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Un viaje de golf por las islas

27 de agosto de 2015 Deja un comentario

Tengo la suerte de hacer un viaje de golf con amigos cada año. Desde hace cinco años hemos arrastrado equipaje y palos por más de 30 campos ubicados, en su mayoría en las islas británicas. Son unos cuantos días de risas, amistad y sobre todo mucho golf, donde siempre combinamos los venerados links con impresionantes parklands. Los greenfees suele ser lo más caro de los viajes: además de buscar los mejores campos de golf (que no son baratos), hoy en día muchos billetes de avión pueden ser más baratos que los taxis que te llevan al aeropuerto, y se pueden encontrar hoteles razonables. Y alquilar una furgoneta entre 8 es bastante económico (en la foto, nuestro modelo preferido, la Ford Transit larga)

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Pero un links es un campo duro, donde uno pasa por las cuatro estaciones del año en cada recorrido, incluyendo mucha lluvia y viento, y donde los campos no son precisamente estéticos (para muchos, para mi son maravillosos). Para el golfista vago, mayoritariamente americano, amante del lujo y el oropel, que no tiene nada mejor que hacer con su fortuna, y que le gusta el golf bonito, ¿qué tipo de viaje de golf se podría organizar? He encontrado hoy una referencia hacia un viaje de golf algo más largo (21 días), y que consiste en dar la vuelta al mundo jugando por campos en islas de superlujo, organizado por la empresa americana TCS World Travel, que organiza viajes en jet privado.

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Este es el itinerario del viaje del 2014 para 50 entusiastas millonarios:

  • Salida desde Hawai, con estancia en el Four Seasons Resort Hualalai. Antes de salir los viajeros reciben un juego de palos personalizados de la marca de su elección, que serán entregados en el campo de Hualalai, un diseño de Jack Nicklaus. Los viajes se hacen en avión privado, con asientos en clase business y de una duración no mayor a 6 horas por vuelo.

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  • Desde ahí el grupo se desplaza a Fiji, con estancia en el InterContinental Fiji Golf Resort & Spa. Durante tres días se juega en el Natadola Bay Championship Course, un campo donde el mar se ve desde 15 de sus 18 hoyos y que ha sido sede del Fiji Open.

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  • El siguiente destino es la isla norte de Nueva Zelanda, donde se juega el Lodge at Kauri Cliffs, un campo precioso sobre acantilados únicos.

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  • La siguiente parada es la isla de Bali, donde se juega el famoso Nirwana Bali Golf Club, diseño de Greg Norman. Conocí el campo hace años… es espectacular. Los viajeros se hospedan en el Alila Villas Soori, incrustado en un entorno que es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

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  • Desde ahí volamos a Mauricio, donde nos relajamos en el Four Seasons Resort y tenemos la fortuna de jugar el Anahita, el campo de Ernie Els. También podremos visitar la Isla de los Ciervos, muy cercana al hotel, para jugar el Touessrok, obra de Bernhard Langer.
  • La siguiente parada es el Mediterráneo: el Verdura Resort de Sicilia acoge tres campos muy escénicos de Kyle Philips, el diseñador de Kingsbarns.

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El viaje está acompañado de guías locales, un chef privado, un médico y por supuesto un director de golf.

Para el 2015 el recorrido varía ligeramente, aunque sigue con la misma tendencia a hoteles lujosos, campos de postal y hacer muchas millas. Hawaii, Fiji, Sidney, Bali, Chiang Mai (Tailandia), Dubai, Mauricio, Sudáfrica y Málaga (donde se juega Valderrama y Finca Cortesín).

¿El precio? Algo más de 78,000 dólares. Pero ojo, a esto hay que añadir el viaje a Hawaii y la vuelta desde Málaga.

Real Club de Golf El Prat – Recorrido Rosa, Tarrasa (Barcelona)

28 de marzo de 2013 8 comentarios

Aunque el Real Club de Golf El Prat presuma de ser una institución centenaria, sus instalaciones actuales, situadas en Tarrasa a unos 25 min de Barcelona fueron inauguradas en el 2004. Antes, el club se situaba en los terrenos donde hoy está parte de la Terminal 1 del Aeropuerto del Prat, en un recordado campo de 1956 obra de de Javier Arana. El club también hunde sus raíces en el Barcelona Golf Club, posteriormente Golf de Pedralbes, otro campo desaparecido de principios de siglo pasado y que yace bajo la actual ciudad universitaria.

Tras la expropiación forzosa del antiguo campo de golf, la junta directiva adquirió un terreno de 210 hectáreas entre Sabadell y Terrasa sobre la cual ubicar el nuevo club. Sin prever las dificultades económicas actuales, no repararon en gastos para hacer un club privado de primerísima categoría: 45 hoyos diseño de Greg Norman, restaurante, gran zona de prácticas, piscina, zona infantil, gimnasio, padel, y una espectacular casa club, obra del afamado arquitecto Carlos Ferrater (foto de su web)

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También se construyó un tercer campo público de pares 3, Vallès Golf. Los 5 tramos de 9 hoyos se pueden combinar para formar hasta 7 recorridos, denominados con un inexplicable y arcano código de colores (campo rosa, amarillo, morado, azul…). Para el visitante es un auténtico galimatías saber qué recorrido jugar. Comento hoy el recorrido rosa (color que he averiguado después de la partida al consultarlo en la web del campo).

Al parecer fue el primer campo de Greg Norman en Europa Continental (luego diseñó Lumine, en Tarragona). Norman ha contado con una finca enorme para poder trabajar. Cada hoyo cuenta con hasta 7 tees de salida diferentes, que permiten adaptar el campo al nivel del jugador. Es un campo de enorme calidad, largo, duro de caminar, con excesiva distancia entre green y tee en demasiados hoyos. Greenes muy grandes, calles relativamente estrechas y abundancia de bunkers bien contorneados. No cuenta con hoyos sencillos: cada hoyo ofrece grandes oportunidades para hundir una vuelta. Un reto difícil.

Los primeros 9 hoyos discurren entre pinos en un recorrido plano, largo y estrecho, con greenes enormes llenos de sutiles caídas. El hoyo 1 nos enfrenta a un par 5 con una calle que serpentea ligeramente a la derecha, plana entre un gran número de bunkers hasta un green enorme, ya entrando en el pinar. El green se alarga en la dirección de juego por lo que conviene ubicar bien el tiro a bandera para no tener un putt larguísimo de inicio.

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El hoyo 2 es el primero entre pinares. Es un par 4 relativamente corto pero estrecho, en el que merece la pena salir con madera para poner la bola en calle. Tenemos varios bunkers en calle y en la izquierda y derecha (este enorme y alargado) del frontal de green.

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El hoyo 3 es un par 3 cortito entre pinos a un green generoso. Un regalo sencillo que debemos aprovechar.

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El hoyo 4 es otro par 4 corto, rodeado de pinos. La referencia de tiro está en el pino del centro de la calle. La foto muestra el tiro al green, con un amplio bunker a la izquierda. Al fondo, la calle del hoyo 5, un par 4 en el que salimos del bosque y podremos apretar un buen drive para acercar la bola a un green ligeramente en alto, en diagonal y muy defendido por bunkers.

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El hoyo 6 nos enfrenta a un par 3 curioso: un green grande en forma de flan y que está abrazado por un gigantesco waste bunker (en el que se puede apoyar el palo). Si no cogemos green la bola podrá rodar al mismo (dependiendo del corte del rough). Otro detalle: el tiro es de 180 metros desde amarillas.

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El 7 se vuelve a adentrar en el bosque. La salida exige ir muy recto para no meterse en líos graves. Un bunker a la izquierda recoge las bolas cerradas. El segundo golpe está amenazado por un único bunker frontal. El green es estrecho y está algo elevado.

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El 8 es un par 4 difícil, estrecho y largo entre pinos, y donde las posibilidades de par son tan sombrías como la foto de tiro a green desde detrás del bunker izquierdo. Una pequeña vaguada y un bunker protegen la entrada al green.

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Para terminar la primera vuelta nos enfrentamos a un par 5 más sencillo, donde quizá los pegadores puedan llegar de dos a green. Muchos bunkers entorpecen la visión de una calle franca y (aunque no lo parezca) ancha.

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La segunda vuelta, aunque es un rompepiernas, me parece mucho más estética y variada que la primera y acoge hoyos realmente notables. El 10 es un ejemplo: un maravilloso y temible par 5 con una salida preciosa entre una ventana vegetal a una calle en bajada, cruzando el cauce de una ría. Un waste bunker recogerá las bolas a la derecha.

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El segundo tiro, en dogleg ligero a la derecha, debe sortear un enorme pino para acercase a un green elevado y protegido por muchos bunkers. En función de la salida, podemos ir por la derecha, por la izquierda o por encima del árbol. El green es grande y movido, aunque no tiene caídas brutales.

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A continuación nos espera un par 3 precioso también y francamente difícil. Un green en diagonal protegido por un enorme bunker frontal. Hay posiciones de bandera a la izquierda del green que encarecen mucho el birdie. Tan cerca estaremos del 2 como del bogey o peor.

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El hoyo 12 es un par 4 corto, en dogleg de derecha a izquierda, y en subida desde el tee. Toda la parte izquierda, en línea a green, está bombardeada por muchos bunkers que ofrecen un aspecto intimidante. La línea de juego la marcará el viento, nuestra distancia y nuestra valentía. Otro gran hoyo de golf.

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Después de un par 3, nos acercamos al 14, otro hoyo interesante. Desde una salida en alto tenemos un dogleg a la izquierda con bunkers a los lados de la calle. Estamos de nuevo en el bosque, con lo que es importante no irse de excursión campestre.

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Nuestro siguiente reto es un par 4 en subida, dogleg a la derecha. Una salida tensa, donde las bolas fuertes y cerradas pueden marchase fuera de límites. El green recibe en diagonal a la calle, con amplias escapatorias.

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Nos toca andar un largo tramo hasta salir del bosque y encontrar la salida del hoyo 16. Un gran par 4 en bajada, en pequeño dogleg a la derecha. Una oportunidad para pegarle fuerte a la bola. Demasiado a la izquierda puede ser letal: es preciso acortar por la derecha para no tener un hierro demasiado largo.

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El segundo tiro en bajada tiene mucho peligro. No es sólo el agua de la derecha o el pot bunker a la entrada de green, o incluso los bunkers de la izquierda. También hay que tener en cuenta las dos plataformas del green.

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El 17 es un par 4 larguísimo, con un bosque y obstáculo por la izquierda. Hay que ser muy preciso para no entrar en el bunker de la derecha.

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Desde calle tenemos un tiro semiciego a un green en alto, alargado y bien protegido por bunkers.

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Por último el 18 es un par 5 más benigno, donde el peligro está en la izquierda. Los bunkers de la derecha también pueden emborronar nuestra vuelta. Al tirar de dos a green, es posible pasarse a la zona de escapatoria.

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Lumine Lakes, Vilaseca (Tarragona)

29 de noviembre de 2012 3 comentarios

Lumine es el sugerente nombre que tiene el complejo de golf situado junto a Portaventura, en Tarragona. Desde las cumbres del Dragon Kahn y del Shambhala uno puede contemplar un oasis de golf entre el parque de atracciones, un enorme complejo industrial y los bloques de La Pineda. Lumine está gestionada por Troon Golf, gestores en España del exclusivo campo de La Zagaleta y de Las Colinas Golf & Country Club. El complejo tiene dos campos de 18 hoyos (Lakes y Hills) y uno de 9 hoyos (Ruins). Comento el campo de Lumine Lakes, sede flamante de la final de la OmCat 2012. Jugué el campo en un día lluvioso y eso explica la escasa calidad de las fotos. A pesar de ello, el campo estaba presentado en perfectas condiciones. En la foto, los  bunkers del green del hoyo 5 con las montañas rusas de Portaventura al fondo.

El campo de Lakes está firmado por Greg Norman. Desde el momento en que uno entra en el club (con algo de suerte ya que no hay ninguna señal indicadora y es fácil perderse), se nota que estamos en un campo de calidad: calles perfectamente manicuradas, multitud de bunkers bien contorneados, lagos naturales y greenes enormes. La zona de prácticas es pequeña pero se puede entrenar el juego corto en una magnífica zona de entrenamiento. El campo está diseñado para disfrutar: calles anchas, hoyos con longitudes razonables y unos greenes gigantescos, auténticos tests de putt. Normalmente lentos, jugué el campo una semana después de las pruebas de clasificación para el European Tour, y aunque el rough era más denso que lo habitual, los greenes estaban fantásticos.

Es un campo plano, noble, cómodo, ancho, con los problemas bien visibles y en el que se puede gestionar una buena vuelta sin excesivos excesos con el driver. Un jugador local publicó una magníficay detallada crónica a la que poco hay que añadir. Sirva este post para ofrecer una visión personal y más gráfica del campo.

El hoyo 1 es un par 4 con una salida en apariencia tensa; un dogleg de izquierda a derecha. El tiro hacia los bunkers no tendrá problemas en alcanzar la calle. Desde ahí disparamos a un green enorme y guardado por un bunker. Me parece el hoyo más complicado de la primera vuelta, y tampoco es un hoyo excesivamente difícil.

El hoyo 2 es un par 5 largo y recto como una pista de aterrizaje. La calle suavemente ondulada no supondrá un problema para el jugador recto. La diversión está en un green enorme de más de 50 metros de largo. Un test de putt muy bueno.

El tercer hoyo es un dogleg de izquierda a derecha, también salpicado por bunkers y con obstáculo de agua a la izquierda que no debe entrar en juego. No tiene mayor complicación salvo que con el driver uno se escape hasta los bunkers. Un baby fade bastará.

Nos acercamos al hoyo 4, un par 3 francamente serio, sobre todo cuando la bandera está retrasada. El lago de la derecha y los bunkers protegen al green. En este caso la bandera estaba al principio de green, lo cual facilita mucho la vida al jugador. Empezamos a entender que estamos en una mini reserva natural: la cantidad de aves que circulan por el campo es espectacular.

El hoyo 5 apunta directamente al parque de Portaventura. La calle cuenta con un obstáculo de agua a la izquierda y un pequeño bosque y fuera de límites a la derecha. Cuanto más lejana la bola, más abre la calle. El green vuelve a ser gigantesco y con caídas importantes.

El hoyo 6 es un par 4 relativamente sencillo con obstáculo de agua a la izquierda. Un waste area recoge la bola cerrada. El tiro a green con hierro tiene la ventaja de que nuevamente el green es enorme, y con zonas de escapatoria que nos impiden visitar el rough. Avanzamos posteriormente al hoyo 7, un bonito par tres sobre agua. Sobre un fondo industrial, el green recibe como una enorme alubia bien protegida por bunkers. La bola corta de green pateará cuesta arriba, por lo que es aconsejable no pasarse desde el tee.

Llegamos al 8, un par 4 algo más serio por su longitud, pero con una calle ancha que permite apretar el driver, a pesar de lo amenazante del lago de la izquierda. Al fondo, los bloques de La Pineda, un engendro urbanístico típico de la costa española. Otro green enorme que recibirá bien.

El 9 es un último par 4 donde el tee de salida está desviado respecto de la calle. Hay que apuntar a la izquierda de la misma para tener tiro a green desde calle. Un green más pequeño que los demás con un bunker a la derecha protegiendo la entrada. Al fondo, la casa club del campo.

La segunda vuelta es algo más difícil que la primera, pero tampoco hay grandes problemas más allá de los hoyos finales del campo. El 10 es un par 4 más o menos recto con los problemas bien visibles.

El hoyo 11 es un par 4 más complicado. La calle encierra el peligro en la parte izquierda con un bunker amenazante. El segundo tiro tiene peligro por la derecha.

El hoyo 12 es un par 4 serio que serpentea en una longitud de más de 400 metros y que demanda potencia y precisión. El green es largo y estrecho y está bien protegido por un bunker a la izquierda, agua más a la izquierda y un árbol a la derecha. Para los no pegadores, mejor jugar como si fuera un par 5 e intentar approach y putt. La foto muestra el tiro a green desde la calle.

Desde aquí damos un paseo por una tarima de madera desde la cual podemos admirar la zona de Sèquia Major, una marisma protegida. El campo luce como ejemplo de conservación de la naturaleza y cuenta con una certificación de nombre impronunciable que por lo visto acredita esta condición: la “Audubon International Gold Signature Sanctuary”.

El hoyo 13 es el clásico par 4 corto ideal para pegadores. Desde el tee tendremos unos 250 metros en línea recta, volando un obstáculo de agua en la parte izquierda. Los bunkers están puestos para los valientes. Un buen hoyo para salir con hierro largo y dejarse un approach factible. Este el tiro desde la calle.

El hoyo 14 es un par 3 donde hay que salvar un obstáculo de agua que se extiende por la parte derecha del hoyo. No hay que dejarse intimidar: el green es grande.

El hoyo 15 es un par 4 de más de 400 metros que supuso mi tumba. Aunque la salida sea sencilla, el segundo tiro guarda múltiples problemas para intentar llegar de 2, el principal el lago de la izquierda. Te puedes dejar un approach de 50 metros pero luego hay que estar fino para cerrar con approach y putt.

El 16 es un par 5 muy bueno. La ubicación del tee de salida obliga a pensar en la línea de tiro más adecuada: Si intentamos ganar distancia, corremos riesgo de irnos al agua. Si jugamos conservadores, el hoyo se alarga y mucho. Un tiro hacia el borde izquierdo del búnker de calle abriendo ligeramente la bola evitará el obstáculo. Si evitamos el agua podremos intentar llegar de 3 a green.

El hoyo 17 es un par 3 con un green algo más bajo que el tee. No es un hoyo sencillo: el green cuenta con caídas abundantes y traicioneras. Fue mi único birdie del día.

El último hoyo 18 es otro buen par 5, con forma aplatanada de derecha a izquierda. Nuevamente el riesgo tiene recompensa. El peligro siempre en la izquierda. Pero tres tiros razonables nos dejaran la bola en green con opción de birdie.

En definitiva, una maravillosa alternativa al sol y playa o a las diversiones de Portaventura.

El golf en Vietnam

15 de mayo de 2012 3 comentarios

La semana pasada estuve en Vietnam por compromisos laborales. No tuve ocasión de dedicar unas horas a disfrutar de la oferta de golf vietnamita, pero pude leer alguna revista local de golf (en su versión bilingüe, naturalmente) y charlar con los locales sobre el incipiente golf vietnamita. Mis conclusiones:

Como siempre pasa en los países emergentes y de escasa cultura golfística, el golf es la representación más notoria del lujo y el status social en Vietnam. La revista de golf acompaña sus artículos sobre este deporte a otros sobre motor (el nuevo Masserati), vela (lo último en superyates), moda (marcas italianas) o relojes de lujo. Y los reportajes que vi sobre campeonatos locales son una sucesión de fotos de super-ricos vietnamitas.

El club local de Saigon tiene una cuota anual de unos 30.000 dólares, una auténtica barbaridad para el honrado trabajador local (o extranjero).

En Vietnam hay 24 campos de golf, pero el partido comunista que gobierna declaró en 2010 su intención de construir 89 más en los próximos años. En Asia se están tomando el golf en serio: quieren convertirse en potencia turística. Tailandia (según la revista) es ya el tercer destino de golf del mundo después de España y Estados Unidos, recibiendo a 600,000 jugadores al año.

Parece ser que el mejor campo de golf del país es Dalat Palace, en la foto, un campo construido cuando Vietnam era Indochina, en los años 20.

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A finales de 2012 la región de Danang contará con tres campos de categoría mundial que permitirán a los turistas jugar al golf además de admirar las ciudades de Hue y Hoi An o el sitio de My Son, patrimonio de la Humanidad por Unesco. Colin Montgomery y Greg Norman firman dos de los nuevos campos: Montgomerie Links (en la foto abajo) y Danang Golf Club (el de la primera foto arriba).

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Sir Nick Faldo consiguió el diseño de Laguna Lang Co, nuevo campo que se abre en Septiembre de 2012. He encontrado este video de su visita al lugar, donde se aprecian los encantos de la flora y fauna locales:

Vietnam seguirá siendo más conocido para el golf por fabricar muchos de las maderas que usamos: muchas de las maderas Titleist son Made in Vietnam.

Jugar al golf en Vietnam debe ser una actividad heroica. En mayo las condiciones de calor y humedad son brutales hasta para andar por la calle. Los mosquitos que devoraban a los soldados en las películas supongo que seguirán en su lucha. Aunque muchos campos tienen sistema de iluminación nocturna para poder jugar sin sufrir demasiado, no parece el país idóneo para que el golf local cristalice.