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Campo de Golf del Parador de El Saler (Valencia)

30 de septiembre de 2012 Deja un comentario Go to comments

Siempre se dice que el campo de golf del Parador de El Saler es la obra maestra de Javier Arana. Ha sido votado muchas veces como el mejor de España, así que cuando lo juegas por primera vez te enfrentas a unas expectativas muy altas, y por ello suele ser desdeñado por muchos jugadores. Como buen Arana, es un campo sobrio, largo, elegante, noble, que no regala un birdie. Un campo con muchos doglegs, abundantes bunkers (hay 111) y greenes enormes. Una serie destacada de pares 5. El campo goza de un mantenimiento impecable. No hay duda de que es un grandísimo campo de golf. En la foto desde la terraza, el green del 18.

El campo fue construído en 1968 entre un bosque mediterráneo y una zona de dunas junto al mar, que era reserva natural. La web de paradores atribuye la idea al propio Arana, que se dio un paseo por el pinar e imaginó un gran campo, vendiendo la idea a los políticos de la época. (Una historia muy romántica, aunque no sé si cierta: otras fuentes hablan de que los promotores fueron Ramón Orellano, alcalde de Valencia por aquellas fechas, y Manuel Fraga, ministro de Información y Turismo). Por su localización parece un links (aunque no es un terreno de links) combinado con un campo entre pinares típico del mediterráneo. No es un campo corto: son unos 6500 metros. El Parador es otro aliciente más:  renovado recientemente, otorga un 50% de descuento sobre el greenfee a sus clientes. En la foto, el Parador desde el tee del hoyo 9, par 3.

Los primeros cuatro hoyos se juegan en el bosque de pinos. El hoyo 1 es un pequeño dogleg de derecha a izquierda que avanza hacia el bosque desde un tee algo elevado.

El segundo tiro se realiza a un green que te recibe en diagonal, enmarcado en un anfiteatro de árboles y con un bunker a la entrada. Se puede también adivinar el green del hoyo 3 en la parte izquierda, protegido por un gran bunker.

El hoyo 2 es un par 4 corto con una calle ancha que promete un birdie fácil. Hasta que te acercas al green y compruebas la montaña rusa que produjo Arana para que haya que pelear ese birdie. Dos bunkers perfectos guardan la parte delantera derecha y la parte trasera izquierda.

El siguiente hoyo es un magnífico par 5 con una salida casi ciega donde se juega un “plátano”, un dogleg continuo hacia la izquierda. La calle, estrecha, está inclinada de izquierda a derecha por lo que las bolas pueden querer correr hacia el bosque de la derecha.

Destaca un green alargado protegido por árboles y por dos bunkers enormes a izquierda y derecha. Un rasgo típico de Arana: el árbol en el bunker. Un hoyazo.

Cruzamos la carretera de acceso al parador para jugar el hoyo 4, un par 3 de  metros donde el green cuenta con una pequeña plataforma donde poner una bandera bastante inaccesible.

Entramos, a partir del hoyo 5, en un área mucho más despejada de árboles. La salida del 5 es ciega sobre una pequeña colina, con dos bunkers bien delimitados en la parte derecha.

Tras coronar la colina disfrutamos de un precioso tiro a un green ya mucho más cercano a la playa, entre dunas. Otro gran piano en el green. En el mar decenas de buques aguardan entrada a puerto. Un hoyo precioso y lleno de trampas de arena: 5 de calle y 4 en el green.

El hoyo 6 cuenta con un bunker justo en la línea de drive, en la parte derecha de la calle. Este bunker fue eliminado por uno de los típicos comités de campo que pretenden mejorar la obra del diseñador (por desgracia, el principal diseñador de muchos campos en España acaba siendo Johnny Walker, el moderador de las reuniones de los comités de campo). Esto provocó la indignación de Arana, que prometió no volver jamás a su campo. El bunker fue restaurado algunos años más tarde.

El hoyo es un par 4 larguísimo donde hay que apretar bien el driver para tener opciones de disparo a un green ubicado hacia la izquierda. Es un tiro descendente precioso. Pese al aspecto impoluto de los bunkers, la realidad es que una tormenta previa los había dejado bastante embarrados.

El hoyo 7 vuelve a jugarse hacia el mar. Un par 4 cortito con un green elevado y con su truco. Nuevamente muchos bunkers amenazan nuestros tiros.

El hoyo 8 es otro precioso par 4 junto al mar, entre las dunas. La calle no es recta, serpentea de derecha a izquierda para que tengamos opciones de arriesgar con el driver con una línea más recta. Desde el tee podemos ver la playa.

El green está literalmente encajado entre una duna enorme en la parte derecha y la que separa de la playa, donde se esconde un bunker enorme. Al fondo se ve una bandera enorme, en la entrada a la playa, que sirve para marcar la dirección del viento. El green además cuenta con una caída muy relevante hacia el mar.

Del hoyo 9 par 3, ya comentado, destacar que la línea de arbustos en la parte derecha del green oculta un bunker que protege el green. El hoyo 10 vuelve a entrar en una zona arbolada; es un par 4 asequible sin bunkers en la salida del drive.

El hoyo 11, otro largo par 5, cuenta con una amenazante serie de bunkers de calle y de green que capturan cualquier bola desviada.

El 12 es otro par 3 largo con un green enorme protegido por bunkers a derecha e izquierda, desde un tee flexible tipo “aeropuerto”.

El 13 que sigue es un par 4 corto, con un green en forma de silla de montar fantástico, en alto, y con un bunker a la entrada que complica mucho el tiro.

El 14 cuenta con otro enorme bunker de calle donde fui de visita. Los bunkers de este campo suelen ser bastante penalizantes. El green vuelve a tener generosas dimensiones.

En el hoyo 15 nos enfrentamos a otro largo par 5, el handicap 1 del campo. La salida debe ir por la parte izquierda para poder tirar con claridad a la calle, bastante ondulada. Hay que apretar el segundo tiro para darse opciones de disparo a un green bien bunkereado.

El 16 corre paralelo al campo de practicas. Un bunker a la izquierda de calle marca la zona de disparo. El green protegido a derecha e izquierda por bunkers enormes, sobre todo el de la derecha.

El 17, como en todo campo Arana, es un par tres brutal. El green está guardado por 4 bunkers grandes y una escapatoria por delante importante. Detras del green una duna montanosa encuadra este fantástico tiro. Uno de los mejores pares 3 de España.

El 18 es un monstruo para acabar. Un dogleg de derecha a izquierda que obliga a machacar la bola desde el tee. La vista desde el tee de blancas es espectacular.

Si algo emborronó nuestro último tiro a green fue esperar a que un grupo de unos 8 niños, dirigidos por un profesor de la escuela, dejaran de ensayar tiros a green de este hoyo, recogieran sus bolsas y nos dejaran terminar la vuelta. Unico lunar de un fin de semana perfecto en este gran campo.

  1. pedro
    5 de junio de 2015 a las 20:25

    voy a jugar el campeonato de españa infantil y solo por haber visto esto me parece un campazao.muy bien explicado!

  1. 12 de enero de 2013 a las 16:46
  2. 20 de junio de 2013 a las 19:01
  3. 24 de octubre de 2014 a las 06:29
  4. 11 de enero de 2016 a las 18:28

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