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PGA Catalunya Resort (Tour Course), Gerona
En muchos rankings se considera al Stadium Course del PGA Catalunya como el mejor campo de España, y esto pesa sobre los hombros del Tour Course, su hermano pequeño. Pero ojo: estamos ante quizá un campo mucho más satisfactorio que su afamado vecino: mucho más corto y ancho, el amateur sufrirá menos (con una preparación benigna), visitará menos el rough, se mojará menos en el agua y conseguirá mejor resultado, en condiciones similares a las del Stadium. Pero esto no quiere decir que sea un campo fácil. Tal y como estaba preparado en el Major de la OMCat, y viendo los resultados de los participantes, se demuestra como un rough denso, greenes de mármol y posiciones de bandera complicadas pueden generar verdaderos estragos hasta en el diseño más generoso.
En cualquier caso el campo comparte todas y cada una de las virtudes de todo el resort: una casa club moderna y modélica, instalaciones de prácticas de primer nivel, un entorno privilegiado en Caldes de Malavella y un mantenimiento extraordinario. Diseño de Neils Cole y de Angel Gallardo, estamos ante un campo de 5.550 metros desde amarillas (5.900 desde blancas), por lo que podremos disfrutar de tiros a green con hierros cortos. Calles bien aisladas de las demás calles. Los greenes, enormes, con muchas caídas y a velocidad de vértigo. Todos los pares 3 son de distancias cómodas, ninguno por encima de 155 metros. Pese a estar en una zona con abundantes colinas, no hay grandes ascensiones. Un campo precioso, con abundancia de hoyos rectos, muchas salidas desde lo alto y todos los peligros a la vista, entre pinares preciosos. Un campo que exige prudencia y rectitud con el driver. Antes de empezar, el cartel ya anuncia que estamos ante un campo de categoría. Obsérvese la variable “longitud del rough” que provocaba un festival de bolas perdidas (y encontradas).
El hoyo 1 te enfrenta a una calle ligeramente en diagonal y ascendente a un green enorme. Calle ancha, y ojo con querer acortar por la izquierda: el rough es selvático.
Este es el precioso tiro a green desde la calle, un green como se ve plano pero cuyo acceso está bien protegido por varios bunkers.
El hoyo 2 es el primer par 3 del recorrido. Son 140 metros a bandera en un green enorme. Quizá los árboles puedan impedir sentir la dirección del viento, que actuará con libertad en las alturas. Bunkers a los lados para castigar tiros poco precisos.
Seguimos hacia un par 4 muy bonito: un ligero dogleg hacia la derecha, que desemboca en un green en bajada y protegido por un arroyo embalsado. En la salida hay que evitar los bunkers de la derecha.
Nuestro siguiente reto es un par 4, handicap 2, porque son 400 metros desde amarillas y en subida. Hay que zumbar bien a la bola para tener oportunidad de tiro a green con un hierro corto. En la esquina de la foto uno de los numerosos aviones de Ryanair que surcan el cielo gerundense. Protegiendo el green por su parte frontal izquierda encontraremos uno de los bunkers de hierba del recorrido.
El siguiente hoyo es el primer par 5: nuevamente calle en bajada desde salida en alto, y green en plataforma elevada. Al fondo se ve la hilera de bunkers que salpican la ascensión hasta el green.
Este green es una demostración de la excelencia constructiva del campo. Con una bandera al fondo, y pese a no tener línea directa a bandera, es tan brutal la caída del green que la bola puede ser embocada desde el principio del mismo. Un green muy atractivo.
El hoyo 6 vuelve a ser un par 4 en subida y corto. Nuevamente el riesgo, aparte de no coger calle, o de visitar los bunkers que la protegen, está en un green diabólico que cae hacia el tee. Se puede apreciar la altura del fescue que salpica al green: uno puede perderse en esta espesura.
Nuevo par 5 en el hoyo 7, un dogleg precioso hacia la derecha. La salida correcta siempre debe ir por la parte izquierda de la calle, para poder tener tiro a green. Por la derecha, además de una pequeña riera, podemos encontrarnos con árboles obstaculizando el acceso al green. Hay que negociar los búnkers de la calle.
El acceso al green no debe visitar los bunkers que lo protegen.
El hoyo 8 es un par tres con un green elevado, enorme y alargado que recibe en diagonal y cuenta con una serie de bunker frontal. No es muy largo, pero si uno no para la bola junto a la bandera le puede quedar un putt complicadísimo.
Para terminar un hoyo 9 muy notable: salida en alto, calle ancha y green elevado. Nos tocó jugarlo con una bandera surrealista, situada en su parte frontal izquierda. Cualquier putt desde detrás que no fuese embocado acababa cayendo al rough o al bunker frontal del green. Una bandera que provocó abultados resultados, airados exhabruptos y muchas lágrimas.
El hoyo 10 es otro par 5 de similar tipología que los anteriores: salida en alto semiciega, calle bastante ancha en descenso y green elevado, ubicado por la parte izquierda. Un árbol obstaculiza (poco) la entrada desde la parte derecha.
Nuevo par 3 corto y nuevo green generoso con superficies de mármol.
El hoyo 12 es, posiblemente, el más icónico del campo, y es el primero que se ve al entrar en el complejo del PGA Catalunya. Es un dogleg brutal hacia la derecha en el que hay que gestionar un lago. Multitud de bunkers en la ladera frontal. Los más pegadores (y los más valientes) pueden intentar llegar a green desde el tee.
El hoyo 13 es el handicap 1 del campo. Nuevamente tendremos agua en juego en este hoyo con la calle en forma de S. La mejor salida debe ir por la parte izquierda de la calle.
El hoyo 14 es un par 3 también corto y donde el green está protegido por multitud de bunkers de hierba. Después afrontamos el penúltimo par 5 del recorrido: un hoyo precioso, donde un lago acompaña a una calle bastante ancha por su parte derecha. El green estará protegido por este lago en esta parte derecha.
Pese a no ser un green en isla, la sensación desde la calle es similar.
El 16 nos enfrenta a otro par 3 corto, que debe superar el lago para acercase al green. El rough da auténtico miedo.
El hoyo 17 es un hueso duro para terminar: un par 4 largo y en ascenso, en ligero dogleg hacia la derecha. Hay que conseguir distancia con el driver para poder tirar a green con garantías. El árbol del centro de la calle se supera sin problemas.
Y para terminar otro par 5 recto, con salida en alto y green elevado. Lo más característico son la hilera de bunkers de la izquierda que despiden al jugador de este gran campo de golf.
La humanidad de Tiger Woods
El golf es un deporte condenadamente difícil.
La semana pasada nos hacíamos eco del nuevo spot de Rory McIlroy con Tiger Woods en Nike. En el spot ambos rivalizan a precisión.
Ambas estrellas, números 1 y 2 del mundo, se estrenaron en el circuito Europeo en el Abu Dhabi HSBC Golf Championship. Ninguno de los dos pasaron el corte del torneo.
Tiger nos dejó esta inusual salida con driver, donde golpea al suelo antes que la bola y no llega a alcanzar ni 100 metros.
Club de golf La Graiera (Calafell, Tarragona)
Comento hoy un campo tarraconense que he jugado muchas veces, y que goza del aprecio de muchos aficionados al golf de la zona. La Graiera es un campo andable pero montañoso, que ofrece una vuelta físicamente exigente. Me parece un campo muy difícil y bastante truquero. El diseño, firmado por Alfonso Vidaor, Magí Sardà y Enrique Saenger (los últimos 9), penaliza mortalmente cualquier escapada de calle a su irregular rough (o a fuera de límites), de forma a veces tremendamente injusta (aunque el golf no tiene porqué ser justo). No es corto y exige precisión milimétrica para evitar sus múltiples trampas: muchos bunkers esperan al jugador, algunos con taludes poco razonables, y los greenes cuentan con numerosos pianos. Y además cuando el viento sopla, el jugador sufre.
Inicialmente un recorrido de 9 hoyos, hace unos 5 años se abrieron otros 9 hoyos nuevos. En el 2011 el club dio un salto de calidad sustituyendo unos barracones por una casa club moderna y modificó el routing para que el 1 estuviese cerca de la misma: ahora se empieza por el antiguo hoyo 8. También se modificaron algunos elementos del campo. Recientemente se ha disputado en el campo un torneo importante, perteneciente al Challenge Tour del Circuíto Europeo. Esto ha incidido favorablemente en un mejor estado de los greenes y los bunkers, aunque las calles estaban bastante castigadas. Sin embargo el precio que los rectores exigen para jugar el campo el fin de semana (70 euros) es desorbitado para la experiencia golfística a la que nos enfrentamos.
El hoyo 1 es un buen par 4 de inicio, franco, recto y sin demasiados problemas, siempre y cuando no comentamos el error de no descansar en calle. El green es amplio y está bien protegido por bunkers, cuyo aspecto y arena han mejorado sensiblemente en este último año.
El hoyo 2 ofrece un tiro ciego de salida, aunque es recto. Un bunker espera al jugador por la parte derecha, y por la izquierda la bola caerá en un pequeño barranco entre un bosque. Aún así lo que intimida es el lago que protege la parte izquierda del green. Un green muy movido donde podemos tener putts muy rápidos. Este es el tiro desde la parte izquierda de la calle.
El hoyo 3 inicia la serie de los 9 hoyos más recientes. Nos enfrentamos a un par 4 también recto en bajada continua hasta un green plano. Hay que apretar bien el driver para dejarnos un tiro a una distancia razonable a un green bastante plano. Como en cualquier hoyo el problema estará en las bolas que no reposen en calle. Además el stance puede quedarse inclinado con facilidad.
El hoyo 4 es un par 4 bastante largo y difícil. El hoyo sube recto hacia un green elevado y plano, aunque un piano puede añadir tensión al putt. Varios bunkers esperan a los tiros erráticos. Hay que pegarle fuerte y recto.
Cruzamos una carretera que no lleva a ninguna parte (a una urbanización inexistente) y jugamos el hoyo 5, el hoyo más notable del campo. Un dogleg de derecha a izquierda donde el tee y el green están más elevados que la calle. La salida es espectacular para el jugador de draw.
El diseñador ha encajado en la montaña un green precioso, con tres pianos, cuyo ataque demanda inspiración y buenas manos. Como no alcancemos el green tendremos abundantes problemas.
El siguiente hoyo 6 es un par 5 complicadísimo, un tanto sádico, rozando el terreno de lo absurdo. La salida es más o menos franca y debe ir por la derecha, para abrir el ángulo correcto a la calle para el segundo tiro. El problema es que hay bunkers a derecha e izquierda de la calle.
El segundo tiro debe superar un arroyo y aterrizar en una calle casi invisible, curvaday bastante estrecha. Desde ahí disparamos a un green grande, entre árboles, y protegido por dos bunkers. Los árboles pueden llegar a entrar en juego, en función del ángulo de ataque al green.
El hoyo 7 es un par 3 que dispara a un green grande desde las alturas, y su fuerte desnivel nos provocará dudas sobre qué palo jugar.
Un buen hoyo 8 par 4 continúa la vuelta. El hoyo desciende ligeramente hasta el green; un hoyo recto que exige distancia y precisión porque la izquierda es un bosque temible. Cerca del hoyo toda la parte izquierda acoge un arroyo. El rough es salvaje.
Posteriormente nos toca pelear con el 9, otro brutal par 5 en dogleg ascendente. Cualquier mínimo fallo nos asoma al bogey o peor. La salida puede acortar por la izquierda pero si apuramos demasiado perderemos la bola. Por la derecha de calle un bunker espera el tiro. La calle baja ligeramente y luego nos ofrece un segundo tiro a una ladera ascendente que oculta el green.
El segundo tiro debe quedarse en calle para poder tener tiro a un green guardado por un lago. El problema es que si no conseguimos distancia no tendremos el tiro claro. Es un hoyo en el que el par es un gran resultado.
Desde la derecha del green tenemos el siguiente reto, el hoyo 10: un par 3 bastante largo a un green pequeño, en subida y bien guardado. Otro hoyo complicado.
Después de un hoyo 11 par 4 en subida fuerte que exige distancia, el 12 (el antiguo hoyo 1) es un par 5 que serpentea de derecha a izquierda. La salida no ofrece un tiro claro a calle, en la linea de los bunkers.
El hoyo 13 es otro hoyo complicadísimo y sádico. La salida nos muestra una breve porción de la calle, partida por un árbol y que cae de derecha a izquierda. Si la bola cierra demasiado nos iremos hacia el barranco de la izquierda (aunque un par de nuevos bunkers minimizan el daño). Hay que apuntar a la derecha del árbol para tener tiro a green. El segundo tiro nos obliga a atravesar una vaguada para atacar a un green muy movido y con dos bunkers a la izquierda. Cualquier cosa que no sea dos tiros perfectos nos llevará de cabeza al bogey.
El 14 es un par 3 a un green grande pero con caídas brutales desde el fondo del green. La derecha del green nos lleva a la calle del 13, o al barranco que la delimita. Desde la foto se ve el green del 14 y al fondo el green del 13.
El hoyo 15 es un par 4 en dogleg de derecha a izquierda. El peligro está, nuevamente, en salirse de calle por la izquierda para acortar: nuestra bola podría salirse fuera de límites. El green es amplio y sin excesivas caídas. Un lago en la parte derecha recibirá las bolas abiertas.
El 16 es un par 3 relativamente largo. El lago antes mencionado, bastante asilvestrado, guarda la salida aunque no debe entrar en juego. La Graiera es un campo joven y le queda tiempo para madurar, y eso, unido a un mantenimiento poco detallista, hace que estéticamente no sea de los más atractivos.
El 17 es un largo par 4 con la calle cayendo fuertemente de izquierda a derecha. Los tiros con fuerte slice se irán fuera de límites. Hay que ir largo, recto y por la derecha para tener opciones de tiro a green.
Finalmente, el 18 nos enfrenta a un par 5 con un dogleg en 90 grados. El jugador debe decidir si ir por la izquierda o arriesgarse a salvar la vaguada boscosa de la derecha. Hay que ser muy pegador para tomar la línea sobre los bunkers.
El segundo tiro supera una vaguada a un green muy movido. En esta calle pudimos comprobar los efectos de las incursiones de los jabalíes.
Nunca conseguí vueltas buenas en este recorrido. Y no sé si lo conseguiré dominar alguna vez: con estos precios hay campos más bonitos y agradecidos por la zona.
Cuatro hazañas golfísticas dignas del libro Guinness
Varios vídeos que ilustran hazañas relacionadas con el golf dignas del libro Guinness de los Récords.
En el primero, David Coulthart intenta capturar una bola de golf al vuelo en un Mercedes SLS AMG.
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Los tres restantes son videos promocionales del European Tour.
En el segundo un grupo de pros intentan acertar a un gong de 9 pulgadas situado a 200 yardas en medio de un lago irlandés.
El tercero sigue con otro grupo de pros del European Tour intentando volar un barco pirata en las costas de Escocia.
El cuarto, unos cuantos jugadores practicando el tiro al plato con bolas de golf en Dubai.
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Como dijo Alfonso Ussía, el Libro Guinnes de los Records debería llamarse el Libro Guinnes de los Tontos.
PGA Catalunya Resort (Stadium Course), Gerona
PGA Catalunya Resort es un complejo de golf situado en Caldes de Malavella (Girona), a unos 50 minutos de Barcelona. Cuenta con dos campos extraordinarios, el Stadium Course y el Tour Course (antes green y red). Comento el Stadium.
El CV del campo es impresionante: inaugurado en 1999, ha sido sede de torneos importantes (un Open de España por ejemplo, o la final de la escuela de clasificación del European Tour durante varios años). La web Top100Courses lo ha nombrado el mejor campo de España en su última edición y el tercero mejor de Europa continental, hecho que ya comenté en este post.
El Stadium es un campo de golf muy bueno por muchas razones: cuenta con una gran cantidad de tees para endurecer el campo, o para hacerlo más asequible para el jugador amateur (aún así es un reto de golf muy serio). La ubicación del campo es espectacular, una finca de pinos donde sólo veremos calles de golf o bosque. Y algún avión ocasional surcando el cielo. Cada hoyo de golf es diferente a los demás y todos tienen algo especial, aunque todo sea del mismo campo. Muchos hoyos memorables. Su mantenimiento es perfecto.
El campo es obra de Neils Cole y Angel Gallardo. Cole es un golfista inglés que consiguió 7 victorias en el European Tour. Es el único golfista, además de Sam Snead, que ha ganado un torneo profesional en seis décadas diferentes, desde la de los 50. Es miembro del Salón de la Fama de Golf. Gallardo es un ex-golfista español y actualmente vicepresidente del European Tour, los promotores del campo.
El día que jugamos nos tocó una tormenta aterradora. Por esta razón no pude hacer muchas fotos. El tee del 1 mostraba este aspecto amenazador. Es un par 4 precioso, con salida en alto, dogleg a la izquierda y con un segundo tiro donde entra en juego un lago a la izquierda. A punto de atacar el green nos sorprendió el aviso de rayos, por lo que tuvimos que interrumpir el juego unos 50 minutos.
El campo es precioso y se puede caminar, a pesar de tener alguna cuesta dura. Esta es la calle y el green del hoyo 3, un par 5 bonito en ligera bajada con el green adjunto a un lago que comparte con el green del hoyo 11.
Desde el green vemos, al fondo, el green del par 3 hoyo 11 y la salida del 12. Y alguna grúa que corresponde a obras de casas en el complejo. Aún así no recuerdo ver más que una en todo el recorrido.
Esta es la salida del hoyo 4. La tormenta había desaparecido y quedó una tarde espléndida. El campo soportó la lluvia sin despeinarse, ni un mal charco. Es un campo para francotiradores, hay que poner la bola en el sitio para tener opciones de llegar al green de este hoyo, bien protegido por otro lago. Los que sepan mover la bola deberán tirar un fade fuerte. En general en todos los hoyos para conseguir birdie o par tienes que sacar lo mejor de ti mismo. Si te vas de calle el castigo es seguro.
Después de subir a lo alto de una colina, el tee del 5, un par 3 protegido por otro lago y varios bunkers. Tiro precioso donde si no coges green tendrás problemas.
El hoyo 7, un par 5 con salida en alto y calle ascendente a un green bien protegido por bunkers. La primera vez que jugué aquí, conseguí poner la bola en green de dos con un hierro 4; un flyer espectacular. Una hazaña misteriosa que no he conseguido repetir.
Salida desde el tee del 10 que inaugura la segunda vuelta. Un par 4 precioso.
Este es el green del par 5 hoyo 12, donde se ve un arbol muerto que dificulta el tiro a green en la calle y un enorme piano en el green.
Esta foto tan oscura la pongo porque es el mejor par 4 del recorrido: el 13 es un par 4 donde disparas a un green isla. Sobrecogedor. Fundamental estar en calle para atacar este green.
Esta es la salida en alto del hoyo 17, un par 4 en fuerte dog leg de derecha a izquierda. Otro tiro maravilloso de un campo sensacional.
Cómo ganar un torneo después de perder un playoff
He visto recientemente un programa de “Academia Golf Plus” sobre psicología. El tema era la actitud que hay que tener para jugar un play off. Ilustraban los comentarios con lo que le ocurrió a David Toms en el The Players del 2011 (luego añado dos ejemplos más muy recientes). Toms llegaba a este torneo, el “quinto major”, después de 8 años de sequía.
En el 16, un par 5, Toms, líder con un golpe de ventaja, arriesga para ir a green y se va al agua. Comete bogey, y K.J. Choi se pone co-líder. En el 17 Choi consigue un gran birdie y lidera por un golpe. Toms responde en el 18 y consigue con un putt de 8 metros un birdie buenísimo y van a jugar el play off. El lenguaje corporal de Toms es de alivio tremendo por no haber perdido un torneo que tenía en el bolsillo, y llega algo revolucionado al play off. Pierde cruelmente al fallar un putt de 1 metro en el 17 del TPC de Sawgrass.
La televisión entrevista a un hundido Toms: sus palabras son extraordinarias. Dice que está “feliz porque después de 8 años ha podido pelear por el triunfo”, que ha jugado bien, que necesita mejorar el putt y que está muy satisfecho del trabajo de toda la semana.
La semana siguiente Toms gana el Crowne Plaza Invitational en el Colonial Country Club, y en la entrevista posterior dice: “Hoy le he echado agallas. He luchado y he ganado”.
Este año hemos visto una situación similar, cuando Kyle Stanley perdió en Torrey Pines el Farmers Insurance Open en el playoff ante Brand Snedeker al irse al agua en el último hoyo. Al empezar el día tenía 5 golpes de ventaja. Está hundido pero sus palabras el lunes son positivas. La semana siguiente gana el Waste Management Phoenix Open.
El psicólogo de Canal+ Golf decía que en golf hay que aceptar que hay días malos y que son mayoría. No hay que dramatizar las derrotas. Así saldrán los buenos golpes.
Esta semana Louis Ousthizeen ha ganado el torneo de Malasia del Circuito Europeo después de perder un play off en el Masters. Creo que su victoria empezó a cimentarse escuchando la entrevista final en el Masters. Louis dice: “Un gran día, me lo he pasado muy bien, he jugado bien al golf, estoy contento, he podido luchar por el triunfo, grandioso golpe de Bubba…” Nada de “he jugado mal” o “esto es un desastre” o “no tengo nivel para ganar un major” .
Grande Louis Ousthizeen.
Druids Glen, Irlanda
Ahora que se acerca el Masters, comento un campo irlandés que recibe el sobrenombre de “Augusta de Europa”: Druids Glen. Un campo abierto en 1995 y diseñado por Pat Ruddy y Tom Craddock, y cuya principal virtud es que es estéticamente precioso. Está situado a unos 50 kilómetros al sur de Dublín. El complejo tiene dos campos, Druids Glen y Druids Heath, aunque este primero es el más famoso. Este es el plano de Druids Glen: se ve un routing que aprovecha el terreno, aunque el campo de prácticas está bastante lejos de la casa club.
Es un parkland irlandés que podría pasar por ser un jardín botánico; sus calles manicuradas, sus arbustos recortados, sus greenes perfectos, los bunkers bien delineados, muchos arroyos idílicos y lagos de agua cristalina: lo más parecido a un paraíso perdido en la tierra, a un Jardín del Edén, a uno de esos cuadros perfectos de artistas ingleses que ilustran paisajes ideales (como éste de Constable).

Es un golf totalmente diferente al de los links; el alma del golfista no lucha contra los elementos en un entorno abierto sino que disfruta de un paseo precioso en un campo estratégico, aunque cuando lo jugamos también soplaba fuerte el viento, lo cual complicó mucho la ronda. Para los amantes de los parklands es un lugar de peregrinación. Y creo que un viaje a Irlanda este campo puede combinar bien con los links: son la noche y el día en cuanto a golf. El campo ha sido sede de varios Opens de Irlanda, y en este campo Sergio García consiguió su primera victoria en el European Tour en 1999, el año que debutó como profesional, consiguiendo un 64 en la última jornada.
La emoción estética disfraza el hecho de que no es un campo fácil: a unos primeros 9 hoyos relativamente benignos se pasa a una segunda vuelta más dura, donde encontramos una especie de “Amen Corner” desde el 12 al 14, tres hoyos fantásticos. El hoyo 17 es un par 3 en isla intimidante, donde tiré tres bolas al agua. Y un 18 brutal, capaz de destruir buenas rondas: un hoyo fantástico para terminar.
El día que fuimos a jugar tuvimos la “mala suerte” de tener delante un torneo que retrasó nuestra salida (sin mayores explicaciones) casi una hora y media. No se juega lento sólo en España: en Irlanda también sufren de esta abominable lacra que asola nuestros campos. Esto nos impidió terminar nuestra ronda en condiciones razonables: el 18 lo tuvimos que jugar casi de noche, a la luz de la luna. Queda muy romántico pero no es muy recomendable.
Desde la terraza de la casa club – hotel, donde degustamos una buena comida, se puede admirar el hoyo 18, bien protegido por agua, y el mar al fondo.
El hoyo 1 es un par 4 relativamente sencillo, con una calle ancha que da acceso a un green bien protegido por bunkers. Cruzamos un bosque y pasamos a un par tres de unos 160 metros, donde conseguí un buen birdie, el único de mi recorrido. Aquí se ve mi bola dada.
Cruzamos un murete y nos acercamos a un par 4, dogleg en subida hacia la izquierda. Cada calle está enmarcada por multitud de árboles imponentes y arbustos diferentes: un ejemplo del magnífico ejemplar del hoyo 3:
Continúan los hoyos con mucho movimiento, con suaves subidas y bajadas y árboles de todos los colores. A partir del hoyo 8 nos encontramos con agua, que nos acompaña prácticamente hasta el final en todos los hoyos. Este es el par 3 hoyo 8, un par tres idílico protegido por un lago.
El hoyo 12 es otro par 3 con un arroyo que también entra en juego en el par 4 del 13. Son dos hoyos maravillosos, de cómo aprovechar un río para construir sendas obras de arte. Sobre todo el hoyo 13, un par cuatro con una salida en dogleg de izquierda a derecha, donde el agua entra en juego en todos los golpes.
Una foto más estilizada que he encontrado en internet del hoyo doce, con su famosa cruz, una foto retocada con photoshop pero que explica bien lo que es este campo.
El 13 es un par 4 donde cruzamos el río dos veces para atacar un green en isla. El hoyo hace un dogleg muy interesante al fade, y es larguísimo, por lo que obliga a apurar mucho la salida para intentar llegar de dos a green.
Después de otro hoyo con agua duro (el 15) y de un hoyo 16 en subida, el hoyo 17 es un par 3 nada corto a un green en isla y protegido por bunkers que te sonríen mientras ven tu bola bañarse. Jugarlo es complicado, pero tiene la ventaja que cuando lo juegas con poca luz, no hay más que escuchar si tu bola va al agua o no.
Y lo comentado: un 18 durísimo en subida, con agua. Grandioso hoyo para terminar. Par cuatro largo en subida y tiro a un green elevado y bien protegido por un arroyo de agua. Al fondo, la casa club – hotel.
Aloha, Marbella
Aloha siempre ha sido mi campo preferido de Marbella. Por eso la semana pasada cuando me avisaron que gracias a Ocho Golf y a la OMCat podría disputar el ProAm del Open de Andalucía, no tuve muchas dudas. Además me tocó el ProAm con un jugadorazo como Alejandro Cañizares. Muy simpático, siempre amable y ayudando con la lectura de greenes. Y haciendo birdies sin despeinarse. Gracias al partido tuve la oportunidad de conocer y conversar con su padre, José María Cañizares, jugador de 4 Ryders nada menos.

Diseño póstumo de Javier Arana (al que contribuyó Enrique Canales) el campo es una maravilla: su estado es siempre perfecto (obviamente en el Proam estaba impecable, con un rough que me costó varios golpes), es un recorrido precioso, con subidas y bajadas pero sin los barrancos habituales en Marbella, con un arbolado espectacular, vistas magníficas, la anchura de las calles necesaria, los greenes y sobre todo por el diseño espectacular. El campo está enclavado entre urbanizaciones, pero realmente no estorban ni entran en juego. En la foto el green del 10, y al fondo la montaña de la Concha.
Prácticamente todas las calles son en dogleg; raras veces se ve el green desde la salida (salvo los pares 3, claro). Siempre tienes que pensar por qué lado de la calle mejor para el segundo tiro. Hay muchas opciones para llegar al hoyo, pero el camino más corto siempre tiene bunkers, árboles u otros obstáculos para penalizar el mal tiro. Si fallas el golpe no sueles perder bola, las calles son anchas y hay espacio para rough (salvo que te mojes en los lagos que adornan el campo). Aquí vemos a Michael Campbell a punto de salir por el 10:
El recorrido abre con pares 5 en hoyos 1 y 10, me parece buena estrategia para acelerar la salida de jugadores. Para mi no es un campo corto; yo saco el drive en prácticamente cada tee, pero al ver a los pros, que juegan otro campo, entiendes mejor el diseño: sin ser corto, pocas veces usan el drive desde el tee. Vi muchas salidas con madera 3, híbrido e incluso hierro largo.
Sin ser un campo largo para los pros, los pares 3 son extraordinariamente duros: el hoyo 4 tiene 185 metros desde amarillas aunque goza de un green amplio (la foto es de aquí)

El 8 es un tiro de 160 metros desde una posición más alta a un green criminal, donde si te pasas de bandera te esperan tres putts. El 13 es un hoyo brutal, 190 metros en subida a un green protegido por un bunker a la izquierda. Firmar un 3 es un grandísimo resultado.
Y el 17 es otro par 3 tenso, 181 metros a un green en diagonal. Se llama Obelix, nada menos. Supongo que por la magnitud del reto.
La salida del hoyo 1 me recordó al hoyo 1 del Club de Campo, también de Arana. Desde lo alto, drive a una calle en diagonal, en dogleg hacia la izquierda, un par 5 precioso, con un bosque y luego un arroyo guardando la parte izquierda de la calle. Hay varias salidas en alto en este campo, pero esta es estéticamente la más lograda, y en la que un buen drive dibuja una mejor sonrisa sobre tu rostro. El hoyo 2 es una obra maestra, una maravilla de diseño donde otra salida en alto saluda al golpe excesivamente abierto con un precioso lago. El 3 es un hoyo a una calle en caída de izquierda a derecha. Cuanto más apuremos la calle por la izquierda, peor stance tendremos. Sigue el campo con varios hoyos en dogleg, siempre sorteando casas, árboles y bunkers. Llegamos al hoyo 7, un par 4 curioso donde desde la calle tiras a un green situado al menos 20 metros por debajo de tu posición. Un palo menos aconsejable.
El hoyo 10 es un par 5 que lleva de nombre Javier Arana. Los pros llegan de 2 si la ponen en calle (o si no también, como hizo Rafael Cabrera-Bello desde el rough bajo la mirada de Pablo Larrazábal, en la foto). La calle se bifurca en dos antes de green, forzando (al amateur) a elegir la ruta ideal. El green tiene tres plataformas, por lo que algunos putts pueden ser realmente divertidos. Un hoyazo.
Esta es la entrada del green del 10 donde se pueden ver las dos rutas a elegir. La bandera fácil del jueves.
El hoyo 12 es un par 4 en bajada, donde la calle tiene un arbol en medio. Desde ahí se tira a un green protegido por agua. Otro hoyo precioso. Si aprietas la salida te acercas mucho al hoyo y tienes un approach más fácil, pero corres el riesgo de perder bola si no vas recto. Si juegas conservador te espera un bunker a la derecha de la calle.
El hoyo 18 es espectacular, una salida donde puedes jugártela a ganar metros (y ver tu bola bañarse en el lago) o ser conservador, y después jugar un tiro de 180 metros en subida a un green con piano. Un final aterrador como se demostró en el torneo profesional.

Esta es la vista del hoyo desde la casa club. El green que se ve abajo es un mini campo de pares 3.

















































































