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Cherokee Run Golf Club, Georgia (USA)

15 de mayo de 2014 3 comentarios

“Si piensas en algo parecido a Augusta y el desarrollo del golf en estos años… creo firmemente que Cherokee Run es uno de los mejores campos de golf del mundo .”  – Arnold Palmer

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Abro este post con estas laudatorias palabras, recogidas en la web del campo, del rey Arnold Palmer sobre de este campo situado en Conyers, a unos 40 minutos de Atlanta. Tales elogios no son gratuitos: Arnold Palmer Design Company diseñó este magnífico campo sobre una finca enorme, preciosa poblada de robles y cornejos y relativamente montañosa. El rey construye un campo muy movido, con muchas subidas y bajadas pero nunca pendientes excesivas. En una finca ocupada durante siglos por los indios Cherokees, estamos en plena naturaleza, sólo veremos la casa club y una casa aislada entre los árboles. Calles más o menos anchas aunque bien protegidas por bunkers, tiros a green muy bien protegidos, Palmer es de los diseñadores que cree que el golf se juega, sobre todo, con la cabeza. Aquí hay qué pensar donde ir para atacar cada hoyo porque hay muchas trampas. Los greenes son enormes, muy generosos y con caídas interesantes pero no dramáticas. En la foto, la amplia salida del hoyo 14.

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El campo data de 1995, y fue rescatado de la bancarrota en 2010 por la ciudad de Conyers. Tras pagar la irrisoria cifra de 27 dólares por un greenfee y 10 dólares por alquiler de palos (Titleist AP2), salgo a caminar el campo. El starter no se cree que pueda atreverme a andar (aquí en América lo normal es que la gente vaya en buggie). Para ellos esto debe ser el Himalaya, pero es un campo perfectamente andable y muy agradable.

El hoyo 1 es una salida en alto que sobrevuela uno de los muchos arroyos que surcan la finca. La calle se abre hacia la izquierda a un green en alto bien protegido por bunkers. Una salida espectacular. Llama la atención el tamaño inmenso de los greenes y bunkers, una constante en todo el campo. Esto es lo que Arnold Palmer imitó de Augusta National.

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Un muy buen par 3 continúa. Desde lo alto tenemos un green enorme y con bunkers frontal y lateral. Otro peligro son las escapatorias que tiene el green, con forma de flan. La hierba de bermuda tiene un tono marrón que no supone absolutamente ningún problema. Los greenes, eso sí, perfectos.

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Y después del par 3 el primero de los impresionantes pares 5 que tiene este recorrido. Palmer es famoso por sus pares 5, y éste no es una excepción. La salida es relativamente ciega a una calle que cae de izquierda a derecha. La calle va cayendo hacia la derecha con forma aplatanada y uno espera el green al final de esta calle. Pero Palmer coloca el green bien escondido en la parte derecha a una distancia más que relevante, y protegido por altos pinos. Un tiro precioso.

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Otro hoyo impresionante sigue. Un par 4 descendente en dogleg hacia la izquierda, con una calle ancha, y a la que hay que atacar sin miedo. El segundo tiro es de los que conceden la gloria eterna si la bola corona el green. Un lago antes del green supone una amenaza no apta para golfistas cobardes. El bunker trasero de green por la parte izquierda está muy bien puesto para recoger bolas abiertas largas. Y de nuevo un green con muchas curvas.

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El hoyo 6 es un largo par 3 en una zona baja del campo. El acceso a la misma está decorado por curiosas construcciones de madera: esta finca acogió las pruebas hípicas, la primera competición del Mountain Bike y los dos eventos finales del Pentatlon Moderno de los Juegos Olímpicos de Atlanta.

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Otro hoyo extraordinario es el 8, el par 5 más largo del recorrido. Una salida en alto hacia una calle estrecha que gira hacia la izquierda. Un enorme estanque apantanado enfrente del green hace desaconsejable a los pros llegar al green de dos (a mi me costó llegar de 3). Como curiosidad, un cartel nos explica que el hoyo está sponsorizado por el Juez Irwin. Muchas gracias, señoría.

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La primera vuelta culmina con un par 4 recto, aunque con un desnivel importante que impide ver el green desde el tee de salida. El green está bien guardado por un arroyo que lo bordea. Al fondo la casa club.

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El hoyo 12 es otro curioso par 3, con un green muy protegido por muros de piedra.

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El hoyo 13 cuenta con una salida en alto a una calle ascendente. Es importante reposar en calle para  alcanzar con garantías este enorme green, que cuenta con una caída de arriba a abajo tremendamente pronunciada. La foto es desde detrás del green, y no se aprecian los dos bunkers lateral y trasero que lo protegen.

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Otro extraordinario par 5 nos espera en el hoyo 14. El plano del strokesaver da una idea de lo fantástico que es el hoyo.

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La calle bordea una zona arbolada y rocosa que podremos sobrevolar si queremos llegar a green por una ruta alternativa. Nuevamente el arroyo que da nombre al club serpentea por la calle, que además está salpicada de bunkers.

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El hoyo 15 es un par 3 muy bonito donde se ve perfectamente la tipología rocosa del terreno. Otro green enorme y lleno de caídas.

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Los dos últimos hoyos son heroicos. Siempre en match play encaja muy bien un par 3 en el hoyo 17 para permitir cambiar partidos. Lo que hace Palmer es diseñar un precioso par 3 y medio. Un fácil par 4 pero que tienta al jugador a llegar de drive a green desde una salida en alto para intentar el eagle (son 245 metros desde barras verdes, y 274 metros desde barras negras). Un green enorme y protegido frontalmente por un arroyo.

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El hoyo final es otro trazado espectacular. La salida sobrevuela un pequeño arroyo que anticipa la calle ascendente.

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El hoyo gira hacia la derecha hasta llegar a un green en alto y protegido por un lago frontal. O vamos por la calle y tenemos un tiro más largo o acortamos, teniendo una serie larga de bunkers y árboles que negociar. Un gran hoyo final de un gran campo público.

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Dónde jugar al golf en Atlanta

16 de abril de 2014 Deja un comentario

Jugar al golf en Estados Unidos puede ser una cosa muy fácil o muy frustrante, según se mire.

Fácil porque hay millones de campos de golf a precios muy asequibles repartidos por todos los estados. La oferta es abrumadora, y en los rankings de los mejores campos del mundo siempre más de la mitad están en suelo americano. Frustrante porque prácticamente todos los buenos y famosos, esos que figuran en las listas de mejores campos de golf del mundo, muchos de los que vemos albergar torneos o majors, son campos privados. Uno puede jugar en todas las sedes del Open Championship, pero en America los campos privados son del tipo “cerrado a cal y canto para visitantes”: sólo admiten a socios o a amigos de socios. Así que para jugar en Augusta National (en la foto) tienes que ser periodista deportivo, conocer a algún chaqueta verde o jugarlo en la PlayStation. También hay campos en los que se puede jugar muy conocidos (Pebble Beach, Bethpage Black, etc) pero o son muy caros (Pebble Beach, por ejemplo) o para jugar hay que, literalmente, dormir en el parking del campo para coger sitio (es lo que hay que hacer para jugar en Bethpage Black, en Nueva York).

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Estando por trabajo algunos días en Atlanta, estuve buscando en qué campo jugar. El primero de la lista es un campo que está en la ciudad: East Lake, la sede del Tour Championship, el campo de Bobby Jones, uno de los mejores campos del país. Escribí un correo para reservar un tee time. No hubo respuesta. Escribí otro más. Nada. Al final, gracias a mi insistencia, conseguí una respuesta: “No.” Campo sólo para socios o amigos de socios.

Un jugador local me aconsejó acercarme a las instalaciones del club, para explicar mi caso. No me dejaron ni entrar en las instalaciones. Esta verja sólo la cruzan los socios, amigo.

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Fui a un campo de 9 hoyos adyacente a East Lake para matar dos horas. El campo es obra de Rees Jones. Jugué con un caddie de East Lake, y me contó que el acceso al campo es prácticamente imposible. Ni siquiera admiten a nuevos socios. La gran mayoría de los socios son empresas, ejecutivos de las grandes corporaciones de Atlanta (CNN, UPS, Coca Cola, Delta…) y muchos despachos de abogados, consultores, etc. La verdad es que desde fuera, East Lake no parece gran cosa.

Bueno, pues quizá podamos probar en Peach Tree, otro mítico campo de la ciudad, obra de Bobby Jones y Robert Trent Jones. También privado. Cerrado.

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Lo intenté con Hawks Ridge, un ejemplo de arquitectura clásica obra de  Bob Cupp. Muy amablemente me dijeron que no. Y así con varios de los campos de la ciudad privados.

Así que uno se desanima porque piensa que no poder jugar estos campos con tanto nombre. Craso error. La oferta de campos, incluso públicos, es más que apetecible. Este fue el resultado de mi investigación:

  • Cuscowilla. Un diseño espectacular de Ben Crenshaw y Bill Core. Enclavado en un hotel de lujo, lo malo es que está a  1 hora y 20 minutos de la ciudad.
  • Bear’s Best: Una colección de los mejores hoyos diseñados por el Oso Dorado, Jack Nicklaus, en más de 200 campos por todo el mundo. Este sí es un campo público, relativamente barato (80 dólares) y situado a 45 minutos de la ciudad. Cuando llamé estaba completo.
  • The Frog at the Georgian, diseño de Tom Fazio, uno de los diseñadores más importantes de la ciudad. A 45 minutos.
  • Cobblestone: Considerado como uno de los mejores campos para jugar por la revista Golf Digest en la zona. A 35 minutos de la ciudad.
  • Stone Mountain: Muy cerca del centro, el complejo cuenta con dos campos de golf: El Stonemont (obra de Robert Trent Jones) y el Lakemont.  Ambos son dos campos preciosos, con esos altísimos pinos georgianos tan característicos de la zona (y que podemos ver en Augusta).
  • Rivermont: Otro campo precioso cerca de la ciudad

Al final me decidí por un campo diseño del rey, Arnold Palmer: Cherokee Run, situado a 40 minutos de Atlanta. Pero eso será en otro post.

 

The Charlie Yates Golf Course at East Lake, Atlanta (USA)

4 de abril de 2014 1 comentario

Jugar en East Lake (Atlanta) está al alcance de pocos humanos. Es un campo privado exclusivamente para socios o invitados de socios, así que si no conoces a algún afortunado jugador local, lo tienes crudo. Incluso muchos profesionales no han jugado nunca en este campo de Bobby Jones. East Lake es la sede del Tour Championship, quizá el torneo más exclusivo del PGA Tour (con permiso del Hyundai Tournament of Championship). En este torneo patrocinado por Coca Cola, se decide cada año la Fedex Cup y sólo juegan los 30 mejores jugadores del año.

Muy cerca del campo se ubica el campo público de 9 hoyos Charlie Yates. Evidentemente no es el mismo diseño, pero el terreno y arbolado nos da una idea de lo que puede ser su rico campo hermano. Originalmente con 18 hoyos, se ha reducido su recorrido para construir una escuela infantil sobre los segundos 9 hoyos. Tras un invierno duro, la hierba bermuda presentaba un aspecto marrón muy poco estético, aunque el campo se disfruta perfectamente.

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En el Charlie Yates destacan los greenes, a un buen nivel para ser un campo público. Me contaron que están mantenidos por los mismos greenkeepers que luego operan en East Lake. Greenes enormes, con una combinación de muchas caídas sutiles o abruptas. En la foto, el green del hoyo 9, con el campo de prácticas al fondo y la casa club.

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Estamos ante un recorrido par 30, con 6 pares 3 y 3 pares 4. Diseño de Rees Jones, el hijo de Robert Trent Jones, y autor, entre otros, del Golf Santader, Charle Yates es un campo bonito con varios obstáculos de agua en su recorrido. Este es el lago que hay que superar para alcanzar la calle del hoyo 6.

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Charlie Yates fue un jugador contemporáneo de Bobby Jones, del que aprendió a jugar al golf, y que ganó un British Amateur. También jugó en el primer Masters en Augusta en 1934, y asistió a todos los Masters, como socio de Agusta, hasta el año 2003. Murió en el 2005.

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Un recorrido en este campo entre semana me costó 15 dólares e incluye 18 hoyos. Si queremos ir con coche (como es habitual en USA), diez dólares más. Precios más que irrisorios para una vuelta agradable de menos de dos horas.