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Juego de Honor, o el mejor partido de la historia

22 de octubre de 2013 Deja un comentario Go to comments

Hoy vamos al cine. El golf tiene la tendencia en la gran pantalla, cuando no explora la comedia algo idiota (como en Caddyshack),  a derivar hacia discursos sobre paz interior, equilibrio mental y filosofías pseudo-orientales que suelen oscilar entre lo profundo y lo ridículo. Ya comenté el estrepitoso fracaso de Siete días en Utopía, una adaptación de la clásica historia del joven impulsivo que se encuentra a sí mismo gracias al viejo y experimentado entrenador, tan manida en westerns y películas de Disney. Otra película de golf, La leyenda de Bagger Dance, también flirtea con la educación del alma, aunque con bastante más éxito.

Por eso ver Juego de Honor, una película producida por Disney, es una enorme sorpresa. Estamos ante una gran película sobre el golf porque aborda uno de sus aspectos más atractivos: la competición.

Literalmente la traducción del título debería haber sido “El mejor partido de la historia”, y hace referencia a la increíble edición del US Open de 1913 en Brookline, Boston. Un amateur local, Francis Ouimet, junto con un caddie-niño con 10 años de edad, Eddie Lowry, batía en un play off a las dos grandes figuras del momento: Harry Vardon y Ted Ray. Harry Vardon ganó 6 Open Championships y es quizá el jugador inglés más exitoso de la historia. Su perfil adorna el logotipo del European Tour. Lo que hizo Ouimet es, simplemente, estratosférico. Aquí le vemos junto a sus dos contendientes:

Ouimet1913

Como buen Disney, la película cuenta con los ingredientes clásicos de esta factoría: una historia de sueños cumplidos, un héroe joven e inexperto, un villano, un niño y la princesa. Es difícil retratar a Harry Vardon o a cualquier otro oponente como villano en un juego de honor como el golf. Así que el malo es Lord Northcliffe, una especie de magnate de los medios de la época, al que el film muestra como un clasista despiadado que desprecia a Francis Ouimet (y a sus contrincantes) por no ser un caballero. La realidad es que en esa época los amateurs que jugaban al golf eran todos caballeros, y los profesionales estaban en un escalón inferior. Pero los esterotipos de clase funcionan perfectamente bien, y uno no puede sino emocionarse ante el irresistible triunfo de un pobre amateur, ayudado por un caddie con 10 años de edad y mucho carácter, ante las más grandes glorias del momento.

Esta es una de las grandezas del golf y esto lo vemos casi cada fin de semana: un deporte que en la alta competición es abierto como pocos, y donde cada año cualquier jugador puede dar la gran sorpresa e imponerse en cualquier torneo, por grande que éste sea.

La película se puede ver íntegra en este link.

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