus contrincantes) por no ser un caballero. La realidad es que en esa época los amateurs que jugaban al golf eran todos caballeros, y los profesionales estaban en un escalón inferior. Pero los esterotipos de clase funcionan perfectamente bien, y uno no puede sino emocionarse ante el irresistible triunfo de un pobre amateur, ayudado por un caddie con 10 años de edad y mucho carácter, ante las más grandes glorias del momento.

Esta es una de las grandezas del golf y esto lo vemos casi cada fin de semana: un deporte que en la alta competición es abierto como pocos, y donde cada año cualquier jugador puede dar la gran sorpresa e imponerse en cualquier torneo, por grande que éste sea.

La película se puede ver íntegra en este link.

Melancholia, de Lars von Trier

30 de octubre de 2012 2 comentarios

Este blog golfístico, siempre atento a todas las manifestaciones que este noble deporte nos ofrece en todos los campos de la vida, comenta hoy brevemente una película reciente: Melancholia, de Lars von Trier, donde el golf tiene una presencia central o tangencial, según se mire.

El secreto del éxito comercial, afirmaba Alan Alda en Sweet Liberty, es incluir tres ingredientes en una película: desafío a la autoridad, destrucción de la propiedad y que la gente se desnude. En Melancholia hay de esto a manos llenas: una novia desafía al vínculo matrimonial siendo infiel a su marido en su misma noche de bodas (fornicando con un desconocido en el bunker de un hoyo de golf); nada menos que la destrucción total del planeta Tierra, que colisiona espectacularmente con un planeta verde llamado Melancholia. Y desnudos, por ejemplo el de Kirsten Dunst en pelotas tomando el… bueno el resplandor del planeta Melancholia.

Sin embargo, pocos podrán calificar a esta película como “comercial”; no es cine de palomitas. Los críticos más sesudos la han calificado como obra maestra, ensalzando su contenido metafórico, es decir, la reflexión alegórica sobre los abismos de la depresión. Otros espectadores menos exigentes dirían que es un peñazo incomprensible y pretencioso.

Varios apuntes más:

  • Es curioso que una película sobre la depresión gravite sobre un campo de golf. ¿Será von Trier un jugador frustrado con su putter? ¿Tendrá problemas con su swing? ¿Será esta película su personal y metafórica venganza contra el maldito deporte del golf?
  • Las claves a estas relevantes preguntas están en la película. Seguro que la escena inicial que ilustra este post (el personaje Claire con su hijo en brazos caminando pesadamente sobre un green de golf con la bandera del hoyo 19) tiene alguna explicación alegórica.
  • En una escena posterior el personaje de Kiefer Sutherland pregunta con cierta gravedad cuántos hoyos de golf hay en un campo. ¿Por qué?, se preguntan los espectadores. Claramente Von Trier nos quiere hacer recordar que hasta que no entra el último putt, no hay que relajarse.
  • Sabia elección la de los protagonistas para esperar el fin del mundo: nada mejor que en un green de golf.
  • Al final, un bunker no es siempre un mal sitio para visitar.

Cómo amañar un Major

9 de agosto de 2012 Deja un comentario

deep-rough-chris-blewitt-paperback-cover-artAcabo de terminar un thriller golfistico titulado Deep Rough, de Chris Blewitt. Resumo el contenido del libro brevemente (ojo: quien lo quiera leer que no siga con este post).

Narra una conspiración entre el presidente de Augusta National y el agente del mejor jugador de golf del momento, el joven prodigio Chet Walker, para que éste no se haga con su primer Major en el Masters. Así evita el agente pagar un bono de 5 millones de dólares al jugador. Y el presidente de Augusta conspira porque quiere saldar una vieja deuda con el abuelo de Chet, que en un Masters 30 años atrás impidió su victoria al denunciarle por tramposo. El ayudante del agente, que es el protagonista del libro, es testigo de esta reunión.

¿Cómo evitar que alguien gane en Augusta? La tosquedad de las soluciones abruma: Tras asesinar a la recepcionista del agente, testigo de la reunión secreta, los malvados conspiradores roban los palos del jugador y alteran el lie de los mismos 3 grados, provocando algunos bogeys (y, ojo, el mejor jugador del mundo no se da cuenta hasta que le avisa el protagonista un día después). Antes de empezar la segunda jornada le pinchan las ruedas del coche (sutil) y le proporcionan la hoja de posiciones de banderas con información falsa (tampoco se da cuenta hasta terminar la vuelta). Nuestro héroe pasa el corte de milagro.

Para las jornadas tercera y cuarta, los malos estiran aún más su imaginación: siguen con banderas falsas y, en la jornada final, le pegan una paliza al caddie para que el jugador juegue sin la ayuda de su caddie habitual (más sutil todavía). Éste, naturalmente, le ofrece el puesto de caddie al protagonista, que lleva la bolsa del número 1 mundial en la última jornada de un Major (no se fía de los caddies locales). Los malvados matones, finalmente, secuestran a la nieta del presidente y novia del protagonista (el caddie) y le amenazan con matarla si Chet gana el Masters.

En este punto la novela subraya las dudas morales de nuestro protagonista: “¿Qué hacer? ¿Le doy el palo mal y la distancia errónea? ¿O juego limpio para ganar?” El debate mental es, como mínimo, bastante ridículo.

El libro advierte de que todo lo que cuenta es ficción, aunque el aviso no es muy necesario, porque la sucesión de acontecimientos es tan absurda que hasta causa sonrojo. La trama se sucede sin respiro y sin credibilidad, en una muestra de “literatura” basura que, utilizando el Masters como excusa, busca vender un thriller barato. Pero lo que realmente me indignó es el conjunto de acciones para evitar que un jugador gane un grande. Se me ocurren algunas más realistas y efectivas:

  • Robar una bola en el rough, tal y como le pasó a Tiger en el Open Championship del 2003 en Royal St George’s. Su bola perdida en el primer hoyo del Open le costó un triple bogey y al final perdió el torneo por un golpe frente a Ben Curtis.
  • Lesionar al jugador (si al final matas a una recepcionista y pegas una paliza a un caddie, ¿por qué no romperle un dedo al jugador?). Tiger Woods se hizo daño al final de la tercera jornada del US Open 2012, al golpear su mano con la cámara de un espectador. Accidentalmente.
  • Cambiar la bola del jugador en juego y denunciarlo más adelante (como hacía James Bond en Goldfinger).
  • Desviar una bola en movimiento a un fuera de límites (no se puede recoger en reposo puesto que debería ser dropada sin penalidad).
  • Distraer al jugador con gritos, móviles o cámaras cuando está haciendo swings o putteando. Aunque prácticamente todos los jugadores profesionales se aíslan bien del público (bueno, alguna excepción, como nuestro Sergio, que provoco la expulsión de dos aficionados que le estaban molestando en el último US Open).
  • Provocar una incómoda intoxicación alimentaria al jugador.

Todo esto es ficción. Lo digo porque lo creo: el golf profesional sigue siendo un deporte limpio y honrado.

Categorías:Cine, Libros

Seven days in Utopia: Infame película de golf

12 de mayo de 2012 Deja un comentario

Hace meses vi el trailer y pensé que esta película no sería un ejemplo de originalidad excelsa, pero tratándose de golf… habría que verla. Después de haberla padecido, suscribo un artículo publicado en Golf.com en la que es definida como la peor película de golf de la historia. La historia está completamente destripada en este trailer: Tómese el argumento de Cars, cambie la soberbia de Rayo McQueen por la total sumisión de nuestro protagonista Luke Chisholm a los dictados de su padre/caddie y su absoluta falta de luces, añada música bonita y planos a contraluz de varios swings…

Luke se pierde en un pequeño pueblo tejano (cuyo nombre no es casual pero que al final no quiere decir nada) y encuentra a un excampeón de golf (Robert Duvall) cuyo glorioso pasado esconde un oscuro secreto (que se desvela en seguida). La esencia de su pensamiento golfístico se resume en tres letras mágicas: No pienses. SFT: “See it, Feel it, Trust it” – Ve, siente, confía.

La chica aspirante a ser susurradora de caballos (es así, no me lo invento) aporta el elemento amoroso con su mirada arrobada en cada plano que sale; en una secuencia clave el toque romántico está subrayado por el director de manera sutil: una explosión de fuegos artificiales.

Uno no se explica varias cosas:

  • Qué verá el personaje de Robert Duvall en el joven e idiota golfista para dedicarle una semana de su vida (supongo que el aburrimiento más mortal en un pueblo donde nunca pasa nada).
  • Si de verdad los tejanos disfrutan con el Rodeo-Poker… no me extraña que les fascinen los Sanfermines.
  • Cómo puede uno recuperar su golf con un entrenamiento con técnicas más dignas de Karate Kid (pescar, lanzar aros, pintar…) y algo de misticismo lleno de frases profundísimas que parecen sacadas de una caja de galletas de la suerte.
  • Cómo tal sucesión de estupideces engatusan al pobre Luke y llevan su golf a lo más alto, para poder disputar un playoff en el Valero Texas Open (que más que un torneo del PGA Tour parece un campeonato del tercera).
  • Cómo no se han molestado en pintar los hoyos de blanco en un torneo del PGA Tour.
  • Cómo los productores hayan contratado como rival del play-off al golfista menos expresivo del panorama mundial: el gran KJ Choi (que en la película luce otro nombre todavía más ridículo: T. K. Oh).
  • Qué pintan en algunas tomas Rickie Fowler o Stewart Cink.

En resumen, el desfile de topicazos funciona fatal y el naufragio es tan brutal, que hasta tiene gracia.

El golf suele funcionar mejor como género literario que en la pantalla grande. Aún así y con todo, no dejéis de verla: vuestras expectativas estarán tan hundidas que os parecerá mejor que Ciudadano Kane.