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Mijas Golf Los Lagos, Mijas (Málaga)

3 de junio de 2014 3 comentarios

Con sus casi 6.400 metros, el campo de Mijas Golf Los Lagos es uno de los más largos de Andalucía. Fue diseñado en 1975 por el gran arquitecto Robert Trent Jones, y ha sido recientemente remodelado a conciencia, recuperando algunas de las ideas de RTJ. Estamos ante un campo cómodo de andar, bastante plano, con calles anchas, muy planas, casi autopistas, y pocos árboles. En apariencia un diseño sencillo, hasta que descubres que, como en todo campo de Trent Jones, los birdies son caros: un diseñador no necesita poner rough espeso o bosques frondosos para complicar un hoyo. Hay abundantes obstáculos de agua en la primera vuelta (lagos y ríos) y muchos bunkers bien puestos. Y los greenes son enormes y bastante planos, pero con caídas sutiles. Un gran campo para disfrutar, para apretar bien el driver y un buen reto de golf. Comento los hoyos del campo (con fotos de un día nublado en Mijas, una rareza): 

El hoyo 1 es excepcional. Un par 5 con una salida ancha y cómoda, aunque el tiro bueno es por la parte izquierda para tratar de acortar (pero no demasiado para no irse fuera de límites).

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El segundo tiro te enfrenta al primer dilema: ¿debo intentar cruzar el canal y tener un tiro más cómodo a green o me quedo corto del río y busco el green con un hierro más largo? Varios bunkers de calle para los valientes que crucen el canal. Después un tiro a un green grande y algo más elevado, de forma que no se distingue bien su forma y contorno.

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Pasamos a un par 3 también precioso. Cuatro bunkers guardan un green que recibe en diagonal. La parte izquierda del green ofrece una vía más segura de ataque.

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El siguiente hoyo 3 es un par 4 recto como una vela, con salida en alto y una calle ancha para llegar a un green protegido por dos bunkers frontales y un lago detrás. El green tiene un tamaño suficiente como para no sufrir por el agua. Ahora bien, con viento y banderas traseras, seguro que más que uno se moja.

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El hoyo 4 nos enfrenta a un dogleg hacia la derecha. Como suele hacer RTJ, un bunker en el punto exacto donde acortamos el dogleg, para tentar al pegador. Posteriormente, el 5 es un par 5 muy emocionante. Nos enfrentamos a un auténtico pasillo estrecho: por la izquierda fuera de límites, por la derecha, el agua.

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Este es el tiro desde la calle del hoyo 5 a un green enorme, con un bunker por la parte izquierda para recoger el tiro conservador.

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El hoyo 6 es el handicap 1 del campo. Una salida algo tensa por el agua que hay que volar, aunque si se quiere ser conservador, por la izquierda tendremos menos peligro.

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El segundo golpe ha de ser espectacular para llegar al green. Hay que descubrirse ante la maestría en el diseño de los bunkers de entrada al green: pese a que ópticamente parecen cercanos al green, los dos primeros está a bastantes metros de su entrada.

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A estas alturas estaremos algo aturdidos: pese a ser un diseño franco, sacar birdies no es sencillo. El siguiente par 4, hoyo 7, es un ligero dogleg de derecha a izquierda. Hay un lago que acompaña la calle por la izquierda, pero la calle es ancha. Un gran bunker de calle por la derecha y un green con bunker frontal cuyo peligro está también por detrás: otro lago más.

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El hoyo 8 es un par 3 monstruoso de más de 200 metros. Por la izquierda, agua. Por la derecha, bunkers. Sólo queda una: ir recto.

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La primera vuelta se cierra con un par 4 ascendente en dogleg hacia la izquierda. Muchos bunkers, los de la foto, de nuevo en la caída ideal del drive. El green cuenta con tres plataformas diferentes, una novedad.

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El hoyo 10 es el handicap 2 por su longitud, los bunkers que cercan el green y el lago que lo bordea por la derecha. Es un par 4 con salida en alto, lo cual suele aumentar los efectos devastadores de una línea no precisa. Todos los peligros a la vista desde el tee.

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El tiro a green debe evitar el agua de la derecha.

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El hoyo 11 nos pide cruzar un puente que es seña de identidad del campo (parece una bola de golf gigante) y que a mi me parece muy feo. Un par tres con agua por la derecha.

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El siguiente hoyo 12 es un par 4 recto con muchos bunkers de calle. La mejor opción por la derecha a tirar a un green bien protegido por bunkers, por delante y por detrás.

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El hoyo 13 es un par 5 exigente. La salida, en alto, es franca hacia una calle descendente y protegida por un bunker en la parte derecha. Más adelante, el green está bien guardado por un lago (en esta ocasión, seco) que tiene un imán. También hay agua por la parte izquierda de la calle.

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El hoyo 14 es un ligero dogleg hacia la izquierda, aunque no conviene acortar por este lado.

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La calle asciende inicialmente, y el segundo tiro es descendente hacia el green.

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El hoyo 15, antes un par 3, ha sido transformado en un par 5, al parecer siguiendo el diseño original del campo, fusionando los antiguos hoyos 15 y 16. Es un par 5 no demasiado largo y con una calle ancha y plana. Los únicos obstáculos son los bunkers que protegen a un enorme green.

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El hoyo 16 es ahora un par 3 corto de 140 metros. Hay agua en abundancia por la izquierda y al principio del green.

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Un par 4 ascendiente y francamente bonito continúa. La calle aparece recortada por varios bunkers por la parte derecha, por lo que hay que apoyarse por la parte izquierda. Mucho ojo con el bunker de entrada al green, que es de los más profundos del campo.

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Por último terminamos la vuelta con un par 4 no excesivamente complicado. Hay un fuera de límites por toda la parte derecha y un bosque por la izquierda, por lo que hay que ser preciso con la calle. El segundo tiro se hace a un green cuya superficie es ciega, por lo que conviene jugar un palo más para no quedarse corto en ninguno de los bunkers que protegen su entrada

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Santana Golf, Mijas (Málaga)

6 de mayo de 2012 2 comentarios

Comento hoy el que a mi juicio es, con permiso de Aloha, el mejor campo de Marbella y alrededores. Santana Golf es un campo relativamente nuevo y poco conocido, sin la solera que tienen otros campos marbellíes. A pesar de su juventud, es un campo asentado. Una joya que mejora con los años y que cada vez presenta un mejor aspecto. Jugamos un jueves a las 9.20 de la mañana y el greenfee de temporada alta nos costó 75 euros. Una ganga comparada con otros campos sensiblemente peores y con precios similares. No tiene campo de prácticas. El buggy para dos cuesta lo mismo que un carro manual, pero es totalmente innecesario: es de los pocos campos que se camina perfectamente.

Un diseño maravilloso de Cabell B. Robinson en una finca de aguacates, cuenta con hoyos muy variados y divertidos. Un campo agradecido para disfrutar: calles anchas, planas y bien delinedas, un rough benigno (con excepciones), greenes amplios y movidos, y salpicado por bunkers-amebas abundantes y bien situados. Los pares 3 y 4 son variados tanto en distancia como en forma y tiro, y los pares 5 son realmente excepcionales. Es un campo para pasarlo bien en el que se puede hacer un buen resultado: yo cumplí mi handicap pero mi compañero de partido, un sólido jugador handicap 4, me destrozó firmando un 71 bruto con una vuelta modélica.

El hoyo 1 es un par 4 corto y en dogleg a la derecha. Un tiro lógico para el amateur que produce un slice natural. Me gustan los campos en los que el hoyo 1 es franco: nada peor que gente buscando bolas en el 1 y retrasando el campo.

El hoyo 2 es un par 3 protegido por bunkers y sobre todo un estanque de agua, que añade una cierta tensión sobre todo si la bandera está escondida. Cruzamos una carretera y nos acercamos a un tee elevado de salida al hoyo 3, un par 4 largo que precisa de un drive fuerte para atacar a un green pequeño, alargado y protegido por bunkers.

El siguiente hoyo es un par 5 magnífico, el mejor del campo, que comparte calle con un par 5 de vuelta. Así la calle es anchísima. Un bunker en la parte derecha de la misma penalizará a los ambiciosos que quieran acortar o a los que producen un slice con su drive.

Rodeado por un bosque de naranjos y enmarcado en un acueducto en ruinas, se tira a un green movido cruzando un río. Este canal suele impedir tirar a green de dos. El green tiene un piano importante y hace que la diversión continúe aunque estemos ya en la pista de baile y pensemos que el par está hecho. Hay que hacer los dos putts.

Después tenemos dos pares 4 cortos, ambos dogleg. El primero es un dogleg de izquierda a derecha corto, donde atacamos a un green en subida a un green con caídas salvajes. Cualquier putt desde la plataforma superior con un poco de fuerza se saldrá de green.

Desde el tee del hoyo 7 se observa un hoyo de la Cala, otro diseño de Cabell Robinson mucho más montañoso. El hoyo 7 es otro dogleg de derecha a izquierda y en bajada a un green amplio y también movido, protegido por toda una exhibición de bunkers, como se aprecia en esta foto desde el tee del 6 al green del 7.

Posteriormente nos encontramos con un par 3 serio y largo, con el río penalizando a cualquier tiro malo, al que sigue otro par 5 larguísimo y en S, que pide una salida a la parte izquierda de la calle para poder tener un tiro cómodo para preparar el asalto al green. Otro gran hoyo de golf.

Terminamos la primera vuelta con un hoyo 9 par 4 en subida y con la calle en U. Aquí el viento puede alargar mucho el hoyo.

La segunda vuelta comienza con un par 5 esplendoroso, un hoyo en suave bajada hacia un green protegido por un lago. Otro hoyo precioso donde si pegamos un drive decente quizá tengamos tiro a green de segundo golpe. Unos bunkers en la parte izquierda son el peligro de la salida.

El lago de la izquierda quizá nos haga reconsiderar nuestra valentía, sobre todo si la bandera está al fondo y pegada al lago.

El siguiente hoyo es un dogleg de izquierda a derecha en subida, relavitamente corto desde el tee de salida. Hay que colocar la bola antes de los numerosos bunkers de calle para atacar a un green cuya superficie no veremos bien. El green está justo detrás de los árboles de la foto en la parte derecha.

Seguimos con un par 3 largo y en bajada. Es un tiro de unos 160 metros a un green que recibe en diagonal.

Este par 3 provocó nuestra incredulidad por la posición de bandera, según mi compañero de partido totalmente ilegal. Una bola dropada en bandera se alejaba varios metros de la misma por la caída brutal del green. En la foto se aprecia más o menos bien la posición criminal de bandera en la pendiente del green. Las fotos tienen a aplanar las caídas…

El hoyo 14 es un par 4 corto interesante porque el green está a distancia de drive para pegadores medios. Hoyo de birdie.

El 15 es el último par 5 del recorrido, otro hoyo en forma de S donde nos cautivarán los bunkers que reciben los tiros a green pobres del segundo golpe. Realmente el tiro lógico es a la derecha de los mismos para atacar el green. Si nos salimos de calle encontraremos un rough denso y complicado.

El 16 es otro par 3 relativamente corto pero con agua a la derecha para intimidar al amateur.

Después del 17, un dog leg tremendo de izquierda a derecha, el 18 es un par 4 durísimo por su longitud. El green está elevado y bien protegido. Además puede entrar en juego un lago en el drive de salida. Un buen 18 para terminar un campazo.

Cabell B. Robinson, un americano en Marbella

29 de abril de 2012 5 comentarios

Cabell B Robinson es un arquitecto norteamericano nacido en 1941 que ha desarrollado casi toda su carrera profesional en España. Sin duda uno de los grandes. Aunque hay muchos jugadores profesionales de golf que se pasan a ser diseñadores de campos (en España Seve Ballesteros, José Piñero, Txema Olazábal…incluso recientemente Miguel Angel Jiménez ha diseñado un campo en la República Checa), Cabell Robinson es diseñador profesional “pata negra” por formación. En Estados Unidos uno puede formarse en esta especialidad: después de estudiar Historia en Princeton, se graduó en la escuela de Diseño de Harvard y posteriormente obtuvo el título de “Arquitecto de paisajes” (Landscape Architecture) en Berkeley en 1967. Pertenece a la American Society of Golf Course Architects, el único miembro afincado en Europa. Y Golf Magazine le incluyó en el panel que elabora la lista de los 100 mejores campos de golf del mundo (vuelvo a presentarme voluntario para este panel).

En Harvard conoció a Rees Jones, el hijo de Robert Trent Jones, y  a raíz de esta amistad trabajó durante los veranos en el estudio de Trent Jones en New Jersey. Cuando terminó sus estudios se incorporó como arquitecto al estudio. En los tres años que trabajó en Estados Unidos, diseñó un complejo en Puerto Rico (Cerromar, Dorado Beach), un campo en Michigan (Oakland Hills) y en Nueva York (Crag Burn Club). Además viajó por todo Estados Unidos conociendo campos de golf, sobre todo los diseñados por Trent Jones.

En 1970 se convierte en el responsable de la oficina de Trent Jones para Europa, y se establece en la costa del Sol, en Fuengirola (como me apunta un amable lector). Allí permanece durante 17 años, hasta que en 1987 monta su propia oficina. El éxito de los diseños de Trent Jones en dos campazos como Sotogrande (1964) y Las Brisas (1968) hizo que llovieran los contratos. En los siguientes 17 años Trent Jones proyectó 25 campos en Europa, muchos de ellos en España, y Cabell Robinson estuvo implicado en todos ellos: Mijas Golf, Los Naranjos, Las Brisas, El Bosque (Valencia), Royal Golf d’Agadir (el espectacular campo sede del Open de Marruecos, en la foto), Quinta da Marinha, La Duquesa, Marbella Golf & Country Club y por supuesto Valderrama.

En 1987 se establece por su cuenta. Como diseñador principal, firma dos campos en La Cala de Mijas, en un terreno difícil. Posteriormente reconstruye Los Olivos, diseña La Reserva de Sotogrande (en la foto abajo), Santana Golf & Country Club y Valle Romano. Fuera de España destaca el campo portugués de Praia del Rey o el de Palheiro Golf en Madeira, los 27 hoyos de Golf Les Dunes en Agadir, el de Aphrodite Hills en Chipre, el Golf De Limere en Francia (Orleans), el Lugano Golf Club en Suiza, etc. Sus últimas obras maestras son Finca Cortesín y Las Colinas.

Robinson tiene fama de ser un arquitecto meticuloso, detallista, implicado en cada proyecto. No hace campos mediocres y rechaza encargos que no ve viables. Y sus campos no son copias unos de otros. Adapta al terreno que tiene el mejor diseño. Se ha convertido en una garantía de calidad, buen diseño, paisajismo y grandes rondas de golf.

En este video sobre Valleromano explica algunos de sus principios de diseño: le gusta construir campos con calles anchas, porque piensa en el amateur tipo, no en hacer campos para pros solamente. No le gusta poner bunkers u obstáculos de agua o de otro tipo que sean ciegos. Le gusta retar al jugador con segundos tiros tensos (describe Valleromano como un campo de segundos tiros). Greenes de tamaños variados y con formas diferentes que permitan posiciones de bandera complicadas. Y por supuesto el respeto por la flora y condiciones del lugar donde construye el campo, así como el uso de agua reciclada.

He leído una entrevista suya (aquí) en que defiende la profesionalidad y denuncia el intrusismo de muchos profesionales a la hora de ser diseñadores. Según Robinson, el diseñador es una mezcla de talento y formación. Los pros tienen a construir campos pensando en las zonas donde aterrizan las bolas, pero no en los problemas y obstáculos adyacentes que los jugadores amateurs ven. Además tienen a imitar los grandes hoyos que conocen, construyendo cosas que no son adecuadas por el terreno o su mantenimiento.

Hay excepciones, dice: Jack Nicklaus, por ejemplo, que se rodeó de gente capaz y aprendió el oficio. O leyendas del golf tan honestas como Arnold Palmer, que siempre deja claro que le pagan por el nombre y para pegar el primer drive de salida, pero no por diseñar. También se refiere a Seve, un diseñador pobre por culpa de los terrenos con los que trabajó para construir campos (véase Santa Marina o Los Arqueros). Según Robinson, hay sitios donde “ni Dios mismo” sería capaz de construir un campo decente. En la entrevista también aboga por hacer campos no pensados en super-pegadores, jugando con la posición de los tees de salida. Me parece una reflexión muy acertada contra el virus “Tiger Woods”: en el PGA Tour ya se han dado cuenta que no tiene sentido seguir alargando campos y dificultan los recorridos de otra manera.

Para mi, sus campos demuestran es que para ser buen diseñador no hay que ser pro, y que un jugador profesional no tiene porqué ser un buen arquitecto de campos. Un grandísimo diseñador casi español.