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El recorrido original del Club de Golf Sant Cugat
El año que viene el Club de Golf Sant Cugat celebra su centenario. El recorrido es obra del gran diseñador británico Harry Colt, autor también del recorrido de Pedreña o el de Puerta de Hierro en Madrid. Estuve indagando para saber qué queda del recorrido original de Colt: sobre el campo han pasado muchos años, muchas crisis e incluso una guerra. Estando en (casi) la misma localización, el routing es bastante diferente al que disfrutamos hoy. Además, el paso del tiempo y la naturaleza ha transformado lo que era una zona relativamente despejada al campo muy arbolado, corto para los estándares actuales y técnico.
El campo actual, totalmente urbano, discurre entre cuatro zonas bien diferenciadas, y obliga a cruzar las calles de Sant Cugat para atravesar de una a otra zona del campo. Las cuatro zonas son:
- La zona de la vía del tren, donde están los tres primeros hoyos y las instalaciones de prácticas.
- La zona de la casa club, donde jugaremos los hoyos 4 al 7 (antiguos hoyos 1 al 4 antes de la última modificación)
- La zona de montaña, que acoge los 8 hoyos del 8 al 15. En realidad hay 9 hoyos, y uno de ellos no se suele jugar: el par 3 “El Mirador” sustituye a un par 4 en verano.
- La zona de la balsa, donde están los últimos 3 hoyos del recorrido.
He dibujado sobre una vista de Google Earth el mapa del recorrido actual, que fue modificado a finales del 2012. (Se puede agrandar la foto haciendo click sobre la misma)
El campo se construyó en tres fases diferenciadas:
- Fase I: Hoyos 1 al 9, en la zona de casa club y montaña.
- Fase II: Ampliación con tres nuevos hoyos (entre 1920 y 1921), ubicados en la zona de la balsa.
- Fase III: Últimos 5 hoyos, terminados en 1927, ubicados en la zona del ferrocarril.
¿Qué hay de Harry Colt en el recorrido actual? El diseño original difiere bastante del que se juega hoy. Este es el plano aproximado de la localización de los hoyos originales, más un comentario de los mismos (subrayando lo que queda de Colt):
- Hoyo 1: Un par 5 de 476 yardas. El tee de salida estaba cerca del actual tee de salida del hoyo 4, y el green estaba cerca del actual green del hoyo 5.
- Hoyo 2: La salida de este par 5 estaba próxima al tee de salida del hoyo 6 par 3 actual. El green, pegado a una balsa existente entonces, y que discurría paralela a un camino que hoy es la Rambla de Rivera. El camino discurría por la zona arenosa actual, estando la carretera actual en los terrenos del golf.
- Hoyo 3: El tee de salida de este par 4 estaba situado a unos 100 metros delante del actual green del hoyo 7. Desde ahí, cruzando la Rambla actual, el hoyo ascendía a un green ubicado cerca de los grandes cipreses actuales. El hoyo estaba bautizado como “Los Hilos”, ya que las bolas golpeaban con frecuencia los tendidos de luz.
- Hoyo 4: Un par 3, apodado “Tío Genaro”, cuyo green se encuentra hoy ocupado en terrenos ajenos al club, tras la venta de los mismos en 1976.
- Hoyo 5: Nuevo par 5, cuya salida estaba donde hoy hay una rotonda. El hoyo describía un pequeño dogleg e iba a caer justo antes de llegar a la balsa de arriba del recorrido.
- Hoyo 6: Con alguna pequeña variación el la localización del tee de salida, este es el actual hoyo “Mirador”, marcado en en mapa del recorrido actual como hoyo 19 (ya que se suele jugar en los meses de verano).
- Hoyo 7: Este par 4 descendente se apodaba “El Tobogán”: salía algo más abajo del green del “Mirador”, cayendo fuertemente hasta el actual green del hoyo 7 actual “Colchón”. El green, aún así, no se construyó levantado como está hoy, sino que gozaba de memorables caídas.
- Hoyo 8: Salía de la curva de la rambla de Rivera, cerca del roble y, superando la pendiente, iba a encontrar un green construido al pie del camino del refugio.
- Hoyo 9: Nuevo par 5 recto, que, desde cerca del refugio, atravesaba toda la zona alta y cruzaba el camino a Can Trabal (actual Career Bisbe Morgades). El green estaba frente a la mina que separa los hoyos 16 y 18 actuales.
- Hoyo 10: Similar al actual hoyo 16 “La Mina”; con el tee adelantado 50 metros.
- Hoyo 11: Este par 3 nacía de la actual zona boscosa cercana al green del 10, junto a la riera, y ascendía más allá de la Calle Canadá a un green hoy en zona de casas.
- Hoyo 12: Un buen hoyo riesgo recompensa: el tee estaba cercano al green del 11. Desde esta salida se bordeaba la balsa hasta ir a parar al actual green del 18. Los muy pegadores podían acortar por encima de la balsa.
- Hoyo 13: Un hoyo muy similar al actual hoyo 1, “Los Bunkers”, aunque el tee de salida estaba situado donde hoy está la calle Vila.
- Hoyo 14: El mismo par 3 “Frontón” que se juega hoy.
- Hoyo 15: El tee de salida estaba situado junto al green del “Frontón” e iba a parar a un green que estaba junto a la actual zona de prácticas de los infantiles.
- Hoyo 16: Desde cerca del green del 15 salía un par 3 corto, hacia un green cercano al actual green del 1. El lago es posterior, antes había una riera cercana al green.
- Hoyo 17: Un par 3 que partía desde la mitad de la calle del hoyo 1 actual, hacia la zona de prácticas.
- Hoyo 18: El tee de salida estaba detrás de la vía del tren, muy poco transitada en aquella época. El green estaba situado cerca de la casa club.
Esta es la tarjeta del recorrido original:
(Lectores de más de 90 años que recuerden el campo original: por favor comenten esta descripción.)
Real Club de Golf de Pedreña, Marina de Cudeyo (Cantabria)
El Real Club de golf de Pedreña, fundado en 1928, es un diseño de arquitecto clásico Harry S. Colt. El emplazamiento es maravilloso: la finca es una colina arbolada, una península rodeada por el mar Cantábrico y la ría de Cubas. Colt no hizo mucho movimiento de tierras y planeó un campo en el que los hoyos no tuvieran fuertes pendientes y bordearan las mismas. El diseño reúne varias de las cualidades de Colt, ya glosadas en este post: un routing nada lineal, abierto, donde desde muchos puntos del campo uno puede ver varios jugadores jugando en otros hoyos, pero sin sin molestar en absoluto. Una serie fantástica de pares 3. Entradas a green con zonas de escapada muy interesantes. Greenes pequeños y movidos y con una cantidad enorme de caídas sutiles. Los greenes fueron reconstruidos hace algunos años, y son de lo mejor del campo.
El hoyo 1 es un par 4 en suave pendiente descendente y ligero dogleg de derecha a izquierda. La calle es ancha y franca, como debe ser en un hoyo 1. Me sorprendió ver que el antegreen y el rough que rodeaban al green estaban en bastante mal estado. Aparte de la falta de lluvias en verano, se había jugado la semana anterior el campeonato de España de profesionales y el campo estaba bastante castigado. Sin embargo los greenes estaban muy rápidos. Mi primer putt descendente se fue 5 metros del hoyo. Un test de putt sensacional.
El hoyo 2 es el primer par 3 de la enorme serie de pares 3 que disfruta este campo. Un par 3 con green inferior, con agua a la derecha. La bola a la izquierda del green rodará mansamente al mismo, pero para proteger el tiro hay que evitar un búnker en este lado. El green es un espectáculo de movimiento.
El hoyo 3 cuenta con otro green maravilloso. A la izquierda de la foto se puede ver el green del hoyo 2. La calle está en una ligera subida hasta el green, pero no es un hoyo largo. Es mejor ir por la izquierda de la calle para atacar el green.
Esta es la entrada del green del hoyo 3, con una escapatoria en caída un bunker protegiendo el tiro. Quedarse corto tiene peligro, bien porque hay un bunker o por la escapatoria en bajada, pero quedarse largo obliga a puttear cuesta abajo. Gracias Sr. Colt.
En el hoyo 4 nos encontramos otro hoyo buenísimo, un dogleg espléndido donde hay que dejar la bola por la parte izquierda para poder tener un tiro franco a green (ciego). Uno de los mejores segundos tiros del campo, desde una depresión, hay que pegar 150 metros de fade para poder dejar la bola en green. El green te recibe en diagonal, y tiene caídas más que interesantes.
El hoyo 5 tiene una salida semiciega pero franca. El green, cuyas caídas me recordaron a una silla de montar, se cruza con la salida desde el hoyo 6, por lo que conviene esperar a que el partido de delante salga. Este cruce tan raro no es el inicialmente proyectado por Colt: el hoyo 6 original era más corto. Este es el green del 5 y la salida del 6, en cuesta abajo hacia un green elevado.
Desde el tee del hoyo7 se pueden ver los greenes del hoyo 6 (en primer plano) y del hoyo 3 (más al fondo). Y más al fondo la bahía de Santander y el mar. El hoyo 7 es otro par 3 relativamente corto, con green en diagonal de derecha a izquierda y donde el peligro está en los bunkers que protegen al green. Además la pendiente del green tiende a llevar la bola a la entrada , por lo que tiros largos cuentan con putts en cuesta abajo y fuerte caída. Un buen hoyo tipo Redan.
Llegamos al 8, uno de los hoyos más impresionantes del campo, y quizá de los más bonitos de España. Un par 4 en dogleg de izquierda a derecha, enmarcado por la derecha por la ría y las montañas. El tiro ha de superar una pequeña vaguada para atacar un green enorme. Una belleza.
El 9 es un par 5 ascendente, relativamente sencillo, que cuenta con un green alargado, con unas vistas preciosas sobre Somo. Más abajo se contempla el campo nuevo del club, 9 hoyos diseñados por Severiano Ballesteros en 1992.
El hoyo 10 es un par 3, un monstruo de 171 metros en subida, donde irse a la derecha del green es mala idea. Este hoyo no es tampoco el que proyectó Colt: el inicial iba perpendicular a la pendiente a un green elevado. El 11 es otro par 5 también relativamente sencillo en ligera pendiente descendente, donde el peligro es fallar por la derecha.
El hoyo 12 es un par 3 más corto, y el 13 es un par 4 largo y ascendente, a otro green bien protegido por bunkers, con vistas preciosas sobre Somo. El 14 es una salida semiciega donde probablemente no sea necesario machacar la bola con el driver. La calle cae fuertemente hacia el green. Cuando coronamos la colina, disfrutaremos de unas vistas sensacionales del green, el Palacio de la Magdalena y el faro de la isla de Mouro, que da la entrada a la bahía de Santander. Este paseo hacia el green es, sencillamente, glorioso.
El hoyo 15 es el último gran par 3 del campo: 180 metros descendentes, donde mejor lanzar la bola por la izquierda para que la pendiente lleve la bola al green. Otra pequeña joya del diseñador.
En el 16, otro hoyo magnífico, el último par 5 del campo, el peligro está en que el segundo tiro es ciego, por lo que hay que saber por donde disparar para dejar la bola en calle y atacar un green que debe superar una pequeña vaguada. El tiro a green vuelve a ser estéticamente impresionante. Hay un obstáculo de agua que no se ve bien y que puede destruir nuestras esperanzas. Otro green rapidísimo nos espera.
El hoyo 17 es un dogleg acusado de izquierda a derecha. Lo más curioso es que la calle tiene un piano enorme. Lo lógico para tirar a green es quedarse por la parte izquierda de la misma, cualquier otro punto no da acceso directo al green, ya que los árboles nos taparán el tiro.
Y por último el 18 es un par 4 ascendente, donde el green cae bastante de derecha a izquierda. Hay que ir mejor por la parte derecha de la calle. La salida está en alto junto a una curiosa gruta de piedra llena de mosquitos.
La visita al golf de Pedreña está justificada sólo por el hecho de que Severiano Ballesteros se formara como jugador en este campo. Pero además se disfruta de un gran campo de golf, un recorrido clásico, no largo y con unos greenes espléndidos y vistas sensacionales. Un oasis golfístico en una Cantabria muy floja en cuanto a campos de golf se refiere.
La primera victoria de Seve en Royal Lytham & St Annes
El Open Championship vuelve a Royal Lytham & St Annes. Un links venerable y curioso, donde no se ve el mar y sí carreteras, vías de ferrocarril y muchas casas victorianas de ladrillo rojo. No es el campo más bonito del mundo. Faldo dijo que es como jugar en una pequeña ciudad. Fue diseñado por George Lowe, el primer profesional del club, en 1886 y remodelado por Harry Colt al inicio de la década de los 20. Al igual que en Royal County Down, Colt fue llamado para reemplazar los greenes planos y hundidos en superficies algo más elevadas. Colt cambió varios greenes de sitio y creó nuevos tees de salida, añadiendo los doglegs que tanto le gustaban. En la foto, el icónico hoyo 18.

El campo parece un campo minado por bunkers: hay más de 200, es decir, algo más de 11 bunkers por hoyo. Algunos son profundos, muy profundos, como muestra Pablo Larrazábal en esta foto.

El campo es el único de la rotación del Open que empieza en un par 3. También es famoso por su final: 5 hoyos durísimos comparables a los de Carnoustie. Bernard Darwin escribió que “el campo es una bestia, pero una bestia justa”.
En este campo fue donde Bobby Jones consiguió su primer Open Championship en 1926. Una placa celebra un famoso golpe desde una zona arenosa en el hoyo 17 (foto de aquí)

Tony Jacklin consiguió la primera victoria británica en 18 años en el Open de 1969, Gary Player ganó su tercer Open en 1974, Tom Lehman ganó en 1996 y David Duval en el 2001, aquel en el que Ian Woosnam empezó su ronda con 15 palos. Pero sobre todo este links es especial porque Severiano Ballesteros ganó dos Opens, en 1979 y 1988.
Su primer grande en Royal Lytham & St Annes lo consiguió un sábado de junio de 1979. Ya había quedado segundo en Royal Birkdale tres años antes en un Open Championship. Pero esta victoria fue la primera europea (no británica) en un Open desde 1907.
La victoria fue épica porque en la última jornada Seve empleó el driver en 9 salidas y sólo cogió una calle. En un campo como Lytham, con tanto bunker, es decir, con tanto bogey y doble bogey esperando al jugador errático, lo que hizo Seve es estratosférico. No tuvo el mejor lie en muchos segundos tiros, y sin embargo ganó con claridad.
Durante el torneo su bola cayó en 15 bunkers, y en 14 de ellos recuperó con sólo un putt. Y con el sand wedge con el que salió tan bien de bunker fue con el que hizo birdie desde un aparcamiento en el 16.
Y ese es el último y asombroso putt. Como dice el comentarista, la bola parecía que tenía un imán hacia el hoyo.
Harry S. Colt, el patriarca de los arquitectos
Tengo pendiente escribir una entrada (o varias) sobre el club de golf Sant Cugat, donde soy socio. He estado leyendo sobre su diseñador, Harry Shapland Colt, el patriarca de los arquitectos de golf británicos y posiblemente el más importante arquitecto de la historia del golf. En este cuadro de A. Wardlow de 1894 posa como miembro del R&A, es el caballero en primer plano que mira a la derecha debajo del obelisco.
He leído Creating Classics: The Golf Courses of Harry Colt. La portada corresponde al hoyo 5 del campo de Sunningdale, campo que hizo en 1922. Cuanto más leo más asombrado estoy de que nuestro club esté firmado por arquitecto tan ilustre. Este dato incluso pasó desapercibido durante bastante tiempo. En otra entrada hablaré de la historia del club y lo que queda del diseño de Colt.
Harry S. Colt, un abogado inglés nacido en 1869 y fallecido en 1951, jugador notable, desarrolló muchos campos en Inglaterra, trabajó en Europa y en América. Pasó una semana en Pine Valley durante la cual realizó contribuciones decisivas al diseño de este campo. Su contribución exacta en este campo, quizá el mejor de USA, es un tema largamente debatido, pero sin duda tuvo un rol decisivo. En Escocia trabajó el Eden Course de St Andrews. Y también contribuyó a diseñar Royal County Down en Irlanda del Norte.
Su habilidad en el diseño estratégico crearon las bases para la explosión del golf y la época dorada del mismo. Casi todos los grandes arquitectos de campos deben su influencia a su trabajo y sus libros, conferencias y cartas. Para él la prueba esencial era si un gran campo podría pasar el test del tiempo.
Colt introdujo varias innovaciones: por ejemplo fue el primero en realizar planos de trabajo, con detalles constructivos e instrucciones detalladas del proceso de construcción. Se le atribuye (aunque otros cronistas otorgan el mérito a Old Tom Morris) el haber inventado el mejor amigo del golfista: el dogleg, como una forma de retar al jugador y forzarle a elegir la mejor ruta al green. Siempre pensaba en cómo forzar al jugador a pensar en el lugar idóneo para el drive de salida, nunca una calle ancha y fácil. Fue un pionero en plantear que un buen diseño debe obligar al jugador a emplear todos los palos de la bolsa. Fue el primero en integrar casas dentro de los campos, que es como se debe hacer (ahora se suelen integrar campos dentro de urbanizaciones). También ejerció su influencia en el tipo de hierba y otras mejoras agrícolas que mejoraban el mantenimiento y la jugabilidad de los campos. Su trabajo definió una nueva profesión: la del arquitecto de campos de golf.
Cuando Colt comienza a trabajar, los campos de golf del interior de Inglaterra no estaban precisamente pensados para encajar en su entorno y padecían de escasa imaginación en su diseño: campos planos y anodinos, con greenes planos y pocos bunkers. Incluso algún iluminado hacía campos extravagantes, con greenes cuadrados o rectangulares, por ejemplo. No resistían comparación con los links de las islas británicas. Su trabajo dejó varias obras maestras como Royal Portrush (en la foto), el New Course en Sunningdale, Royal Lytham & St Annes (sede del Open Championship de 2012), Muirfield, Wentworth y Royal Worlington, un gran links en el interior.

Su lista de colaboradores es espectacular: Nombres como Hugh Alison (que trabajó en USA y sobre todo en Japón, y de diseños más sádicos que Colt), John Morrison (cuyos campos destacan en Francia) o Alister MacKenzie (diseñador que trabajó en Australia y en USA, firmando con un tal Bobby Jones un campo llamado Augusta National). Todos, en sus inicios, discípulos y aprendices de Colt.
Colt siempre buscaba que los campos se mezclaran con el paisaje, que parecieran naturales. Como si fueran producto de la naturaleza, no de la excavadora. Para mi éste es el mayor arte del diseño: como el artista que convierte una roca en una escultura, rescatar un campo de golf de un prado salvaje, como si siempre hubiera estado ahí. Instalar la civilización en la naturaleza de la manera menos agresiva. Buscaba campos movidos, con calles en dogleg, movimiento en los greenes, movimiento en las calles. Al fin y al cabo la naturaleza no dibuja calles rectas o greenes planos. Evitaba siempre primeros tiros ciegos, le parecían un fracaso del campo. Aún así a veces colocaba tiros ciegos de segundo golpe, pero no demasiados. Cuando había montañas buscaba que los tiros siempre fueran diagonales a la misma, nunca directamente hacia arriba o abajo. Este es el impresionante tiro a green del 15 de Kennemer, uno de sus diseños holandeses.
Colt buscaba que desde la casa club partieran dos hoyos: así puedes tener el campo más o menos lleno en fines de semana. Para él el hoyo 1 debe ser razonablemente largo y fácil: nada peor que un primer hoyo en que los jugadores detengan el campo buscando bolas. Y el 18 debe ser un hoyo duro. El lay out mejor con 4 hoyos cortos (pares 3). Le gustaba también dejar un hoyo llegable con drive (un par 4 corto) con un green sobre una plataforma. Y permitía campos elásticos: muchos tees para permitir alargar o acortar el campo en función del jugador o del viento.
Colt era un mago en la selección de las ubicaciones de los greenes y del trayecto general del campo. Elegía primero estas ubicaciones y luego pasaba mucho tiempo buscando el mejor diseño que se adecuara a estos greenes. Le gustaba que el green fuera lo más natural posible, y que tuviese un barranco o una colina delante para dar interés.
El espíritu de Colt también se refleja en las formas de los bunkers. Todos los hazards artificiales deben parecer naturales. Márgenes irregulares y con rough, arena irregular. También prefería un conjunto de 3 o 4 bunkers pequeños y desperdigados antes que un gran bunker. Su filosofía no era castigar un tiro malo, sino retar al buen jugador. Obliga a pensar en la mejor línea de juego de ataque al green. La profundidad de los bunkers, siempre en función del riesgo. Este es el green – ataúd del 17 de Muirfield.
Una de sus particularidades es que era un maestro de los pares 3. Algo común a todos los campos que diseñó Colt: siempre cuentan con una gran serie de pares 3. Este es el de Kennemer, en Holanda. No hace falta ningún bunker para defender el green.
En aquella época los greenes eran mucho más lentos de lo que son hoy, y el contorno de los greenes bastante más irregular de lo que se ve hoy. Sus greenes no eran pequeños: Colt siempre diseña pensando en un reto para el buen jugador, pero siempre pensando en la jugabilidad. Colt era consciente de que el jugador medio de golf era un hombre de negocios de mediana edad y handicap alto. Sus campos se disfrutan.
En España trabajó en Sant Cugat, en Puerta de Hierro y en Pedreña.
Esta es una foto fantástica del hoyo 9 de Puerta de Hierro, data de 1935 (gracias a Txomin Hospital). Se ve el green bien protegido por una huella de gato formada por multitud de bunkers irregulares que asustan.








































