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Vilalba Golf (La Roca del Vallés, Barcelona)

9 de mayo de 2013 2 comentarios

Vilalba Golf es un campo polémico desde su origen. Construido como gancho de una promoción inmobiliaria, la oposición de Cardedeu y la crisis han provocado que su desaparición haya estado cercana en el pasado. Ya comentamos en otro post la bárbara protesta de algunos individuos en contra del campo. La casa club, a medio construir, es símbolo de los problemas de su desarrollo. La promoción inmobiliaria se adivina únicamente por los carteles y por un chalet aislado. Sin entrar en consideraciones urbanísticas y políticas, lo que queda hoy es un maravilloso campo de golf; un gran diseño en una finca preciosa junto al Castillo de Vilalba. Una de las vueltas más agradables que se pueden disfrutar cerca de Barcelona, y con algunos hoyos memorables. En la foto, el green del 14 enmarcado por el castillo. Como siempre, mis disculpas por la mala calidad de las fotos, aunque si cliquean sobre cualquiera verán una versión más digna.

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Jugamos un viernes por la tarde con una climatología ligeramente adversa, pero en un campo prácticamente vacío y a un precio irrisorio. Campo no muy largo, ancho y variado, es el paraíso del handicap medio, que cada vez más se enfrenta a diseños monstruosos para profesionales. Estoy convencido que este diseño esconde un campo también apto para los profesionales, si se prepara para ello. Oigo con frecuencia criticar su falta de mantenimiento; quizá sea escaso, pero el campo se juega perfectamente, y con las lluvias caídas esta primavera el estado es envidiable. Los links tradicionales donde se originó este juego son campos naturales, construidos sin movimientos de tierras y segados por vacas y ovejas. A veces exigimos demasiado al mantenimiento del campo, y creo que otras variables de diseño deben contar más. Un único pero: unos greenes demasiado lentos, aunque regulares: tendremos la misma velocidad de tortuga en todos sus greenes.

El diseño está firmado por Alfonso Viador y Magí Sardà, diseñadores barceloneses que ha trabajado bastante en la zona. Además del campo principal de 18 hoyos, las instalaciones de Vilalba Golf incluyen tres hoyos cortos de entrenamiento, un campo de prácticas y una casa club a medio construir, que espero algún día se inaugure.

El hoyo 1 es un ligero dogleg en subida hacia la derecha, a un green más o menos elevado. Muchos bunkers esperan los tiros poco precisos en calle, de esos que tenemos en el tee del 1 de cualquier campo.

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El hoyo 2 es un grandísimo par 5, hándicap 2, con una salida tensa por el pasillo de árboles que tenemos delante. Los que abran o cierren la bola con fuerza tendrán que tener habilidad o suerte para no rozar ninguna rama.

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El segundo tiro debe tener cuidado con un obstáculo de agua, invisible desde la calle hasta que estás próximo a él. Pese a que el green está en la parte derecha, el tiro de colocación idóneo va por la izquierda de la calle, en dirección a los bunkers.

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El tercer tiro sobrevolará este obstáculo hacia un green generoso. Posteriormente jugaremos un par 3 de 150 metros con otro disparo que dejará el obstáculo a su derecha. La foto muestra el par 3 y la calle del 2 con su green en la parte derecha.

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El siguiente reto es un par 5 en el que las barras de salida raramente están en su sitio, por lo que se juega casi como un par 4 largo. Nuevamente una calle ancha y bien protegida por bunkers. Una buena oportunidad de birdie.

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El hoyo 5 es un par 4 bastante largo, aunque llegaremos a un green amplio y cómodo. Esta es la vista desde el fondo del green.

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El siguiente hoyo 6 es un par 3 muy largo, son 185 metros desde amarillas a un green algo elevado, pequeño y protegido por bunkers. El green además tiene bastantes caídas. Un hueso difícil en el que el par es una maravilla.

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Jugamos luego el hoyo 7, perteneciente a una tipología de hoyo fantástica y que a veces se encuentra poco: el par 4 corto, es decir, el par 3,5. Nunca en el golf queda la mente del golfista más expuesta a la tentación y la emoción incontrolada que en un par 4 llegable. Ajeno a la realidad y al cálculo probabilístico, el jugador quiere alcanzar la gloria con su swing, y en demasiadas ocasiones lo heroico se transforma en tragedia. En este caso, la parte derecha amenaza el tiro con un fuera de límites poco aconsejable.

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Si optamos por la prudencia en la salida, tendremos un disparo a un green en alto y con una buena protección arenosa. El green es amplio y cuenta con caídas suficientemente relevantes como para no regalar ni el par. Un gran hoyo de golf.

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Los hoyos 8 y 9 son dos pares 4 rectos. El 9 nos enfrenta a un green elevado y protegido por un amenazador bunker frontal.

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El 10, paralelo al 1, cuenta con un obstáculo de agua a la izquierda que puede aguar alguna salida. Pero no conviene apuntar a la derecha, porque unas estacas blancas marcan la calle del 1 como fuera de límites. Recto y duro a por el green. Nuevamente, muchos bunkers bien puestos ante un green que recibe en diagonal a la calle.

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El 11 es un par 4 enmarcado por la presencia del castillo de Vilalba, una masía preciosa que domina toda esta parte del campo. Par 4 recto y amplio.

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El tiro a green, salpicado por la presencia de tres bunkers de contornos irregulares tipo ameba.

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Jugamos después un par 3 sin mayores misterios.

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El 13 es un par 5 donde los pegadores disfrutarán. Realmente no hay peligros evidentes, más allá de los bunkers que enmarcan la calle, así que se puede poner el driver a trabajar a conciencia. El green está protegido por agua a la derecha, el mismo obstáculo que protegerá el green del hoyo 17 (por su izquierda).

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El hoyo 14 cuenta con la presencia de una hilera de árboles en la parte derecha, y posteriormente una ría que puede fastidiar una bola abierta. El rough es temible. Por lo demás jugaremos un bonito green protegido por árboles.

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El 15, otro par 4 corto. Aquí hay muchos árboles a los lados de la calle pero no deben impedir nuestro acercamiento al green.

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Esta foto del green del 16, un par 3 corto, muestra la excelencia constructiva del campo. Los greenes irregulares salpican los bordes de este green elevado, así que sólo hay una ruta para llegar a la bandera: un buen tiro a green desde una distancia bastante corta. Oportunidad de birdie.

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Volvemos hacia el castillo con un par 5 donde tendremos agua en la parte izquierda de la calle.

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Finalmente el recorrido termina con otro par 3 corto y que debe superar un obstáculo de agua. Un final divertido para una vuelta estupenda.

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Golf Platja de Pals (Gerona)

1 de mayo de 2013 3 comentarios

El primer campo de golf construido en la Costa Brava es un precioso recorrido envuelto en un denso bosque de pinos. Por eso sólo hay una ruta para alcanzar el green: ir muy recto y sin abusar de slice o hooks. En caso contrario nos enfrentamos ante un miserable infierno de bolas perdidas. Si además sopla el viento, como ocurre con frecuencia, el resultado puede ser sonrojante. Esta es una foto aérea del campo; pese a la cercanía con el mar, no disfrutaremos de vistas al Mediterráneo en toda la vuelta.

Pals - Golf Platja de Pals

Las obras del campo comenzaron en 1964, bajo el proyecto y dirección del ilustre arquitecto inglés Fred Hawtree (1916-2000), autor también del Golf Vallromanes en Barcelona, y que fue Presidente de la Asociación Británica de Diseñadores de campos. Las fotos antiguas de la casa club dan fe de  un terreno mucho menos arbolado que el actual, en una España en blanco y negro bastante lejana. El campo completo se inauguró en 1970, disputándose dos años más tarde un Open de España. El campo goza de un mantenimiento impecable. Los greenes, bien cuidados y regulares, pero lentos como tortugas. Campo cómodo de andar, plano, realmente bonito, como espero ilustren las fotos. Ésta es del campo de prácticas junto a la casa club.

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Jugar entre tanto bosque produce dos efectos: por un lado es una vuelta muy agradable incluso en verano, porque siempre hay muchas sombras. Por el lado negativo, es un campo lento; el partido que teníamos delante nuestro afirmaba haber jugado “a buen ritmo” en el último tee, cuando sobrepasabamos las 5 horas y 20 minutos, algo que para mi es una aberración. Es un campo penal e infernal sobre todo para handicaps altos (me tocó jugar con dos novatos y entre ambos debieron perder unas 20 bolas). Hay demasiada gente buscando demasiadas bolas. Y cuando las encontraban, sorprende ver como la gente se olvida de una de las máximas del golf entre árboles: aunque veamos el green, lo normal es que las bolas vuelen por el aire. Y nunca van a atravesar las ramas de los árboles. Así que cuando nos metamos en la pinaza lo más aconsejable es buscar un tiro ratonero a la calle sin tratar de emular a Mickelson.

El hoyo 1 es un par 4 corto, donde es fundamental (como en todos los hoyos) encontrar la calle. Por la parte izquierda de la misma, la calle tiene una gran depresión, así que si tiramos por ahí la bola puede rodar hacia los pinos. Hay que salir con un hierrito recto. El segundo tiro debe sujetar la bola en el centro del green, que tiene forma de flan y hace que las bolas poco precisas salgan del mismo. Este el el hoyo desde el green.

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El hoyo 2 es un par 4 con un ligero dogleg de derecha a izquierda. Un bunker recibe los tiros rectos desde el tee. La foto da hasta un poco de claustrofobia; sí, es una salida estrecha. El green, elevado sobre la calle, cuenta con tres bunkers de protección.

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El hoyo 3 es otro par 4 totalmente recto y algo más ancho. Ojo con el fuera de límites a la derecha del hoyo. Es mejor ir por la izquierda de la calle, como veremos más adelante.

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Un árbol en la parte derecha puede añadir tensión en nuestro segundo tiro. Destaca un gran bunker en toda la parte derecha del green, contorneado como una ameba gigante.

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El hoyo 4 es un magnífico par 4 con una salida en alto desde donde se ve la silueta del Montgrí, el bisbe adormit, hacia una calle que gira muy ligeramente hacia la derecha. Un gran bunker en la parte derecha de la calle recogerá los tiros demasiado agresivos.

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Jugamos después un par 5 casi recto enmarcado en el pasillo de pinos ya común de este campo, aunque a una calle algo más ancha que lo habitual. Aquí sí que podemos sacar del driver todo lo que lleva dentro.

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Varios bunkers de calle dan más dificultad a la ruta de acercamiento al green, aunque no deberían molestar demasiado.

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Un respiro en el siguiente hoyo, un par 3 relativamente corto a un green rodeado por bunkers.

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El hoyo 7 es un precioso par 4 con una salida ciega y que gira posteriormente en ligero dogleg hacia la izquierda. La bola puede recorrer muchos metros si supera la loma que impide ver este dogleg. Nuevamente estar en calle vuelve a ser vital. Sendos bunkers en cada lado nos marcan los extremos de la calle.

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El segundo tiro puede estar obstaculizado por dos pinos enormes que lucen en medio de la calle, a unos 100 metros de la entrada del green. Normalmente no entrarán en juego salvo que tengamos la mala suerte de pegar muy fuerte la salida. Ojo también con los bunkers del green en ambos lados.

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El hoyo 8 es un par 5 bastante franco, con calles más anchas y bordes menos arbolados. Hay que evitar mojarse en el lago que acompaña a la calle cerca del green, por su parte izquierda. Podemos apoyarnos en la parte derecha, por donde discurre la calle del hoyo 13.

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Para terminar la primera vuelta, nos topamos con un par 3 en el que la dificultad está en la mente del golfista principiante. Hay que superar un lago, pero no es un tiro excesivamente largo. El green está bien protegido por bunkers profundos.

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La segunda vuelta comienza con un par 4 en dogleg hacia la izquierda, y donde la salida es muy tensa. ¿Intentamos acortar la ruta al green volando por encima de los árboles? ¿O tratamos simplemente de poner la bola en calle? Seguramente el campo ya nos habrá dado alguna bofetada, por lo que lo lógico es agachar las orejas, guardar el driver en la bolsa, poner la bola en calle e intentar el birdie desde la misma.

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El hoyo 11 es un par tres corto y con salida en alto. Hay que olvidarse de que hay un montón de ramas de pinos que impiden ver con nitidez el green, porque no entran en juego. Es lo que llaman “bunkes del aire”. Otros bunkers de verdad sí que se despliegan a la entrada del green. Desde el tee no notaremos la tramontana en contra, pero si hay viento, sopla fuerte por arriba.

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Seguimos hacia el hoyo 12, un par 4 largo precioso, aplatanado, que va girando buscando el hoyo hacia la derecha y que por tanto admite tiros con mucho riesgo para llegar bien a green. Lo aconsejable es no buscar aventuras y pasear tranquilamente por la calle. La salida es franca, aunque parezca estrecha.

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Los dos siguientes hoyos son hoyos rectos, pares 4 y 5, y sin demasiados problemas. El green del 14 tiene una doble plataforma, por lo que hay que ver donde está la bandera para ajustar con el tiro. El 14 es un par 5 de casi 500 metros.

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El 15 es un par tres con el tee en alto a un green amplio y bien protegido por bunkers. El 16, un nuevo par 5 interesante porque la salida está en dogleg hacia la derecha. La salida es enormemente ancha y estaremos en la zona menos arbolada del campo, por lo que es un hoyo bueno para pegadores.

El hoyo 17 es un difícil par 4, dogleg hacia la izquierda y una salida protegida por dos enormes bunkers de calle. El green cuenta con más bunkers de protección en su parte derecha.

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El recorrido termina con otro par 5, aunque recto, estrecho y complicado. Fácil liarse fuera de calle, donde el  bosque amenaza. El green es muy largo y algo estrecho.

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También muy recomendable el hoyo 19, en un buen restaurante y una terraza muy agradable. Mientras escribía estas líneas, he encontrado un comentario reciente de Enrique Soto en Crónica Golf, que adjunto aquí.

Club de Golf Montanyà, El Brull (Barcelona)

12 de abril de 2013 1 comentario

Es lógico pensar que el Club de Golf Montanyà deba su fama a su privilegiada ubicación, junto al parque natural del Montseny. Es un campo precioso, muy arbolado y aislado de cualquier promoción inmobiliaria que cerque sus calles. Un campo para disfrutar aunque uno no desarrolle su mejor juego. El campo discurre, en parte de sus hoyos, entre bosques y esto puede provocar estragos si no tenemos el punto de mira afinado. Pese a estar en un entorno montañoso, su trazado es benigno con el jugador. En alguna foto abajo se puede ver la casa club El Estanyol, una vieja masía , originaria del siglo XIV, reconstruida y donde se dice que podremos disfrutar (dicen) de la mejor comida que se da en un club de golf en toda Cataluña.

La belleza del campo quizá pueda esconder o minimizar otros méritos de este trazado de Dave Thomas (arquitecto firmante de Belfry, Abama y de otros campos ya reseñados aquí como el Centro Nacional de Golf, Alcaidesa Links o Drumoig).  En efecto estamos ante un diseño que reúne algunos hoyos fantásticos, en especial en la segunda vuelta. De entrada contamos con unas instalaciones de práctica sensacionales, con uno de los más grandes explanadas para practicar drives y hierros que he visto.

El hoyo 1 es un tiro precioso desde la altura. Nuestro drive debe cruzar un lago, aunque realmente no debe entrar en juego. Una gozada cruzar por este puente de piedra. La calle asciende hacia un green protegido por un bunker lateral a la izquierda. Todo lo que sea meterse en los bosques laterales no es buena idea.

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El hoyo 2 es un par tres cortito con el green en alto, y protegido por un bunker enorme a su derecha. El (pésimo) green de este hoyo es el ejemplo de green artificial: tres plataformas planas a diferentes alturas, que se comunican por sendas pendientes.

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Pasamos al hoyo 3, un dogleg en 90 grados hacia la izquierda. No sé si es posible tirar a green desde el tee de salida y si merece la pena. El tiro con hierro largo o madera bastará para poner la bola en calle sin llegar al bunker de calle.

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Desde aquí un disparo a un green elevado y en diagonal, protegido por un bunker frontal, con un hierro medio nos acercará al par. Aunque los árboles del fondo intimiden, realmente no entran en juego.

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El 4 es otro dogleg hacia la izquierda, desde un tee en alto. Se puede intentar cerrar la bola y acercarla mucho al green si uno conoce el campo y tiene potencia. Aunque la ventana parece estrecha, la bola debería sobrevolar los árboles de la izquierda.

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El segundo tiro es franco a un green inferior y protegido por dos bunkers a su izquierda. El green es largo lo cual permite ser generoso con el hierro.

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Nuestro siguiente hoyo es un buen par 5 aplatanado al draw, aunque su salida pide una bola recta o abierta. La parte derecha es fuera de límites hasta una caseta situada bastante más adelante, por lo que conviene apuntar a la parte izquierda de la calle, más de lo que parece. Además el desnivel de la calle nos llevará la bola hacia la derecha, por donde serpentea un arroyo.

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Si queremos alcanzar el green de dos, debemos tener en cuenta el obstáculo de agua en la parte derecha de la calle, antes del green. Mejor tirar por la parte izquierda, ya que el desnivel acercará la bola a este obstáculo.

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Después de este par 5, jugamos un par 3 con el green ligeramente en alto, y que tiene una caída interesante.

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Nuestro siguiente reto es un a un par 4 en ligero descenso y dogleg a la izquierda. La tentación de acortar está castigada con un bosque con su rough. Pero ojo con abrir la bola porque a la derecha hay un fuera de límites.

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El green (en la foto, desde atrás), está ligeramente en alto, está protegido por varios bunkers y cuenta con caídas escalofriantes. Cualquier putt más o menos lejano nos asegura los tres putts.

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El hoyo 8 es un largo par 4, en descenso, y con calles suficientemente anchas. Hay que apretar para llegar de dos a un green enorme, bastante plano y que está protegido por un anfiteatro natural en su derecha, aunque un bunker recogerá las bolas que quieran apoyarse en esta pared.

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Finalmente para terminar los primeros nueve hoyos jugamos un par 5 largo, en el que tendremos que negociar la presencia de un inmenso roble en medio de la calle. El green en alto exigirá que saquemos nuestro arsenal para poder llegar con garantías.

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El green también es amplio y cuenta con caídas importantes mientras se disfruta de la vista.

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La segunda vuelta, de un nivel mucho más alto, arranca con otro tiro bonito por encima del agua. La línea a seguir puede ser a la izquierda del bunker que se ve junto a una esclusa. La calle discurre perpendicular al tee de salida hacia la derecha, y llega a un green muy alargado y estrecho.

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El hoyo 10 es un par 4 de casi 400 metros en dogleg de izquierda a derecha. Un segundo tiro precioso a un green muy alargado y protegido por bunkers.

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Entramos en la franja de hoyos difíciles: el 12 es el handicap 1 del campo, y lo merece. Un dogleg de derecha a izquierda en subida. El green, pequeño, está protegido por árboles y una serie de bunkers en su parte izquierda. Aunque pongas la bola en green, su caída puede llevarte la bola a los bunkers (como me sucedió). Hay que apoyarse por la parte derecha.

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El 13 es un par 5, también en dogleg hacia la izquierda. La salida es tensa por lo estrecho de la calle y lo que intimida el estanque que hay que volar. Si pegamos fuerte y al sitio, tendremos opción de llegar de dos a green.

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Nada más terminar el hoyo ascendemos al tee y tenemos uno de los tiros más memorables del campo. El 14 es un par 3 largo en bajada, a un green circular y protegido por un riachuelo que atraviesa todo su frontal. Hay que calcular bien la fuerza para aterrizar en la pista de baile. La vista es gloriosa. Un gran tiro.

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El 15 es un par 5 literalmente en zig zag, desde su salida, como demuestra el espectacular plano del hoyo. El diseñador aprovecha perfectamente el terreno ascendente.

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Esto ofrece innumerables alternativas para atacar el green. Un ejemplo precioso de un buen hoyo que aprovecha las condiciones del terreno.IMG_1216

Desde el 16 disfrutamos de una vista fantástica de todo el Montseny y el Matagalls, una cima popular. Y luego a trabajar: hay que conseguir un buen drive que nos acerque la bola al green, mejor por la parte derecha de la calle. El pino marca la parte izquierda de la calle. El tiro es ciego, ya que a distancia de vuelo del driver la calle desciende abruptamente hacia una vaguada. El green vuelve a estar en alto y cuenta con una superficie tortuosa y difícil.

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El 17 es un largo par 3 a un green grande y franco. Hay que llegar como sea, o recuperar desde cerca de green, evitando los bunkers que lo protegen.

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Por último el 18 es un buen par 4 en dogleg de izquierda a derecha. La calle ancha asciende suavemente hacia un green generoso. Una vista espléndida desde el tee de salida para terminar este buen campo.

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