Inicio > Campos > Druids Glen, Irlanda

Druids Glen, Irlanda

Ahora que se acerca el Masters, comento un campo irlandés que recibe el sobrenombre de “Augusta de Europa”: Druids Glen. Un campo abierto en 1995 y diseñado por Pat Ruddy y Tom Craddock, y cuya principal virtud es que es estéticamente precioso. Está situado a unos 50 kilómetros al sur de Dublín. El complejo tiene dos campos, Druids Glen y Druids Heath, aunque este primero es el más famoso. Este es el plano de Druids Glen: se ve un routing que aprovecha el terreno, aunque el campo de prácticas está bastante lejos de la casa club.

Es un parkland irlandés que podría pasar por ser un jardín botánico; sus calles manicuradas, sus arbustos recortados, sus greenes perfectos, los bunkers bien delineados, muchos arroyos idílicos y lagos de agua cristalina: lo más parecido a un paraíso perdido en la tierra, a un Jardín del Edén, a uno de esos cuadros perfectos de artistas ingleses que ilustran paisajes ideales (como éste de Constable).

Es un golf totalmente diferente al de los links; el alma del golfista no lucha contra los elementos en un entorno abierto sino que disfruta de un paseo precioso en un campo estratégico, aunque cuando lo jugamos también soplaba fuerte el viento, lo cual complicó mucho la ronda. Para los amantes de los parklands es un lugar de peregrinación. Y creo que un viaje a Irlanda este campo puede combinar bien con los links: son la noche y el día en cuanto a golf. El campo ha sido sede de varios Opens de Irlanda, y en este campo Sergio García consiguió su primera victoria en el European Tour en 1999, el año que debutó como profesional, consiguiendo un 64 en la última jornada.

La emoción estética disfraza el hecho de que no es un campo fácil: a unos primeros 9 hoyos relativamente benignos se pasa a una segunda vuelta más dura, donde encontramos una especie de “Amen Corner” desde el 12 al 14, tres hoyos fantásticos. El hoyo 17 es un par 3 en isla intimidante, donde tiré tres bolas al agua. Y un 18 brutal, capaz de destruir buenas rondas: un hoyo fantástico para terminar.

El día que fuimos a jugar tuvimos la “mala suerte” de tener delante un torneo que retrasó nuestra salida (sin mayores explicaciones) casi una hora y media. No se juega lento sólo en España: en Irlanda también sufren de esta abominable lacra que asola nuestros campos. Esto nos impidió terminar nuestra ronda en condiciones razonables: el 18 lo tuvimos que jugar casi de noche, a la luz de la luna. Queda muy romántico pero no es muy recomendable.

Desde la terraza de la casa club – hotel, donde degustamos una buena comida, se puede admirar el hoyo 18, bien protegido por agua, y el mar al fondo.

El hoyo 1 es un par 4 relativamente sencillo, con una calle ancha que da acceso a un green bien protegido por bunkers. Cruzamos un bosque y pasamos a un par tres de unos 160 metros, donde conseguí un buen birdie, el único de mi recorrido.  Aquí se ve mi bola dada.

Cruzamos un murete y nos acercamos a un par 4, dogleg en subida hacia la izquierda. Cada calle está enmarcada por multitud de árboles imponentes y arbustos diferentes: un ejemplo del magnífico ejemplar del hoyo 3:

Continúan los hoyos con mucho movimiento, con suaves subidas y bajadas y árboles de todos los colores. A partir del hoyo 8 nos encontramos con agua, que nos acompaña prácticamente hasta el final en todos los hoyos. Este es el par 3 hoyo 8, un par tres idílico protegido por un lago.

El hoyo 12 es otro par 3 con un arroyo que también entra en juego en el par 4 del 13. Son dos hoyos maravillosos, de cómo aprovechar un río para construir sendas obras de arte. Sobre todo el hoyo 13, un par cuatro con una salida en dogleg de izquierda a derecha, donde el agua entra en juego en todos los golpes.

Una foto más estilizada que he encontrado en internet del hoyo doce, con su famosa cruz, una foto retocada con photoshop pero que explica bien lo que es este campo.

El 13 es un par 4 donde cruzamos el río dos veces para atacar un green en isla. El hoyo hace un dogleg muy interesante al fade, y es larguísimo, por lo que obliga a apurar mucho la salida para intentar llegar de dos a green.

Después de otro hoyo con agua duro (el 15) y de un hoyo 16 en subida, el hoyo 17 es un par 3 nada corto a un green en isla y protegido por bunkers que te sonríen mientras ven tu bola bañarse. Jugarlo es complicado, pero tiene la ventaja que cuando lo juegas con poca luz, no hay más que escuchar si tu bola va al agua o no.

Y lo comentado: un 18 durísimo en subida, con agua. Grandioso hoyo para terminar. Par cuatro largo en subida y tiro a un green elevado y bien protegido por un arroyo de agua. Al fondo, la casa club – hotel.

  1. Aún no hay comentarios.
  1. 9 de septiembre de 2015 de 16:02
  2. 3 de febrero de 2018 de 09:44

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .

A %d blogueros les gusta esto: